|
Se
encuentra en el Km. 298 de la ruta 9. En las últimas décadas muchos
visitantes descubrieron la gran posibilidad de este pueblito situado
sobre una punta rocosa, cuyas masas pétreas adoptan insólitas
formas.
La
Fuerza del mar ha esculpido estas grandes rocas hasta crear formas
redondas casi perfectas y extraños mares de piedras.
La arquitectura informal con que creció el pueblo, dio continuidad a ese
aire rústico, de aldea marina. En el extremo de la punta rocosa,
numerosos puestos de venta de artesanías a partir de vértebras de
tiburón le dan un toque aún más pintoresco al conjunto.
Las
playas son espectaculares: al suroeste esta la Brava,
con olas que cortan en especial verdeazul del mar con una espuma
blanquísima, y, para los niños es ideal la Mansa, una
tranquila y enorme bahía resguardada del viento.
En
Punta del Diablo, salir a cenar mariscos y pescado es una obligación.
Dada la abundancia de rocas, es fácil recoger algas y un plato típico
del pueblo son los buñuelitos de algas
Todo
en un ambiente muy particular de pueblo de pescadores y el espectáculo
que ofrecen las pequeñas barcas anaranjadas cuando se posan en la playa
tras su jornada en alta mar. Una visita obligada a la Casa del Mar, un
museo dedicado exclusivamente a la vida del océano y de sus orillas. Un
extraño pezluna, el cráneo de una ballena que midió 18 metros y la
mandíbula de otra que alcanzó los 31, son algunos de sus principales
atractivos.
Un
lindo paseo desde Punta del Diablo consiste en alquilar un carro tirado
por caballos y llegar por la playa hasta el Cerro de la Viuda, con
extrañas formaciones rocosas. En el roquedal de la punta salen corvinas
y tamberas. También hay cazones y alguna "criolla" El sargo y el
pejerrey son muy habituales en esta zona
|