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Las
guardias coloniales
Fueron creadas alrededor de 1751, como puestos militares, por orden
del Gobernador de Montevideo José Joaquín de Viana.
Se
emplazaron en puntos estratégicos, cercanías de pasos y en sitios
adecuados para dominar la comarca. Jalonaron las costas desde la
Colonia del Sacramento a las lejanas tierras de Río Grande de San
Pedro.
En
Informes y oficios de esos años aparecen los nombres de esas guardias:
de Santa Lucía, de San José, Buceo, Casupá, Pando, Solís Grande, Pan
de Azúcar. Maldonado, José Ignacio, Garzón, del Mangrullo, de don
Carlos, Castillos, de los Cerros de Navarro, del Chuy,
de los Duraznos, de Cerro Largo...
Cumplieron importante misión en la organización del territorio y
en la protección de las personas y haciendas.
“…Milicias de Santa Fé, de Buenos Aires, de Montevideo, Dragones y
Blandengues, se alternaron en las sucesivas y cambiantes dotaciones de
esos puestos; gente toda de campo que forzosamente debían excederse en
su función militar, para atender sus propias necesidades y las de
muchos de los vecinos pobladores de entonces…” Algunas construcciones
que sirvieron de asiento a esas guardias fueron levantadas de piedra.
En sus ruinas puede verse la anchura y extensión de los muros, que
recuerdan a los fortines. Hay cimientos que denuncian la existencia de
calabozos y varias habitaciones. Muchas tenían corrales de palmas y
mangueras de piedra”. Según la región, llegaron a albergar a
oficiales, cabos y gran número de soldados.
Los
múltiples cometidos que tuvieron los guardias militares fueron:
-
Adelantar -por tierra- la noticia del acercamiento de Navíos hacia
Maldonado, Montevideo y Buenos Aires;
- Servicio de Correos;
- Muda de caballos para el relevo de los chasques;
- Enfermería; - Posada;
- Represión del contrabando, robos y otros delitos:
- Defensa contra los indios y matreros;
- Protección de los caminos, de las familias campesinas y de los
ganados de las estancias realengas.
Cita de los colonizadores sobre las guardias coloniales
“Es
preocupación fundamental de los gobernantes rioplatenses tomar medidas
tendientes a reprimir el contrabando, entre esas indefinidas tierras
portuguesas y españolas, estableciendo guardias militares y a la vez
que repriman el contrabando, van delimitando la frontera (Sobre la
creación de la guardia militar de Cerro Largo-Río de la Plata y Banda
Oriental”_ Prof. Navarrete, Borche y Silveira).
“La
colonización española en nuestro departamento no hubiera sido posible
sin la protección de la fuerza armada. Los peligros eran
demasiado grandes para que el estanciero pudiera hacerles frente él
solo. Esa protección se prestó por las guardias, los blandengues
(policía rural montada) y los regimientos de Santa Teresa y
Maldonado” (“Hoy es Historia” Prof. Amadeo Molina Faget)
La guardia del Chuy
Se
dice que “la sola presencia de las guardias en las soledades de los
campos, o en la costas, significó una barrera para los malhechores y
un amparo para los vecinos y gente de paso”
Corta fue la vida de algunos de estos puestos. Unos funcionaron
muchas décadas, otros se transformaron en posta de correos o dieron
origen a centros poblados.
Analizando documentos encontramos guardias levantadas a ambos
lados del Arroyo Chuy, resultado de los intereses y relaciones
que primaron en las Cortes de las coronas españolas y portuguesas La
siguiente reseña nos ilustra acerca de aspectos de las mismas.
