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El
barrio Alto Perú probablemente, según entrevistas
realizadas, surgió por la década del 1920. La zona propia
del barrio está delimitada por las calles: Pintos (Juan de
Souza Pintos) al Este, al Norte por Amonte por donde cruza
una cañada llamada “de Olivera”, al Oeste por Olivera, y
al Sur por la cañada Grande.
En
la búsqueda de información sobre el barrio Alto Perú,
María Rosa Díaz nos precisó en la entrevista que le
realizáramos tiempo atrás que el origen del nombre es a
instancias de que la vecindad construyeron sus viviendas
en la parte más alta del lugar en sus orígenes, luego se
vio reducido por el surgimiento de otro barrio, es decir
que los motivos de su denominación hoy están desvirtuados.
Para Díaz antiguamente el barrio se extendía hasta la
calle Treinta y Tres hasta que se construyera las
viviendas de INVE y las otras construcciones que se
generaron en el entorno del complejo habitacional que pasó
a llamarse esta zona barrio Porvenir lo que le dio un
matiz diferente al Alto Perú.
María Rosa recordó algunas de las primeras familias del
lugar, por ejemplo Lascano, Juan Bautista Cardoso, Braulio
Lascano, Damián Pereyra, Luisa Melo, la familia Acosta
Molina, un señor de apellido Baladón sobre la cañada
Grande, en la antigua calle Acosta hoy Lavalleja estaba el
vecino Juan Rocha propietario de un almacén grande para la
época, además era restaurante y posada. Era el lugar muy
frecuentado por vecinos que venían de la campaña y
particularmente del Rincón de los Olivera, cuya entrada a
Castillos estaba por el camino viejo de Aguas Dulces la
que es continuación de Lavalleja y pasa por la cancha de
fútbol Damián Uriarte del Castillos Wanderers hacia el
balneario.
“Ahí era un lugar muy frecuentado, siempre estaba con
mucha gente e inclusive recuerdo de niña una línea de
ómnibus que iba hasta Santa Victoria y que venía a dejar
pasajeros a ese negocio (...) el empresario era de
apellido Mazur pariente de Tenor Pereira, lo que recuerdo
es que en esa época no existían los neumáticos, las
pantaneras que decíamos nosotros, los neumáticos adecuados
para ciertos caminos y todo era un rally medico difícil
que cumplía ese ómnibus sobre todo en invierno con calles
y carreteras sin pavimentar adecuadamente, usaba grandes
cadenas para evitar los peludos que decíamos nosotros”.
Sobre la casa de piedra ubicada en la calle Pintos entre
Amonte y Rivera (ex Sena) que antiguamente comprendía el
barrio Alto Perú pero a instancias de las transformaciones
quedó en la cera de enfrente del límite del barrio, María
Rosa Díaz comentó sobre la misma que los primeros dueños
fueron picapedreros de apellidos Romero, luego vivieron
algunos de sus descendientes por ejemplo el matrimonio
Feliciano Olivera o Céspedes y Marieta Romero.
Cuando don Atalivio S. Pascal fue destituido de su puesto
en el Abasto Municipal de nuestra ciudad (Castillos)
durante el Gobierno del Doctor Gabriel Terra, ante esta
situación se dedicó a la explotación de una chacra en el
Barrio Alto Perú donde vivía. En este predio se plantaban
todo tipo de hortalizas, legumbres, sandías, melones, pero
además se dedicó a la producción de plantines de
eucaliptos, álamos y pinos que luego los vendía en
pequeños cajones de madera (así eran transportados) para
la forestación de los arenales.
Todos los barrios tienen sus personajes o anécdotas, del
barrio Alto Perú se rescató la siguiente vivencia y que a
veces resulta difícil asimilarlos o que la misma realmente
hubiera sucedido para las generaciones actuales. En el
barrio vivía una familia Pereira Melo por la calle Pintos
lindando con la Cañada, esta familia tenía una hija casada
con Teófilo Acosta quien poseía un tambito: un par de
lecheras. La señora salía todas las tardecitas con una de
las lecheras y un jarrito vendiendo leche “al pie de la
vaca”, sobre todo los niños se aglomeraban a tomar un
vasito de leche espumosa, tibia.
NÉSTOR ROCHA - CASA AMBIENTAL
Castillos, 12 de
noviembre de 2004 |