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LOS ORÍGENES
La eliminación
de la esclavitud en el continente americano no significó suprimir el racismo que
imperó por decenas de décadas desde la abolición de la opresión de la comunidad
blanca sobre la población negra.
Castillos no
estuvo ausente y testimonio de ello es que a principios del siglo 20, en las
primeras décadas del 1900 surgen o se fundan dos Instituciones sociales de la
comunidad negra: Club Social 20 de Abril y Centro Unión de la Raza o “Clase” y
estaban enmarcadas por situaciones económicas-sociales de la referida población.
La presente recopilación de la historia del nacimiento del club Ansina fue
brindada por tres de sus socios: Jesús “Miquica” Ramos, Roberto Zalayeta e
Ismael Amaral.
Ambos clubes
mantenían desde sus inicios diferencias sustanciales y no poseían sedes propias.
Las actividades sociales del club Unión de la Raza o “Clase” la realizaban en
distintos lugares: en el Hotel Araujo (Hotel Oriental) que estaba ubicado en
la intersección de J. A. Lavalleja y 19 de Abril (lado Norte), en el local de la
Ford (donde actualmente está ubicado el Escritorio de Néstor Birriel) en la
calle 19 de Abril y 18 de Julio, en la Fonda de Romeo Caetano en Olivera y 25 de
Agosto y en el Hotel Coronel (Hotel Comercio)
Mientras que el
“20 de Abril” sus reuniones sociales la llevaron a cabo en la sede del club
Social y Deportivo Castillos (Cancha de Bochas), en el local del fotógrafo
Amador Pascal. La vida social de ambas organizaciones también la realizaron en
otros lugares, los enumerados precedentemente fueron algunos de ellos.
Don Ismael
Amaral puntualizó que “... que la colectividad negra no es una raza, en el
mundo lo que existe es la raza humana, nosotros somos producto de la
descendencia de esclavos...”. Antes de la fundación de ambas instituciones
las reuniones bailables – en fechas patrias como ser el 25 de Agosto, baile de
primavera, fin de año y carnaval entre otras-, festejos de cumpleaños y bodas se
hacían en casa de familias generando esparcimiento, momentos de alegría y
distracción de la comunidad negra. Se recuerda los domicilios de Robustiano y
Justo Ramos, familia Zalayeta y el hogar de Medardo Núñez.
Hasta el año
1939 ambos clubes funcionaron independientemente, Roberto Zalayeta expresó la
razón de la misma: “...por diferencias y amores propios, problemas entre los
dirigentes...”. La fusión de ambos clubes fue por impulso e intermediación
de Medardo Núñez y Avelino Dávila, a estos fines se llamó a una Asamblea General
en noviembre de 1939 que se realizó en la antigua Estación Ford que estuviera
ubicada en 19 de Abril y 18 de Julio. Fue una Asamblea numerosa y de los
concurrentes se recuerdan algunos nombres: Juan Francisco Montero, Avelino
Ávila, Segundo Zalayeta, Ramiro Cortés, Urbano Lascano, Julio Moreira, Osmarín
Lascano, Francisco Marcial Vicente, Jesús Ramos, Isidoro Cardozo, Miguel Ramos,
Robustiano Ramos (h), Basilicio Correa, Fidelino Barrios, Miguel Ángel Bordillo,
Severo Aparicio y varias damas que integraban las Comisiones de ambas
Instituciones.
