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El cerro de los
Rocha dista unos 3 a 4 kms al norte de la ciudad de Castillos. Antiguamente
según Orestes Araujo en su Diccionario Geográfico editado en septiembre de 1900,
el nombre Cerro de los Rocha la asignaban a “un eslabón importante de la
Sierra de los Difuntos que corre paralelo al mar a 10 kilómetros de la costa,
conocido hoy con el nombre de Cuchilla o Sierra de los Rochas es lo que
geográficamente llaman los marinos Cerros de Navarro”. Agrega
Araujo “y el principal de ellos recibe la denominación de cerro del
Tigre, que se lo da una cueva, caverna ó salamanca que existe en él”
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Hermoso
lugar, singular por su belleza, una atalaya que permite observar y tener un
amplio dominio visual hacia los diferentes puntos cardinales; desde el Cerro
de los Rocha – la Cueva del Tigre – se observan a simple vista las Lagunas
de Castillos y Negra, los extensos palmares y así sucesivamente los diversos
paisajes de la región hasta el punto imaginario del encuentro del cielo con
la tierra. |
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Cumbre Cerro del Tigre |
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EL LABOREO DE
LA TIERRA |
Este lugar está
conformado por numerosas pequeñas empresas rurales familiares, particularmente
en el laboreo de la tierra. Históricamente se han dedicado al cultivo de la
papa, boniato, maíz, sandías, porotos, zapallos entre otros tipos de cultivos.
Pobladores del
lugar han encontrado mientras trabajaban la tierra numerosas boleadoras,
trabucos y monedas de platas de la época colonial.
LOS POBLADORES
Las primeras
casas fueron de piedra o de terrón quinchados con paja o hojas de palma butiá,
posteriormente se construyeron con ladrillos. La vivienda más cercana a la Cueva
del Tigre perteneció al hogar formado por José Tomás Rocha y Honorata Rocha y
estaba a una distancia de unos 200 a 300 metros, además existió una manguera o
corral de tunas para el manejo del ganado.
Hay quiénes
sostienen que estas construcciones es de la época colonial y se supone que fue
la Guardia de Navarro, dado que desde este lugar se domina una amplia región
permitiendo una eficaz vigilancia y es recurrente esta afirmación. Los
sostenedores de este argumento señalan que antes de llamarse Cerro de los Rochas
se le llamó Cerro de Navarro.
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La historia
oral comenta que la casa de la familia Tomás y Honorata Rocha la desarmaron
piedra a piedra “porque aparecía en las noches una luz y por otras historias
calculaban que había plata.
La gente escarbaba para buscar, iba hasta gente
del pueblo” afirmó don Adenor Rocha, vecino del lugar.El nombre de Cerro de
los Rocha surge a consecuencia del asentamiento de una numerosa familia de
apellidos Rochas, se especula que el primer poblador lo fue Joaquín Manuel
Da Rocha, luego vinieron Joaquín Cipriano Da Rocha, Luciano Quintín Da
Rocha, Elciria Da Rocha entre otros, provenientes de San Pedro de Río Grande
del Sur – Brasil-, este apellido se castellanizó y pasó a ser solamente
Rocha.
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Tiburcio Rocha |
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Hoy se
recuerdan algunos nombres de descendientes de las primeras familias Rocha
radicadas en el lugar: Honorato, Damasceno, Leonino, Tiburcio, Silverio,
Genaro, Liberato, Ana, Gregoria, Evangela, Gervasio entre otros,
progenitores de mucho de los Rochas afincados en el paraje de la Cueva del
Tigre, en Castillos y otros lugares de la región. |
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LA ESCUELA Y
EL PALMAR |
Dos de estos
nombres dieron un aporte muy importante a la zona del Cerro de los Rocha, nos
referimos a Gervasio Rocha que donó una fracción de campo para la construcción
de una Escuela, hoy Escuela del Cerro de los Rocha Nº 20.
Rosalina Rocha
Funes que nació y creció en el paraje recuerda su vida escolar
“En
el año 1930 fui a la Escuela del Cerro de los Rocha y tendría unos ocho años,
las primeras Maestras de este centro de enseñanza fueron en este orden: María
Terra, luego vinieron Felicia Terra y Julieta Pereyra Romay. Las clases se
dictaban en la casa de Don Gervasio Rocha que luego donó el predio para que se
construyera la Escuela, esto fue en la década del 1920, concurrían unos ochenta
alumnos y los atendía una sola Maestra que daba las clases de 1º, 2º, 3º y 4º
año.”
Esta Escuela en muchas ocasiones organizó las fiestas de fin de curso en la
Cueva del Tigre.
El otro
lugareño, Tiburcio Rocha, con paciencia elogiable recogió las pequeñas palmeras
butiá de las parcelas de tierra donde se iban formando chacras y otras que él
consideraba que sufrían riesgos de supervivencia formó un palmar de una hectárea
de extensión aproximadamente y que hoy lo conocemos como el palmar de Tiburcio.
