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CHUY surgió como un poblado natural a orillas del arroyo homónimo
hace más de un siglo. Ello ocurrió después que se levantaran los
ya históricos marcos divisorios y se asentaran los primeros
centros administrativos y de control fronterizos.
A impulso de sus pobladores y favorecidos por la situación
geográfica, logró una creciente importancia social y comercial.
Así, con el devenir de los tiempos se evidencia una lenta pero
firme evolución.
Muchos hechos sin duda, no han sido registrados en el presente
trabajo, dado el carácter general de la obra. Toda tarea es
perfectible y eso puede significar un desafío para el futuro y
para los investigadores de la microhistoria.
Profundizar en la vida socio-económico-cultural de una comunidad,
como la nuestra, nos ha permitido rememorar el ayer para
comprender nuestra realidad de hoy.
Hace un siglo los hermanos Tapí o Tapia eran contratados por la
familia Ventura-Rodríguez como albañiles para construir nuevos
edificios y un grupo de revolucionarios al mando de Benítez y
Pareja, en 1897, tomaba por asalto la Sub Receptoría de Aduanas
del Chuy y se libraba algún combate secundario en la zona, en el
marco de las guerras civiles.
Hace cuatro décadas don Alfonso Gómez tenia la única empresa
fúnebre que funcionaba en la localidad y contó con carrozas
tiradas por caballos de negro pelaje, para estar a tono con las
circunstancias...
En todas las épocas Chuy tuvo personajes populares y la sola
mención de sus nombres, tiene un dejo de nostalgia y
sentimentalismo del que ningún historiador puede desprenderse.
Eduviges Plá recordaba siempre a Geraldo, un negro ex servidor en
la Guerra del Paraguay, que con sus manos tocaba el clarín en
forma maravillosa. Otros nombres de gente humilde y soñadora pero
buena, se perdieron en el tiempo, quedando en la memoria popular
los apodos: Piqueno, el Comisario Portela, Germán, Pilila... Tal
vez, donde la historia parece injusta haya que hacer un último
aporte.
No abundan los nombres femeninos, pero hay damas cuya presencia y
personalidad en la sociedad nadie olvidara: Pilar Armendáriz de
Decuadra es un ejemplo entre tantos otros.
El deporte
ha tenido sus ídolos: Edgar Pérez, Wilson “Bibe” Selayarán, Ariel
Lasa, Juan C. Fernández (Jaburú), Carlos Dante Cardozo, Arturo
Altéz y Paulo Píriz Santana (Paulinho). También recuerda a los que
se fueron en forma imprevista: Rubén Luis Plá, Jorge “Monito”
Nieves y Airton Amaral.
En el mundo artístico los fotógrafos de todos los tiempos han
contribuido mucho para que hoy lleguen a nosotros imágenes del
pasado: Manuel de las Gracias Palomares, Edwin Rodríguez, Adonías
Pereyra Mesones (el popular “Patón”), Zenadie González, Walter
Gutiérrez y otros.
La historia como vieron se ha escrito con hechos y nombres. Tal
vez nadie comprendería el auge que ha tenido la medicina si no
recordamos al pasar, los nombres de aquellos profesionales que
siguieron a los precursores Manuel Iglesias (h), Gladys Soria,
Garaza, Hilda Villar, Guido Vogler, Daysi Páez de Talayer
(Odontólogos); Fernando Campos Ross, Oscar Chaux Maldonado,
Cabrera Ayala -los tres paraguayos-, Juan José Canclini, José
Ibarra, Luis C. Schettini, Turquesa Oliveri, Wilfredo Casella y
otros (Médicos).
Y
así, la memoria de los pueblos debe seguir abriendo surcos para
que en ellos la siembra fecunda de nuestros abuelos, la de
nuestros padres y la de cada uno de nosotros, perdure a través del
tiempo en el más frondoso árbol, el de la HISTORIA. |