En dicha
Asamblea, en una acalorada fundamentación Segundo Zalayeta argumentó la
importancia de la unión de los dos clubes apoyándose mutuamente; en esta ocasión
se resolvió formar una Comisión provisoria que quedó conformada de la siguiente
manera:
Presidente:
Francisco Montero, Vicepresidente: Segundo Zalayeta, Secretario: Julio Moreira,
Pro Secretario: Osmarín Lascano, Tesorero: Avelino Dávila, Pro Tesorero:
Francisco Mariano Vicente, Vocales: Jesús Ramos, Isidoro Cardoso, Américo Sena,
Miguel Walter Ramos, Robustiano Ramos (h)
EL
NOMBRE Y LAS NUEVAS AUTORIDADES
En esta
oportunidad se resolvió que la nueva Institución producto de la fusión de los
dos clubes se denominara con el nombre de Ansina, servidor del héroe de la
patria General José Gervasio Artigas. Además, se determinó festejar con un baile
el nacimiento del nuevo club a celebrarse el 31 de diciembre de 1939 y que los
bienes de ambas Sociedades pasaran a formar parte del patrimonio del club Ansina.
Pero todo este
acontecimiento no fue color de rosa, al otro día de la reunión del 30 de
noviembre de 1939 dirigentes del 20 de Abril que no habían concurrido a la
Asamblea demostraron su desacuerdo con lo resuelto, aún subsistían asperezas y
tras ingentes esfuerzos se formó una Comisión para la liquidación del mobiliario
en remate público dado a que no se arribó a ningún acuerdo de que los bienes
formaran parte del patrimonio de la novel Institución, esta situación difícil e
intransigente no alteró el espíritu de la fusión del 20 de Abril y el Centro
Unión de la Raza y se realizó el baile programado para el 31 de diciembre de
1939 pero en otro lugar y no en la sede del 20 de Abril como se había resuelto.
El festejo del surgimiento del Ansina se realizó en el local comercial de Romeo
Caetano ubicado en las calles 25 de Agosto y Olivera, en esta ocasión se
recibieron las visitas de los clubes de la colectividad negra de la ciudad de
Rocha: Renacimiento y 25 de Agosto, y de la ciudad de Montevideo.
En los primeros
días del año 1940 se llama a Asamblea y se constituye una nueva Comisión
Directiva consolidando la extensa vida del Ansina que nació en el último día del
año 1939, y que quedó conformada en sus diferentes cargos por: Presidente:
Avelino Dávila, Vicepresidente: Segundo Zalayeta, Secretario: Osmarín Lascano,
Prosecretario: Isidoro Cardozo, Tesorero: Basilicio Amaral, Pro-Tesorero: Manuel
Martirena, Vocales: Jesús Ramos, Miguel Ramos (h), Américo Sena, Fidelino
Barrios. Comisión Fiscal: Rosalío Correa, Jorge Caetano y Timoteo Molina.
LA PERSONERÍA
JURÍDICA Y LA SEDE PROPIA
Durante varios
años la vida social del club Ansina se desarrolló en el inmueble de Ricardo
Souto ubicado en la intersección de Dr. Pedro Ferrer y Olivera donde actualmente
está emplazado el club Social Centro Unión, después de varios años -precisamente
en al año 1956- y con el apoyo del Escribano Analio Amonte se logra la
Personería Jurídica de la Institución.
Uno de
nuestros entrevistados, Roberto Zalayeta precisó
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“...
el estado le da al club Ansina la personería jurídica donde establece que
solamente la integren ciudadanos de la raza negra, fue aprobado sin ninguna
objeción y a través de ella estaba reconociendo la distinción de clases.
Fuimos
los pioneros en integrar en los cuadros sociales a ciudadanos blancos en el
ámbito de los clubes sociales...” |
Era
imprescindible que la comunidad negra contara con un centro social de
esparcimiento y expresiones culturales propias, máxime que en Castillos residían
un importante vecindario negro y la existencia en las inmediaciones de un
pequeño poblado de negros conocido popularmente como la Portera Negra (en
la intersección de las rutas 16 y 13)
En el año 1950
sufrió serios riesgos de cerrar sus puertas, de acuerdo a lo expresado por uno
de sus dirigentes, Jesús Ramos: “...se llamó seis veces a una Asamblea y no
se lograba el quórum necesario; Segundo Silva fue fundamental con sus consejos u
opiniones y en este año se lanzó la idea del solar propio y esto significó una
revolución: por su concurrencia, por lo acalorada y la más numerosa; porque tocó
el amor propio de todos. Justo es reconocer la valentía de sus dirigentes que se
mantuvieron en una misma línea soportando y respondiendo a cada una de las
preguntas y propuesta de integrar la nueva Comisión Directiva postergando
momentáneamente la campaña pro solar. Fue un triunfo de la Comisión Directiva
que significó la conquista de los cimientos del club Ansína e implicó que no
renunciara el presidente de la Campaña pro solar Don Andrés Dávila...”
