ESTALLIDO DE LA VERDAD
La exhumación de documentos sobre el arresto y ejecución sumaria de Federico García Lorca, alcanzada por la meritísima indagatoria de los equipos de la Cadena SER, retrotrae al tiempo del ataque a la República Española y a la instauración de un régimen conservador y liberticida.
El crimen a uno de los más vigorosos representantes del habla castellana del siglo XX se produjo alrededor del 18 de agosto de 1936. Cabe preguntar, entonces: ¿por qué son tan importantes las copias de papeles datados en 1965, distantes a tres décadas del infausto episodio?
Se trata de la primera documentación oficial -franquista- de cierta extensión, la que sale a luz cuando transcurren casi ochenta años.
Significa que las infames imputaciones, bajo las que se efectuó aquel fusilamiento, se sepultaron bajo toneladas de tierra y se cubrieron con un silencio imperturbable. Lo que no bastó.
Historias pasadas y presentes, siempre rebeldes, dictan la misma lección como para demostrar que la verdad siempre puede resplandecer.
Fue, precisamente, en 1965 que la hispanista -escritora y periodista- Marcelle Auclair (citada en la nota II) (1), formuló una petición ante la embajada de Francia en España, pidiendo referencias oficiales sobre las últimas horas de FGL.
Iniciada la gestión, varios ministros entran en consultas. De esto hablan los folios desarchivados y expuestos por el multimedio SER.
LOS PRIMEROS ANÁLISIS
El periodista Rafa de Miguel, comentando tales hallazgos (2), entresaca este preciso párrafo que oficia como primer elemento para iluminar las secuencias de contactos entre secretarios de estado que manejaron el asunto: “Debo confesar a usted francamente que me inquieta un poco la idea de desenterrar con ese motivo tan desdichado asunto, por lo que muy de veras me agradaría que en la respuesta que ha de darse a dicha escritora se procure llevar a su convencimiento que en razón a las circunstancias de aquellos momentos no ha podido llegarse a una versión oficial de la forma en que el suceso ocurrió”… Y apunta el colega hispano: “Así de tajante se muestra en su respuesta el entonces ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, ante el requerimiento de su compañero de gabinete, el ministro de Exteriores, Fernando María Castiella.”
“Algo debió pasar por su cabeza -continúa- porque a continuación tacha íntegramente ese párrafo, y prosigue de su puño y letra con su respuesta:
“Mi opinión es por tanto contraria a la solicitud. Si nos interesa verdaderamente contar en la prensa (…) la muerte, y quienes fueron los autores, no olvidemos solicitar cuantos datos faciliten emitir en el Gobierno Civil de Granada”.
Otro periodista, Javier Torres (3), analizando el legajo se detiene en este otro elemento complementario: “En esa carta, en la que el ministro Castiella se muestra partidario de contestar esa petición, también asegura que había consultado con el entonces titular de Información y Turismo, Manuel Fraga. Este último creía "sumamente conveniente el revisar la cuestión y averiguar si podemos o no abrir nuestros archivos sobre el episodio García Lorca".
Y prosigue Torres: “Según asegura Castiella a su compañero Camilo Alonso Vega, Fraga también pensaba que sería "útil designar un magistrado de toda confianza y máxima autoridad que estudiara con urgencia el problema e informase inmediatamente al Gobierno acerca de las posibilidades de dar la información que poseamos sobre la muerte del poeta"…
Y, por unanimidad, creyeron que enterraban la verdad y al muerto para siempre.
Grave yerro. ¡Los papeles están sobre la mesa!
NOTAS:
(1): Ave Fénix. - Cadena SER Exhibe Documentos Franquistas - Nota 2
(2): cadenaser.com - 22.04.2015
(3): El País - Madrid - 22.04.2015
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