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1753 - |
Situados los portugueses sobre
Río
Grande de San Pedro y sin
reservar medios ni ocasión, establecieron una guardia sobre el
Chuy, porción de estancias a la orilla de este arroyo,
extendiéndose 16 leguas hasta Castillos Grandes, poco después de
las Conferencias que este último paraje tuvo el Marqués de
Valdelirios con el Conde de Bobadela (Comisarios de ambas coronas
que trabajaban en la demarcación de límites). |
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1761
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De los diarios e informes manuscritos de las recorridas por 1760
los campos, sobresalen los del Sargento Pedro de Lara. Por
los campos de Rocha, en este año, existentes en el Archivo
General de la Nación Argentina. |
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El Sgto. de Lara tiene la misión “muy secreta” de ir a la estancia
de Félix José, el portugués, en Castillos Chicos y a la frontera
de la Banda Oriental, a informar con toda cautela “Si los
portugueses se mantienen aún en los fuertes de San Miguel, San
Gonzalo y en la Guardia del Chuy”... Del diálogo de Lara con Félix
José, extraemos: -“...y no puede entrar nadie en el Chuy y yo le
respondo con buen modo que acá no se habla nada de eso y también
me dijo sin que yo le preguntara nada que ni en Chuy, ni en San
Miguel tienen tropas, solamente algunos soldados...” |
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1762
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Con motivo de la rendición de la Colonia del Sacramento, que pasa
a las fuerzas españolas, el General Pedro de Cevallos se dirigió a
los portugueses, exigiendo: ...el desalojo del Yacuy, Río Pardo,
San Amaro, Río Grande, San Gonzalo, San Miguel, Guardia del Chuy,
con todas sus estancias y las islas de Martín García y Dos
Hermanos...” |
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1763
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Al crearse la Comandancia Militar de Maldonado, entre los
cometidos confiados están: “la defensa y seguridad del Puerto de
Maldonado y su isla y el sostén de las posesiones españolas que
tenemos hasta
Río Grande. Tiene también a su cargo el cuidado de
las estancias realengas, ubicar a las guardias militares en
lugares estratégicos y otras funciones… “habían logrado disminuir
los peligros y robos de ganado, verificados ya por partidas
portuguesas o desertores españoles, otros que unidos a los gauderios o por sí solos otras veces, pero todos recibían
protección y en forma muy especial, de la Guardia de Chuy”. Como
se afirma esta guardia fomentaba por un lado la actividad ilícita
y por otro, armándose y fortaleciéndose reflejaba un mayor peligro
para los españoles. Según investigaciones realizadas para el
trabajo “Tratado de limites y defensa de fronteras” por la Maestra
Lilián López, se habría ubicado la zona en que estuvo levantada
dicha guardia, en territorio brasileño, al oeste del actual
balneario “Alborada”. Se han encontrado postes, otros materiales y
un mojón o marco que no ha podido ser removido con la maquinaria
de un arrozal de la zona. |
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1777
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Recibe Juan José de Vértiz (Gobernador y Capitán de las Provincias
del Río de la Plata) la noticia de que el rancho de la Guardia del
Chuy está en mal estado. “…se está cayendo y todo descubierto”. |
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1778
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“De los diez soldados del Regimiento de Infantería de Buenos Aires
que estaban destacados en la Guardia de la Barra del Chuy,
desertaron ocho, alzándose con 29 caballos reyunos, de los que
estaban con la boyada en las lomas del Escudero. |
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1784
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Con motivo de la demarcación de los limites hispano-lusitanos:
“…para replantearlo en el terreno. Tanto España como Portugal
trasladaron al lugar una importante cantidad de hombres de ciencia
de la época…” Los trabajos comenzaron en febrero de 1784 en la
Guardia de Chuy”. |
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1826
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Luego de la célebre Sableada del Chuy, el primer día del año, en
que Leonardo Olivera y sus tropas sorprenden a la guardia
brasileña en el Paso Real de nuestro arroyo, estampará en su
parte:
“En mi comunicado anterior, que hice a V.E.
desde el Chuy con el parte de nuestra empresa, ofrecí darle uno
más circunstanciado, en cuanto lo permitieran mis ocupaciones…”,
“…y disponiéndonos para el amanecer del día primero del presente
año. Dar el golpe en el Chuy, como verifiqué, con la mayor
precaución, agarrándolos en su campamento, tan sumamente
descuidados, que los recordamos al ruido de clarines y cornetas,
que tocaban a la carga, quedando ya antes bien dispuestas mis
divisiones, a fin de que en caso que hicieran alguna resistencia,
llevarlos con los encuentros de los caballos y pasar por encima de
su acampamento, lo que no fue preciso; por cuanto la única defensa
que hicieron fue tirar unos cinco o seis tiros, y echarse
inmediatamente a una laguna y bañado, sin más armas que la
ligereza de sus pies, quedando muertos, como ya dije a V.E. sobre
veinte, un Capitán y un soldado herido, los cuales dejé en una
casa del mismo Chuy, por no tener como conducirlos, para que
aquella familia los tratase de curar…” |
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