Algunos vecinos
de la comunidad blanca apoyaron a la Institución en su consolidación, tomando
como ejemplo a Benjamín Rubio quien sostenía “... soy el fundador del club
Ansina...”, Isaac Ferreira Correa, Escribano Analio Amonte, Eduardo Olivera,
Áurea y Elisa Sáenz, y otros que permanecen en el anonimato propiciaron,
apoyaron con materiales y distintos tipos de aportes a la consolidación del
Ansina. Debe destacarse el apoyo del club Centro Unión de Castillos –que a
impulsos del Señor Iraldo Viera- permitió que en su sede funcionara la novel
Institución hasta que erigieran la casa propia.
La Comisión
Directiva conjuntamente con la de Damas aunaron voluntades y esfuerzos para la
construcción del edificio social y se organizó un grupo de trabajo designándose
como Presidente de Zona a Ovidio Aguirre que con mucho sacrificio fue posible
plasmar en realidad lo que se presentaba como una utopía, y el líder de la
campaña pro solar fue Andrés Dávila. La Comisión Directiva en pos de la
edificación estaba conformada por: Presidente Andrés Dávila, Vicepresidente
Francisco Díaz Caetano, Secretario Jesús Ramos, Prosecretario Laudelino Suárez,
Tesorero Segundo Silva, Pro tesorero Martín Díaz, Vocales: Orfilio y Fidelino
Barrios, Timoteo Molina y Alberto Lascano. Hombres y mujeres se abrazaron al
trabajo rudo de extraer piedras, recoger arena, realizar tareas de albañilería
bajo la dirección del Constructor Eduardo Olivera que lo hizo
desinteresadamente.
LA RUDA TAREA
Jesús “Miquica”
Ramos en su extenso relato sobre la construcción del edificio social rescatamos
que:
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“...derribamos
numerosas barreras que surgían en nuestro camino a la sede propia; lo
sobresaliente fue el bello sexo en la ruda tarea de recoger materiales como
ser piedras y los líderes del grupo femenino fueron Eulogia Correa y María
Elena D`Onollo. Efectuamos colectas callejeras puerta a puerta, día a día
por mucho tiempo pero logramos nuestro sueño.
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Se
abrieron 52 pilotos de más de cuatro metros de profundidad que estuvieron a
cargo de Tomás Cardoso y Aecio “Quilele” Ramos.
El piso
de madera que tuvimos fue una donación del Banco República cuando cambió los
pisos de su edificio. Recibíamos muchas donaciones: arena, cal, ladrillos, pórtland, madera, escombros de la demolición de la construcción antigua donde se
erigió el club Juventud y Progreso. Los ladrillos de la construcción de nuestro
club en parte fueron asentados en barro ó adobe y el resto con mezcla...”
El 19 de abril
de 1952 se inauguró la sede propia en la calle Miranda (hoy Carmelo Barone)
entre Treinta y Tres y Formoso; un paso gigante, un esfuerzo de titanes lo que
realizó los vecinos negros de Castillos y se estima que fue la primera
organización social de la comunidad que logró tener su sede propia en todo el
Uruguay en momentos en que aún reinaba el estigma del racismo.
