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1888 - |
Entre las muchas e importantes fechas del largo proceso histórico
de Chuy, este año tiene una importancia singular. Los datos
reunidos permiten asegurar que fue durante 1888 cuando en esta
frontera nace un pequeño núcleo poblado y es reconocido como tal
por las autoridades departamentales de entonces. Efectivamente la
Junta Económica Administrativa de Rocha instó
a los vecinos a
constituir una Comisión Vecinal (primeras autoridades para atender
los asuntos locales) y estos se agrupan comunicándolo de inmediato
a la Honorable Junta rochense. Transcribimos el texto íntegro del
expediente actualmente archivado en la Intendencia Municipal de
Rocha:
“Cuaderno 25 - Año 1888 – N° 465.
JUNTA E. ADMINISTRATIVA MATERIA:
Comisión Vecinal de Chuy.
Chuy 2 de febrero de 1888.
Sr. Presidente de la Junta E. Adm. de Rocha D.
P.
Lapeyre hijo. Esta Comisión Vecinal se congratula de que haya
quedado constituida esa H. Corporación así como de que hayan sido
designados para desempeñar la Presidencia y Vice—Presidencia las
dignas personas de Ud. y D. Antonio Arrarte.
“Al mismo tiempo tiene el honor de transcribir á esa H. Junta la
siguiente acta por la cual consta la instalación de esta Comisión
Vecinal: “En el Chuy el día treinta y uno de Enero del año mil
ochocientos ochenta y ocho, reunidas las personas nombradas por la
H. Junta E. Administrativa del Departamento para desempeñar la
Comisión Vecinal de esta localidad. resolvieron con arreglo a la
nota
Nº
50 de fecha diez y
siete de este mismo mes,
proceder al nombramiento previa encapotación de los respectivos
cargos; de presidente y secretario recayendo el primero en D.
Antonio Fossati. y el segundo en O. León Ventura. Así constituida
esta comisión se determiné lo comunicado la H. Junta para que
esta se sirva mandar las instrucciones á que hace referencia en la
predicha nota. Y no siendo para más el acto se labró la presente.
Antonio Fossati-Presidente Francisco Olivera.
Juan Rodríguez, Ezequiel Silveira. León Ventura-Secretario”.
Saludan al Sr. Presidente con su más distinguida consideración
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León Ventura |
Antonio Fossati |
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sec. |
Pte. |
Febrero 17
Acúsese recibo, dándose instrucciones en su oportunidad.
M. López Lapeyre hijo
Rocha, diciembre de 1898
Archívese. Teodoro B. Lezama Srio. Lezama”.
De la lectura de tan importante documento surgen pruebas evidentes
de que hay un reconocimiento hacia el Chuy como localidad
(vecindario nucleado) y el nombramiento de personas indígenas para
constituirse en Comisión Vecinal.
También existen datos, recabados de diversas fuentes, que en 1888
se habría realizado el amanzanamiento inicial división y entrega
de los primeros solares a nuevos propietarios). Según constancia
municipal, un plano levantado en la ocasión fue archivado tiempo
después. Cabe acotar que ese documento no pudo ser localizado Y se
teme que haya desaparecido en traslados o limpiezas periódicas de
archivos. Al respecto hay otro dato interesante, que en parte
sirve para corroborar las ventas de terrenos iniciadas en ese
tiempo por la Sra. Flora Rodríguez de Ventura, esposa de León
Pedro Ventura Altallier.
Extraemos del Copiador de Notas de Aduanas (1888-1891) folio 148,
nota N9 40 que contiene el siguiente texto:
En cumplimiento á lo ordenado por esa receptoría en Oficio Nº
77 de 8 del corriente, remito adjunta la Escritura original
del terreno que ocupa esta oficina dejando copia testual de dicho
documento; no autorizada por no haber Escribano público en este
lugar” (firma Esequiel Silveira).
Como es sabido la Aduana ocupó en sus primeros tiempos predios
arrendados por el Sr. León P. Verdura, lo que significa que ahora,
tal vez en 1888, se hubieran hecho las escrituras, una de las
cuales (la de la Aduana) era remitida a la Superioridad en marzo
de 1889.
Es más, según los historiadores Díaz Foster y Vernet Nogueira, en
su obra CHUY: Estudio histórico-socio-económico aluden al
surgimiento del núcleo en estos términos: “… la Sra. Flora
Rodríguez de Ventura, esposa de León P. Ventura hizo delinear las
calles de Chuy, y años después el Sr. Lapeyre, hijo, hizo efectivo
esto”. Por su parte Antero Urioste en su “Ensayo de una
Bibliografía, cartografía e Iconografía del Departamento de Rocha”
en la página 107 y citando otro conocido historiador, Orestes
Araujo, escribe:
…debe su existencia, sobre todo, al desvelo de su fundador, el
progresista vecino ya fallecido, León Ventura, quien vivió
empeñado en atraer habitantes. Aunque no aceptamos lo de
“fundador” porque ningún documento lo avala, sí afirmamos nuestra
tesis del surgimiento de la población hacia el 1888. Recuérdese
que León P. Ventura falleció en 1891 y de hecho don Pedro Lapeyre,
hijo, bien pudo -como se afirma- legalizar la situación cuando
ocupó el cargo de Jefe Político y de Policía del Departamento
entre 1890 y 1894.
