El 13 de marzo por Decreto Nº 212 se aprueba la creación de la
Escuela Marechal Soares de Andrea, en Chuí, Brasil. Hasta entonces
se sabe de la existencia y funcionamiento de una pequeña escuelita
llamada Figueirinha, en el cruce de las calles Argentina y Perú.
Del lado uruguayo trabajaba desde hacia varios años el Maestro
José Ayestarán (Pepe) quien tenía numerosos alumnos particulares.
Precisamente su actuación le llevó a adquirir renombre entre el
vecindario. Se contaban entre otros por esa época a Juan Abdala,
Félix Ayestarán, Raúl Decuadra, Gastón Arimón, Heriberto Rivero,
Isabel M. de Rivero, Floro Fernández, Guillermo Prieto, Francisco
Trillo, Joao Perfetto, Isidro Viera, Elvio Velázquez, Hugo
Olivera, Salomé Pascal, Silvio Fossati, Paulino Gamón, Ernesto
Ayestarán, Esperanza C. de Araújo, Eleuterio Fernández Chávez,
Gladys Iglesias, Horacio Pi, Leopoldo Vogler, Antonio Lobato, Aldo
Martínez, José Juaní, Gualberto Vidal, y otros. (Firmas asentadas en documentos de ese año).
El día 5 de mayo se labra el acta N° 1 que instala el Centro de
Enrolamiento N° 138 de Chuy (del que se guardan documentos de 1941
a 1948). Se reunieron aquel día: El Alférez don Manuel Ricardo
Saavedra (Delegado del Poder Ejecutivo; Horacio Pi y Leopoldo
Vogler (ediles) y el Dr. Juan Abdala (invitado). Por diversas
razones estuvieron ausentes los otros ediles: Antonio Lobato, Aldo
Martínez, y José Juaní. Fijaron el plan de trabajo para los lunes,
miércoles y sábados de 9 a 12 horas. Esos centros reclutaban a los
hombres para una especie de servicio militar. Recuérdese que se
vivían los inciertos momentos de la II Guerra Mundial.
“En agosto de 1940 se funda el Club Chuy Wanderers, que se
disuelve en la temporada siguiente. El 16 de junio de 1941, un
grupo de deportista encabezados por Tito M. Fernández, Feliciano
Iglesias y Alem Fossati, procedieron a la fundación de una nueva
institución deportiva en homenaje al fundador del fútbol
fronterizo don Mario de San Vicente... Horacio Laborda y Tito
Fernández fueron los ídolos indiscutidos del equipo inicial donde
alternaban además de Hermógenes, Ernesto Pérez, el Coco Costa,
Octavio Funes y algunos juveniles como Piré Fossatl y Guillermo
Clavero” (Julio Dornel, de un trabajo periodístico).
Según versión de Justino Placer Dos Santos la reunión del 16 de
junio se llevó a cabo en el Café Central de Pepito González, del
lado brasileño. Había 13 deportistas esa noche entre dirigentes y
Jugadores. (Alem, Tito, Feliciano y Picardo Manuel Saavedra y
entre los, jugadores, “Piqueno” Correa, Guillermo Clavero, Coco,
Hermógenes Acosta, Ernesto, Placer...).
El
primer partido del club fue contra Peñarol y el equipo formó con:
Placer Dos Santos, Tito Fernández, Ricardo Saavedra, Hermógenes
Acosta, Horacio Laborda y Ernesto Pérez, Coco Costa, Piqueno
Correa, Octavio Funes, Guillermo Clavero y Mayo Vidal. En el 2º
tiempo entró “Piré” Fossatí por Coco Costa. Ganó Peñarol por 2
goles a 1. Recién en 1942 se integró la primer directiva con Pedro
Curcio como Presidente, Alem Fossati como Vice Presidente,
Feliciano Iglesias, Secretario; Placer Dos Santos, Pro Secretario;
Trajano Cardozo, Tesorero y Ruben Fossati (Piré) Y Coco Costa como
Vocales. Aquel club tuvo grandes jugadores, de los que se recuerdan más son
Edegar Pérez y Ariel Lasa.