A este evento
concurrieron Instituciones de la comunidad de otras partes del país, por
ejemplo: club de la Raza “Uruguay” de Montevideo, club Social de Melo, club
Ansina de Minas, Renacimiento y 25 de Agosto de la ciudad de Rocha y un club de
Santa Victoria (Brasil)
LA VIDA CULTURAL
La Biblioteca
del Club Ansina ocupó varias décadas atrás el segundo lugar en importancia por
el volumen de ejemplares, por la calidad de las obras y temáticas, después de la
Biblioteca de la Junta Local de Castillos. Hoy, lamentablemente, este acervo
cultural cuenta con un menguado número de ejemplares y es preocupación de muchos
de sus integrantes; otrora se sentían orgullosos de este capital bibliográfico.
En la sede se
realizaron diversos movimientos culturales organizadas por la Institución con el
apoyo del SODRE, charlas sobre distintas materias a cargo de profesionales del
medio como el Dr. Alejandro Grunning Herrera, Escribano Amonte entre otros.
Víctor “Tico”
D`Elías con actividades musicales y hasta dirigió teatro integrado por socios
del Ansina. Lo llamativo de estas tareas era que los disertantes o el director
musical y de teatro eran de la comunidad blanca lo que significó una visión
distinta de los organizadores en cuanto al tema de castas o color de piel, pues
recurrían a ellos y dando un paso a la apertura integradora de la sociedad,
teniendo en cuenta además y por ejemplo en la construcción de la sede social que
son varios los vecinos que no pertenecían a la población negra y brindaron su
apoyo desinteresado a estos castillenses, realmente para analizar, reflexionar o
entender la trama de la madeja social de aquellas décadas, se interpreta que un
sector tenía una “afrenta” con el color de la piel mientras que otros no
anidaban en su espíritu estos sentimientos.
En carnaval el
Cordón del club Ansina visitaban es estas festividades los clubes Centro Unión y
Juventud y Progreso; además recibía las murgas y comparsas de esas épocas.
LA
INTOLERANCIA
Mientras que
Ismael Amaral relata una de las intolerancias sociales, estigmas por el color de
la piel y recordó un hecho de la siguiente manera: “...El club Atlético
Peñarol de Montevideo por el año 1946 con una formación de la tercera especial
se enfrentó con su homónimo de Castillos, y entre esos integrantes figuraban
Juan Alberto Schiaffino, Pellegrin “Napoleón” Anselmo –que integró la selección
nacional en 1930 cuando salieron campeones del mundo- y en horas de la noche
después de haber disputado el encuentro amistoso concurre a uno de los clubes
sociales de la ciudad que había organizado un baile y un agasajo a la delegación
deportiva de Montevideo. Esta representación deportiva venía presidida por un
señor de baja estatura, negro retinto y le decían “Coquito” Suárez Peña, muy
conocido en el estadio Centenario pues acostumbraba cubrirse con la bandera
aurinegra, acontece que en la instancia de ingresar club social un directivo
pone en conocimiento que de acuerdo a los estatutos no podían ingresar personas
de color.
Ante esta
situación la delegación peñarolense decidió solidarizarse con sus compañeros
marginados y todos se dirigieron al Ansina donde fueron recibidos bajo un fuerte
aplauso...”
Amaral agregó
“Peñarol tenía un programa deportivo en CX 18 Radio Sport conducido por Don
Carlos Balsan promotor del Palacio Peñarol y “Coquito” Suárez en ese espacio
denunció la situación vivida acá en Castillos”, y finalmente Ismael Amaral
reflexionó: “hoy felizmente se ha superado el tema del color de la piel...”
ALBERTO CASTILLO, Y
LA ORQUESTA PROPIA
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El afamado
artista Alberto Castillo y su conjunto vino al Cine Castillos acompañado de
varios tamborileros vinculados a una familia castillense de apellido Ramos
que integraban el Ansina, se recuerda que el músico decía:
“...voy
un rato a tocar y bailar con mi gente...”
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El club
Ansina contó con su orquesta propia e integrada por quince músicos y se
llamó Asses Do Ritmo y sus expresiones melódicas predominaban el ritmo
brasileño.