Este último hecho ha llevado tal vez a más de un historiador a
sostener el surgimiento del núcleo poblado con fecha posterior. Un
ejemplo es el testimonio aportado por Alfredo Traversoni en su
libro Historia de los siglos XIX y XX, donde incluye un mapa de
los centros poblados del país del siglo pasado y figura Chuy con
el año de 1890 como el de su fundación (pag. 210). Resulta difícil
ilustrar al lector acerca del aspecto que ofrecía la zona en el
año 1888, así como nombrar a la totalidad del vecindario. Lo
haremos dentro de los límites que lo permite la existencia de
documentos auténticos: Por el terreno llano,
cruzando solitarios campos, se llega al Chuy. Es este un caserío
desordenado, agrupado entre la Aduana, la Comisaría y el Comercio
de León Ventura. Más acá, sobre el Camino Nacional está la casa de
Juan Ma. Sllveira.
Este pueblito en formación está muy cerca del arroyo. Las casas de
Antonio Fossati y la de León Ventura son las más lindas. Se ve
claramente el trillo del Camino Nacional que llega hasta donde
dicen que está la línea divisoria que señala el marco grande. Aquí
hay una senda que lleva hasta San Miguel. De la Aduana y la
Comisaría sale otro camino por donde se llega a la Higuera. Allí
hay varios vecinos y un comercio importante, el de Juan Rodríguez.
Más acá vive José Rodríguez, su casa se ve aquí cerca nomás, en
medio del campo.
Cuando uno llega y empieza a preguntar enseguida puede conocer a
todo el vecindario. Aquel rancho es de Bernardo Acosta, esta casa
de más allá es la de Manuel Ramos, ahí esta la posta de la
diligencia. Y a veces para cambiar el repertorio le hablan de los
campos, donde también hay casas y familias, aquél de Manuel Ramos,
éste de Florencio Mena y Juana García... del otro lado está el de
Astrugildo Correa, el de Francisco Clavijo... y sigue la lista,
que no es muy larga pero cualquier vecino la sabe de memoria: Juan
Francisco Méndez, Francisco Olivera, el Comisario, y los policías
que entran y salen de esa comisaría son Ramón Núñez, Luis Santos,
José Espel, Modesto Terra, Bonifacio Márquez, Victoriano Méndez,
Cipriano González y aquél que ya lo nombré, que vive en aquella
casita: José Rodríguez. Otros vecinos, vea. Machado, Plá, Lima,
Acosta, Da Costa, Villazuso...
Inicialmente el Chuy estaba constituido por la Aduana (donde
funcionaba además el Juzgado), la Comisaría, dos casas comerciales
(en ambos extremos) y numerosos vecinos establecidos de éste y del
otro lado de la divisoria. Contaba con servicios de vigilancia
policial y aduanera, despachante de aduana, juzgado. Correos y
telégrafo (por la Barra). Las únicas atracciones de entonces eran
los paseos al arroyo y algunas pencas en la Higuera. A veces algún
baile familiar. Para instruirse había que enviar a los niños con
el Maestro Marcelino Villazuso que trabajaba en casa de León P.
Ventura.
El escritor, ensayista e investigador Wilkins Machado describió
así los comienzos del pueblo: “Para ubicar a Chuy como centro
poblado parto del año 1888, no como simple capricho, sino pudiendo
comprobar que en febrero de ese año, ya existía una aduana,
dependiente en ese entonces de la Receptoría de La Paloma y un
despachante el señor León Ventura, que despachaba su propia
mercadería puesto que en aquel entonces el despacho era directo y
libre.
Para fundamentar esta tesis debemos decir que la aduana era el
medio de defensa de los intereses fiscales de nuestro país, y el
despachante el vínculo entre los intereses comerciales y el fisco,
dos razones que por su importancia económico-social definen a Chuy
como centro poblado.
Tenemos otro elemento que corrobora la tesis y es la existencia de
una comisaría que funcionaba desde 1872…” “Un comercio, una
aduana, una comisaría y cinco ranchos. Pasan los años, se amplían
las sendas formando caminos, la diligencia trae a cuestas la
civilización, nuevos vecinos asientan sus reales en esta zona.
Domingo una penca cuadrera da motivo para una reunión de
categoría, se hacen negocios, se arregla un matute o termina en
reyerta...”