A
nivel de la Junta Local se plantea una aspiración tendiente a
poner nombres a las calles de Chuy, según se desprende de nota
elevada a la Intendencia Municipal de Rocha de fecha 10 de octubre
de ese año: “Considerando la Junta Local la necesidad de
establecer la nomenclatura en las calles de este pueblo se dirige
a esa Intendencia afín de solicitar la autorización que
corresponda para proceder a la denominación de aquella...
(Años después seria el entonces edil departamental Dr. Molina
Faget, quien presentara un proyecto con nombres para las calles de
Chuy, siendo aprobado por la Junta Departamental y signado por el
Intendente Municipal).
En
diciembre cuando finalizan las clases por primera vez egresaban
alumnos de la clase de 6º año. En total 2 varones y 6 niñas
cumplían los programas correspondientes a escuelas urbanas.
El
18 de febrero, se fundó el Club Social, siendo su sede inicial en
la esquina donde actualmente está ubicado el Casino Hotel Chuy.
Fueron sus iniciadores: Silvio Fossati, que fue el primer
presidente, José Fernández, Comisario A. Eguren, Cdor. Humberto
Benítez, Querubín Masides, sumándose luego Leopoldo Fernández
Tuñón, Eduviges Plá, Mauro Silva, Dr. Juan Abdala, Ambrosio
Arrarte, Tito Fernández Vogler, Bernardo Ventura, etc. (versión de
don Mauro Silva).
Inicialmente en las reuniones bailables, por falta de luz
eléctrica, se disponían de faroles a mantilla, muchos de ellos
prestados los que eran atendidos por Bernardino Sena, que a la vez
se encargaba del normal funcionamiento del equipo sonoro (con
parlantes ubicados en el cielorraso) para el cual se disponía de
una variada discoteca.
La
misma en muchas oportunidades, era suplantada mediante la
actuación de la orquesta “de los Mellos”.
Reiteramos que la institución funcionaba en local esquinero
(actualmente Av. Brasil y Av. Gral. Artigas) el cual era arrendado
al Sr. Juan Francisco Olivara (Pancho); una vez mudado el Club
para su local propio, se instaló allí el Hotel Americano, luego “Aconcagua”,
siendo su dueño el argentino Alberto Carballo, el que brindaba
hospedaje y asombraba al visitante con un moderno y original
servicio de comedor y su destacada gastronomía. Servía a sus
clientes con parrilleros móviles y carritos de ruedas llevando un
menú a elección. El mencionado hotel cambia luego de dueño,
contando ya con un moderno edificio, el que fue construido por
Juan P. Uriarte, pasándose a denominar “Chuy Hotel”.
Reanudando detalles sobre lo que era el Club Social Chuy, en sus
principios, diremos que la personería jurídica la obtuvo mediante
gestiones del Escribano castillense Analio Amonte. Desde sus comienzos, y por varias décadas, en el Club Social se
realizaban, además de tertulias danzantes, veladas artísticas,
actos patrióticos, disertaciones y actos culturales, actividades
docentes, juegos de salón etc.
Las directivas de la entidad se renovaban anualmente, mediante
elecciones democráticas, previa presentación de balances Y
rendición de cuentas de las autoridades salientes.
En
los “bailes oficiales” (invitaciones por tarjeta, en la que se
recomendaba vestuario de “media fiesta”) que se realizaban los 31
de diciembre, aniversario de fundación y fechas patrias, eran
amenizados por orquestas foráneas, principalmente de Rocha o
Castillos. Mientras que en bailes de Carnaval, se contrataban
orquestas riograndenses. Las reuniones bailables de los fines de
semana se iniciaban de “nochecita” y finalizaban generalmente a
las 23 horas. Los bailes importantes comenzaban y terminaban mucho
más tarde. Es digno de destacar el colorido, concurrencia y
animación que tenían los bailes de primavera y los de Carnaval,
con la presentación de Reinas y su corte, y los famosos “cordones”
y grupos de máscaras que animaban a estos últimos. Cabe acotar,
que en muchas oportunidades finalizados los bailes, sin
concurrencia femenina, se realizaban peñas folklóricas y tangueras
con la intervención de diversos aficionados al canto y a la
música. En la decoración de la sede, confección de estrados y
tronos, se destacaron entre otras personas, Jorge Calvete (Yoyo),
Flora Iglesias, Pilar Armendáriz de Decuadra, Maria Antonia Silva,
etc. (Testimonios diversos).