EL NIÑO Y EL HOMBRE JOVEN
La identidad de Federico García Lorca con la tierra en que nació, con la gente laboriosa de la vega y con los niños -sus iguales- no resultó algo episódico. Ni los cambios de residencia en el medio, ni sus viajes dentro y fuera de las fronteras hispánicas, le harían perder la memoria de la comarca que lo viera crecer e ilustrarse.
El amor de un niño feliz por lo que le rodea y sus más lejanas experiencias ligadas al medio rural, proyectarían sus recuerdos, más de una vez y, a la par, sus sentimientos solidarios.
Generalmente el que todo lo posee no advierte el dolor posible de los que poco o nada tienen.
El hispanista norteamericano Christopher Maurer (1) ha recordado que, cuando Federico entra en su mocedad y se motiva por la literatura, redacta un ensayo autobiográfico (años 1916 o 17), de características singulares.
Describe a Fuente Vaqueros como “aquel pueblecito muy callado y oloroso” del feraz suelo granadino. “El pueblo está rodeado de chopos que se ríen, cantan y son palacios de pájaros y sus sauces y zarzales que en el verano dan frutos dulces y peligrosos de coger. Al aproximarse hay gran olor de hinojos y apio silvestre que vive en las acequias besando al agua. En verano el olor es de paja que en las noches, con la luna, las estrellas, y los rosales en flor, forma una esencia divina que hace pensar en el espíritu que la formó”.
En dichas páginas, según recoge el biografista citado, “intentó captar sus experiencias en la escuela, los juegos con los amigos, el ambiente de su casa y su asombro ante las desigualdades sociales…” Luego, cita esta especie de autorretrato. Anota FGL en una entrevista: “Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón”. Veía su diferencia con los demás, despertándole seguramente un sentimiento de dolor.
Procesando una temprana idea de justicia, reflexionaría: “Hoy de niño campesino me he convertido en señorito de ciudad [...] Los niños de mi escuela son hoy trabajadores del campo y cuando me ven casi no se atreven a tocarme con sus manazas sucias y de piedra por el trabajo. ¿Por qué no corréis a estrechar mi mano con fuerza? ¿Creéis que la ciudad me ha cambiado? No... Vuestras manos son más sanas que las mías. Vuestros corazones son más puros que el mío. Vuestras almas de sufrimiento y de trabajo son más altas que mi alma. Yo soy el que debiera estar cohibido ante vuestra grandeza y humildad. Estrechad, estrechad mi mano pecadora para que se santifique entre las vuestras de trabajo y castidad”.
Un ideal lo abrazaba. Era un tiempo sacudido por guerras y alumbramientos; por decepciones, logros y utopías.
ACREDITACIÓN DEL HUMANISMO SOCIAL
Los hombres suelen trocar ideales por pitanzas. Son dados a dejar al costado del camino el pensamiento generoso que suele signar la juventud.
FGL era un ciudadano de la República Española. No concedió adhesión partidaria a ningún grupo político. Ni al Partido Comunista, donde contó con entrañables amigos (2). Resultaba un individuo demasiado molesto para la derecha, que no perdonó la intrepidez de sus convicciones.
Recolecto de Maurer párrafos de la entrevista concedida a La Voz, de Madrid, el 7 de abril de 1936.
Lo separaban poco más de cien días de la ejecución sumaria: “El mundo está detenido ante el hambre que asola a los pueblos. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa.
Yo lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: -¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted el lirio que florece en la orilla. Y el pobre reza:- “Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucho hambre. Natural.
El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la gran revolución.”
NOTAS:
(1): Christopher Maurer (Estados Unidos, Pennsylvania, 1949). Estudios en la Universidad de Salamanca y de arte en la Universidad de Columbia. Analista de literatura española. Ha sido docente, en la especialidad, en las Universidades de Harward y Chicago. Actualmente está vinculado a la Universidad de Boston.
(2): Rafael Alberti, Pablo Neruda.