Aunque discrepamos en algunos aspectos y datos brindados por
Machado, que sin duda los descuidé en un trabajo que es mucho más
un ensayo que un tratado histórico, al menos -coincidencia o no-
él encuentra un argumento para partir de 1888 con Chuy como núcleo
poblado.
Otro investigador (brasileño), el Profesor Pericles Azambuja en su
Obra: “Historia de las Tierras y Mares del Chuy” en páginas 149 a
152 se refiere a ambas poblaciones homónimas de la frontera y
escribe: “El Chuy aparece como poblado natural en 1888…” Y
coincidiendo en lo demás con los aportes de Wilkins Machado
describe brevemente aquellos comienzos.
Como dato curioso, a tener en cuenta, citaremos a Miguel Víctor
Martínez, quien en su libro “Santa Teresa de Rocha” expresa: “Este
pueblo del Chuy, fundado allá por 1852, es viejo, pero no tiene
tradición ni guarda tampoco leyendas...” Se nos ocurre que el
autor, visitante frecuente de la zona, tomó aquel año tan lejano
basado en informaciones recogidas de boca de viejos pobladores ya
desaparecidos que aludían a la llegada de León P. Ventura a
esta frontera (entre 1848 y 1852 según versiones) o tal vez a
asentamientos de guardias de frontera, comunes Y necesarias
mientras se planeaba la erección de los marcos limítrofes.
En
otro orden de cosas, diremos que diversos documentos ilustran
acerca de las actividades fronterizas de aquellos tiempos.
En
el Libro Copiador de Notas de la Aduana (1888-1891), figura León
P. Ventura como despachante e introductor de mercaderías por esta
frontera (nota 14, folio 15), una solicitud de parte del Sub
Receptor D. Esequiel Silveira de una nueva báscula (balanza),
debido a que se encuentra completamente inutilizada la existente
por el excesivo uso Y por estar siempre a la intemperie (Nota 17,
folio 17) y el acuse de recibo de una nueva báscula traída por el
carrero José Ma. Fernández pero luego de armada faltaba una rueda
y pesas, por lo que según el Sub Receptor “la inutilizan por
completo” (nota 97, folio 104).
Por considerarlo de mucho interés transcribimos la nota 6, folio 6
de fecha 22 de enero de 1888, por la cual el Sub Receptor de Chuy,
Esequiel Silveira se dirige al Receptor Eduardo Viana en estos
términos: “Hace ya tiempo se nota en esta Oficina la imperiosa
necesidad de construir un galpón que facilite las operaciones de
romaneo é inspección de las mercaderías que se importan por esta
Frontera y evite los múltiples inconvenientes que se ofrecen al
practicarlo á la intemperie… Es igualmente necesario Sor. Receptor
practicar algunas refacciones en el edificio que ocupa esta
Oficina como ser, blanqueo de paredes, pinturas de puertas y
bentanas, colocación de vidrios y otras composturas que son
indispensables hacer periódicamente para conservar en buen estado
un edificio que de otra manera el tiempo destruiría; composturas y
refacciones que hace cuatro años no se practican. (Textual hasta
en su ortografía).
El
20 de abril de 1888 se nombraron en Rocha a los revisadores de
impuestos para la 4° y 5° sección del departamento. Siendo ellos
Fausto Molina y Pedro Acosta respectivamente. (Nota 153 de la
Administración Dptal. de Rocha, según consta en Libro Copiador de
Notas de la Comisaría –N° 6- en folio 122, por nota Nº 78 de 22 de
abril de 1888, se comunica al Capitán de Ingenieros don Severino
Carneiro Silva Rigo, por parte de un subalterno que
“no puede ir a los trabajos de compostura de los Marcos de la
Línea Divisoria, por no haber recibido la autorización “Se
concluye que ese año fueron refaccionados los marcos que fueran
construidos a partir de los tratados de 1851.
Solamente dos días después se envía nota Nº 82 al
delegado de Santa Vitoria comunicándole que por orden del Superior
Gobierno, la Comisaría de Chuy no entregará más esclavos prófugos
al Brasil.
En el periódico rochense La Ley, se alude a importante celebración
coincidiendo con el aniversario de la Declaratoria de la
Independencia, el 25 de agosto: Hubo pencas de petisos y reunión
de camaradería en el comercio de Juan Rodríguez en La Higuera.
Finalmente consideramos oportuno documentar el largo proceso que
llevó al fraccionamiento de las tierras contiguas al Paso Real del
Chuy, sobre la margen derecha del arroyo, para constituirse una
población. Los datos son extraídos de Salidas Fiscales insertos en
escrituras de terrenos, realizadas por el Escribano Gastón Arimón
y archivadas actualmente en la Escribanía Plá. También se consulto
un artículo titulado “Santa Teresa y su Jurisdicción” de E.
Martínez Rovira, así como publicaciones de la época.
