"Relatos del Palmar"

 
Néstor Rocha  (Periodista Independiente)

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"El quinchado con hojas de palma"

En la zona rural del Departamento de Rocha vinculado a los palmares butiá, fue común ver viviendas, graneros, galpones y  otros tipos de construcciones quinchados (techos) con hojas de palmas; en vez de paja, totora o junco como es habitual ver en diferentes regiones de nuestro país y departamento cuyos habitantes recurren a los recursos naturales disponibles del lugar que habitan.
El quinchado con hojas de palmas en el paraje de Castillos se dio con mayor presencia que en otros vinculados al palmar, costumbre quizás asociada a una mayor población en el entorno de la especie palmácea. En el año 2008, Don Alfeo Acosta es uno de los últimos vecinos que dominan el arte, el oficio del quinchado con hojas de palmas y al respecto relató pormenorizadamente como se realiza.

 
Para el quinchado con hojas de palmas es necesario que el techo de la construcción, sus varejones, sean preferentemente redondos para cuando se entrelazan las hojas se deslizan con facilidad y el nervio (pecíolo) de las mismas quedan pegadas unas con las otras, si se utilizan otros tipos de varejones que tengan aristas dificultan el desplazamiento de las hojas e impide que las mismas no queden recostadas estrechamente.
La distancia entre alfajía y alfajía debe ser de setenta y cinco centímetros, este espacio requiere treinta y dos hojas de palmas adulta tomándolo en cuenta desde el punto horizontal, estas hojas cubren una superficie longitudinal de sesenta centímetros (es decir vertical con relación a la cumbrera). Los varejones que no son de madera, por ejemplo la tacuara, no son tan durables como el de madera. Un ejemplo a tomar en cuenta si se utiliza tacuara, su superficie es liso y resbaladizo que con el nervio de la hoja que tiene la misma textura impide realizar un trabajo óptimo, creando dificultades recostar apropiadamente las hojas entre sí y lograr un óptimo techado.
 
Quinchado utilizando varejones con aristas, apreciándose que las hojas no quedan estrechamente unidas entre sí por las razones explicitadas en el presente artículo.
 

Como reseñábamos anteriormente las hojas de las palmas se entrecruzan con los varejones, en la fila siguiente se entrecruzan en forma contraria a la anterior, la parte de donde se cortó la hoja va colocado hacia la parte superior (hacia arriba) y la terminación natural de la hoja hacia la parte inferior (hacia abajo), de esta forma va ejerciendo presión y tomando cuerpo el quinchado sin utilizar ningún elemento que los ligue a los varejones y alfajías; para toda esta obra se precisa del quinchador movimientos precisos y firmes oprimiendo una hoja con la otra. Una vez terminada la obra, la parte exterior mientras no se sequen las hojas da una sensación de “despeinado” hasta que se sequen y luego se  “asienta” el referido vegetal, en la parte interior, cuya obra fuera realizada por un quinchador avezado quedan los nervios firmemente recostados no permitiendo el ingreso de un haz de luz y le da al techo una textura que llama la atención, que realizada con maestría se transforma en una obra de arte llamativa. En el verano son frescas y por lo contrario en invierno.
La cumbrera de las viviendas que se caracterizan de ser de dos “aguas”, se utilizan también las hojas de las palmas que se rajan longitudinalmente por el nervio de las mismas en toda su extensión. Las hojas de las palmas se deben utilizar verdes cuando aún tienen flexibilidad, la estación preferida es el invierno para realizar este tipo de obras dado que la humedad del material no se evapora con mayor facilidad como en el verano. Si no es utilizada inmediatamente se deben humedecer y protegerlas adecuadamente para que las mismas no se sequen.
Sobre el origen de este tipo de construcciones no se sabe con certeza su origen, proviene de tiempos remotos, probablemente fue implementado y utilizado por las comunidades indígenas con otras formas de construcción de viviendas,  el hombre nuevo de América lo adecuó a sus necesidades y a su cultura, tomando como concepto básico la modalidad del quinchado dado que llama la atención que no requiere de ningún otro material de lo explicitado para la fijación de las hojas como el alambre, clavos u otros elementos, simplemente la habilidad en la forma de construcción.

Castillos, mayo de 2008.

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