LOS VAIVENES
La vida
institucional no siempre contó con vientos propicios para navegar
favorablemente, tuvieron momentos de apogeo y de ostracismo; lo importante de su
larga existencia es que en este siglo 21 el Ansina retomó nuevos bríos,
consolidándose paso a paso la conciencia de mantener la señera Institución que
tan caro costó a sus mayores y no con el espíritu de aquellos tiempos: que el
color de la piel era una cuestión de castas, estamentos o sectores de la
sociedad.
Algunos de los
embates que tuvo que soportar fue la emigración de su población a otros
horizontes buscando un mejor porvenir y la apertura de los clubes Juventud y
Progreso y Centro Unión de Castillos el acceso de los negros a sus instituciones
y eliminando así la ignominiosa prohibición del ingreso de estos vecinos
castillenses. Circunstancia que transformó al Ansina en el club de los más
humildes que por sus condiciones económicas no es posible acceder a las otras
organizaciones sociales, y en ella encontraron donde celebrar fiestas de bodas,
cumpleaños infantiles o quinceañeros, sin perder la raíz y la identidad e
idiosincrasia por la cual fue fundada. También se efectúan reuniones de
diferentes caracteres, lugar de ensayo de la Banda Municipal de Castillos - la
más antigua del país- y sede de instituciones deportivas locales.
BRONCE PARA EL SEÑOR
DEL ESTE
Jesús Ramos
recordó que: “...el Ansina hizo su aporte con materiales para la erección del
monumento al Señor del Este –Leonardo Olivera-, previamente consulté al escritor
César Pintos Diago y me respondió –luchar, luchar, luchar-
Y quedé
convencido que para las cosas de la vida hay que luchar y así se dio respaldo a
esta campaña para el monumento de Leonardo Olivera...”.
VIDA DEPORTIVA
Participó en
campeonatos de fútbol: por muchos años en la Liga de Barrios con el nombre de
club Deportivo Ansina. Además en un Campeonato de Veteranos a nivel
departamental del cual salieron campeones.
En la ocasión de
la inauguración del gimnasio del club Juventud y Progreso se organizó un
campeonato departamental de fútbol de salón y el Ansina estuvo presente, su
plantel estaba integrado prácticamente por negros y fue el Campeón Departamental
ese mismo año.
FESTIVAL NACIONAL
DEL CANDOMBE
En el año 1990
el club realizó el Primer Festival Nacional del Candombe bajo el nombre:
“Donde nace
el Sol de la Patria, Castillos llama a Candombe”.
Este festival
fue con motivo de la celebración de las bodas de oro del club y en el año 1991
se vuelve a repetir y se organiza Segundo Festival Nacional del Candombe.
Roberto Zalayeta lo recordó de esta manera:
“...único en el
Uruguay, estuvieron presentes entre ellos la vedette Rosa Luna, Lágrima Ríos,
Morenada, Lonjas del Cuareim, Mario Núñez de las Cuerdas de Oro, este festival
se realizó en la calle frente a la sede social donde los actores se confundían
con el público impregnando la festividad de ritmo y alegría...”
Estos eventos
del Candombe contaron con el apoyo de la Intendencia Municipal de Rocha y con
aportes del Ministerio de Educación y Cultura.
EL
FUTURO
Roberto Zalayeta
reflexionó al final de la entrevista diciendo que:
“...el negro se
ha superado en todos los órdenes y que este club es la casa de los padres que la
edificaron con piedras arrancadas con sus manos, es un patrimonio, un símbolo de
la comunidad y Castillos tiene que defenderla, apoyarla y promocionarla...”
En el 2004 se
aprecia un club Ansina con bríos, sangre nueva y joven, asumiendo roles
protagónicos paso a paso, con cautela, explorando la firmeza del camino que
vienen transitando y de esta manera están haciendo notar su presencia en la
comunidad castillense.
NÉSTOR ROCHA -
CASA
AMBIENTAL
Chuy,
14 de marzo de 2004 |