Las tierras que sirvieron de asiento a Chuy, se le otorgaron al
Visitador don Francisco Maroñas, luego que éste las denunciara
como realengas y que le fueron admitidas por el entonces
Gobernador y Capitán General de las Provincias del Río de la
Plata, don Juan José de Vértiz y Salcedo, el 24 de abril de 1775.
Fallecido Maroñas, su viuda Maria Espínola de Maroñas, por sí y
sus hijos menores vendió a don Joaquín Silveira Borges los
derechos de las tierras denunciadas por su esposo, en escritura
otorgada ante el Alcalde Ordinario de Rocha, José Luis Bustamante,
el 26 de marzo de 1822.
Joaquín Silveira Borges se presentó ante el nuevo gobierno,
solicitando la propiedad de esas tierras y le fueron escrituradas
por el Baron de la Laguna, don Carlos Federico Lecor en
instrumento otorgado el 20 de julio de 1822, ante el Escribano de
Hacienda y de la Superior Gobernación don Bartolomé Domingo
Bianchi.
Fallecido Silveira Borges, su viuda, doña Maria Joaquina Silveira
Lima, denunció las obras existentes dentro de los limites del
terreno escriturado a su esposo y comprendido en la primitiva
denuncia de Francisco Maroñas y corridos los trámites legales, se
le reconoció la propiedad de las mismas, por escritura que le
otorgó el Vise Presidente de la República don Luis Eduardo Pérez
el 21 de mayo de 1832 ante el Escribano de Gobierno y Hacienda don
Juan León de las Casas. (En plano de la zona, levantado
posteriormente aparece la edificación referida, hacia el sur, en
las proximidades del actual camino a la Barra del Chuy).
Al fallecer María Joaquina Silvera Lima deja a su hijo José Maria
la parte de las tierras que lindan con el Brasil, quien las
usufructuó hasta su muerte, pasando luego a sus hijos Anarolina y
Dornelio Siiveira Borges. La partición fue efectuada por el
Contador Pío Barrios el 13 de octubre de 1863. Fue en esas tierras
y en ese tiempo cuando se estableció la pulpería de Peire Seijo &
Cia., no sabemos en que condición pero no ciertamente como
propietarios, pues se ha documentado que Anarolina y Dornelio
Joaquín vendieron la mayor parte de las tierras compradas por don
León P. Ventura en sucesivas escrituras otorgadas el 3 de julio de
1880, 26 de marzo de 1881 y 12 de agosto de 1886, ante los
escribanos Antonio José Dantas da Gama, Juan P. Barrios y
Sebastián Segarra, respectivamente.
Al fallecer en 1891, León P. Ventura, se inician los trámites
sucesorios quedando su viuda e hijos con los bienes. Ya casada en
segundas nupcias, doña Flora Rodríguez de Almada, recibió su parte
por documento firmado por el contador-partidor Francisco H. López
el 4 de julio de 1900, que recibió el aval judicial, previa
conformidad fiscal por auto dictado 23 del mismo mes y año, por el
entonces Juez Letrado Departamental de Rocha, Dr. Carlos Eugenio
Pintos. Por trámites sucesorios, parte de las tierras pasan a
diversos integrantes de la familia Fossati-Ventura (cabe recordar
que la hija de don León Pedro Ventura Altallier, Maria Higinia, se
casó con don Antonio Fossati Roselli antes de iniciarse la década
del 90).
Otro de los prominentes compradores de tierras de la familia
Silveira Borges fue don José Rodríguez Correa, propietario ya
cuando surge Chuy.
Fueron esas tierras, que abarcan en su mayor parte el actual
Barrio Samuel y hasta la Plaza Artigas, las últimas en ponerse a
la venta bajo la forma de solares, hecho este que estuvo a cargo
de los herederos, los hermanos José Maria y Carlos Rodríguez
Vigliola y Tula Alberta Rodríguez de Escudero.
De ahí en más es historia reciente y fácilmente documentable.
Queda sin embargo la gran incertidumbre:
¿Cuando se escrituraron las primeras tierras vendidas como
solares, en el amanzanamiento inicial de 1888 y años sucesivos? La
escritura del terreno de la Aduana se hizo en esa misma época. Si
esto último fuera cierto, no cabe duda que los primeros solares
fueron vendidos y escriturados sin cumplirse la totalidad de las
cláusulas legales por falta de un Escribano Público en la zona.
Por último, dentro de la vasta jurisdicción fronteriza, entre 1840
y 1898 fueron compradores y pobladores de la zona: León p.
Ventura, José Rodríguez Correa. Juan Rodríguez, Manuel Ramos,
Manuel Rico, Miguel H. Lezama, Joaquin Calvette o Calvelti, Rufino
Bengoechea y Florencio Mena, según se consigna en diversos
documentos y publicaciones. |