LOS OTROS APELLIDOS
Con el tiempo,
en este paraje se fueron asentando familias de apellidos Rivero, Decuadro,
Cardoso, San Martín entre otras, que con los Rocha aumentaron y dieron
diversidad a las familias del lugar y aferrados a la tierra. Esta comunidad tuvo
una activa vida social, por ejemplo los días sábados se organizaban bailes en
las casas de familias, rotándose los referidos días en distintos hogares, se
disputaban carreras de caballos o pencas. También existieron comercios y pudimos
rescatar que Feliciano Rocha en las décadas de 1920 a 1930 tuvo almacén y un
taller de zuequería, y que Tenencio Decuadro fue propietario de un almacén de
ramos generales, numerosos vecinos elaboraban carbón de leña para venderlo en la
ciudad.
LAS CEREMONIAS RELIGIOSAS
Las ceremonias religiosas no estuvieron ausentes, hemos rescatado algunos
apuntes de las distintas actividades religiosas realizadas en Castillos y su
zona de influencia en las décadas de 1930 y 1940 e indica a modo de ejemplo:
“El 14 de
mayo de 1938, en
Horas de la
mañana se realizó una misa campal en el Cerro de los Rocha y cumplida la misa
campal se rezó por el éxito del Tercer Congreso Eucarístico Nacional, ofició
misa el Cura Párroco Joaquín Freire, se oyó en esta oportunidad la renovación
del juramento de las promesas hechas en el bautismo, después de la misa campal
su primera comunión”.
Otro ejemplo y tomado del referido libro de apuntes:
“El 27 de junio
de 1941, detrás del Cerro de los Rocha se realizó una misa campal dirigido por
el cura párroco Hermenegildo Carbini y se bautizó a más de veinte personas entre
niños y adultos, en la casa de campo de Don Pedro Rivero”.
LOS FOGONES
Dos de los hijos de Liberato Rocha: Antoñito y Dorito, durante mucho tiempo
armaron y encendieron enormes fogones en la cima de la Cueva del Tigre en las
Noches de San Juan, San Antonio y San Pedro. Rosalina Rocha lo recuerda de esta
manera:
“siempre hacíamos fogatas sobre el cerro con mis hermanos, especialmente en la
noche de San Antonio, por mi hermano. Todo el mundo hacía hogueras y era un
espectáculo muy hermoso, lo armábamos con pencas de las palmas y la leña del
monte, cantábamos y bailábamos y bajábamos encandilados por la tanta luz, la
noche se transformaba en una oscuridad impresionante”.
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EL TIGRE |
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A través de la historia oral, el nombre de Cueva del Tigre surge a
consecuencia de que en el referido cerro se guareció un yaguar o yaguareté,
que por estas zonas le llamaban tigre, en un gran hueco formado por la
superposición de enormes piedras. Este felino de hábitos nocturnos,
solitario y hábil trepador causó estragos en la zona, particularmente con el
ganado vacuno y tuvo en jaque a los vecinos del lugar.
Don Adenor Rocha, de 81 años a finales del siglo veinte cuando lo
entrevistamos, nos respondió que nació, creció y formó su hogar en la zona y
fue productor rural toda su vida en este lugar, en su relato afirmó:
“Muchos
cuentan o trazan la historia del tigre de distintas formas. Los vecinos
salían con armas, lazos y el tigre no aparecía, salía de noche o tardes de
tempestad. |
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Cueva del Tigre |
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Había un
negro esclavo llamado Joaquín Da Rocha apodado “Barbate”,
llevaba el mismo nombre que su “dueño” se había ofrecido a enfrentarse al
animal y ante esta voluntad lo mandaron matar al tigre, le envolvieron un
poncho de paño en un brazo y le dieron un gran facón”.
Adenor afirmó
“Logró matar al
tigre tras una lucha encarnizada y cuando Barbate llegó a las casas no se sabía
que color era, magullado y arañado por todos lados. Fue dura la lucha, de cuerpo
a cuerpo, esto fue después de 1870 según me dijeron”.
Existen distintas historias al respecto, optamos por Adenor Rocha en virtud de
su edad y vínculo con el paraje, por ser uno de los descendientes directos de
aquellos protagonistas y conocedor de este hecho a través de sus mayores,
también aceptó en la oportunidad del reportaje que esta historia la cuentan de
distintas formas pero el punto coincidente es la presencia y la lucha con el
tigre o yaguareté pero relatado con otros ingredientes.
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RESCATE HISTÓRICO DIFUNDIDO EN EL PROGRAMA |
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PUNTO AZUL DE CASA AMBIENTAL EN ESTEÑA FM 103.1 |
Chuy, 24 de noviembre de 2002 |