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Se encuentra en el Km. 298 de la ruta
9. En las últimas décadas muchos visitantes
descubrieron la gran posibilidad de este pueblito situado sobre una
punta rocosa, cuyas masas pétreas adoptan insólitas formas.
La Fuerza del mar ha
esculpido estas grandes rocas hasta crear formas redondas casi
perfectas y extraños mares de piedras. La arquitectura informal
con que creció el pueblo, dio continuidad a ese aire rústico, de
aldea marina. En el extremo de la punta rocosa, numerosos puestos de
venta de artesanías a partir de vértebras de tiburón le dan un toque
aún más pintoresco al conjunto.
Las playas son espectaculares: al
suroeste esta la Brava, con olas que cortan en
especial verdeazul del mar con una espuma blanquísima, y, para los
niños es ideal la Mansa, una tranquila y enorme
bahía resguardada del viento.
En Punta
del Diablo, salir a cenar mariscos y pescado es una obligación. Dada
la abundancia de rocas, es fácil recoger algas y un plato típico del
pueblo son los buñuelitos de algas.
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