"Relatos del Palmar"

 
Néstor Rocha  (Periodista Independiente)

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"El Cuzco Soria"

“.......Tiene su código social, su armamento típico, su estrategia para esquivar la partida. Conoce las picadas; adivina en los ruidos nocturnos la respiración de los milicos emboscados; lee en los más tenues signos del paisaje familiar en tinieblas las señales de peligro o de paso franco.”

DANIEL VIDART  (de la colección NUESTRA TIERRA) 

El contrabando está ligado estrechamente a la frontera territorial y a los orígenes de nuestra historia; el héroe máximo de nuestro país Don José Gervasio Artigas no estuvo ajeno a este fenómeno combatido desde la época colonial. Para Daniel Vidart implicaba “un rebelde espíritu antiespañol contrariando la ley mediante la violación de las prohibiciones de comercio con otros países”.  Una vez independiente de los imperios luso-brasileño y español se continuaron con esta modalidad de comercio al margen de la ley; estos antiguos contrabandistas utilizaban numerosos caballos que llegaron a oscilar un número de entre 20 y 30 animales, generalmente eran conducidos en fila y atados unos a los otros, les llamaban cargueros transportando caña blanca en barriles: dos por caballo colocados uno en cada costado del animal, tabaco, diversas mercaderías y alimentos.

El acarreo se realizaba de noche teniendo como guía las estrellas y la geografía circundante y obviamente eran conocedores del lugar, siempre andaban fuertemente armados para defender a ultranza las mercaderías que transportaban. Sus horas de descanso eran  durante el día,  en el espeso monte ribereño de arroyos y ríos, en muy raras ocasiones se trasladaban en horas del día, contaban con la complicidad de muchos establecimientos rurales a través de diversas señales previamente concertadas y que eran indicadoras de la presencia policial en las inmediaciones.

El Este uruguayo es poseedor de un riquísimo anecdotario de historias de contrabandos aún más al Norte y Este de nuestro departamento, donde  deambularon centenares de cargueros con un sin fin de peripecias,  rico patrimonio en historias en el entorno de los fogones de estancias, de troperos, carreros, en las pulperías y en los boliches de los poblados o ciudades. A través del relato oral se produjo un enriquecimiento místico de diversas aventuras que han  llegado gracias a esas páginas de la memoria de nuestros mayores y que hoy nos recrean;  en estas narraciones están presentes personajes como: Fidel Ojeda, los hermanos Larrosa, De la Vega, “Cuzco” Soria, Alcides Olmedo, “Manucho” Perla, Andreónico, etc. 

Los cargueros salían desde el Chuy generalmente usando el arroyo y esteros de San Miguel, utilizaban  distintos caminos  recorriendo parajes como Estero de Pelotas, Rincón Bravo, Bañados del Rincón de la Paja, Arroyo de India Muerta, Arroyo los Indios, Bañados de Santa Teresa, Las Maravillas, Potrero Grande, los bañados de la Laguna Negra y de la Angostura, Paso del Matruta escondites en las sierras de La Blanqueada, La Carbonera, Cerro Navarro, etc.

Estos Quileros o Cargueros utilizaban un paradero que estaba ubicado en la estancia “Corral de Palma” en las proximidades de la intersección de las rutas 16 y 14; se trataba  de una elevación de tierra que sobresalía notoriamente en esa  vasta extensión de campos chatos, que en grandes temporales se inundaba toda esa región,  esta prominencia del terreno les permitió a ellos,  a los animales y a las mercaderías  estar a resguardo de estas inclemencias. 

En este universo de personajes y anécdotas tomamos a uno de ellos como ejemplo: el “Cuzco” Soria,  hábil y sutil contrabandista e ingobernable para las autoridades policiales, un “baqueano” del paraje de India Muerta. En una ocasión salió en “descubierta” para observar como estaba el “panorama”, mientras sus compañeros se hicieron responsables del carguero. Denunciados por un “soplón”  salieron “partidas” policiales  desde Castillos y Lascano a los efectos de apresarlos.

El “Cuzco” Soria se “encontró” con la policía de Castillos al mando de un Segundo de apellido Pérez, lo apresaron y apremiaron para que “cantara” donde estaba el carguero y sus compañeros, la milicia no lograba obtener el mínimo dato.

Del lugar donde estaba detenido observa a lo lejos una columna de humo que se eleva  desde un monte de árboles indígenas, ni lerdo ni perezoso, conocedor de la campaña e informado de los movimientos policiales se hizo el “duro” y lo conversaron de todos modos, se generó un diálogo mas o menos de esta manera:

  • La única forma de decirles es que ustedes me entreguen el carguero a mi solo y entero.

  • Sí, si: respondió la policía

  • Bueno,  ustedes ven allá aquel humito que sale de aquel monte (esto en India Muerta) es allá donde está el carguero – lo dijo con una impasible tranquilidad que no dio lugar a la sospecha.

Soria sabía muy bien quiénes eran los que estaban en ese monte, pues eran el grupo policial que había salido de Lascano, tuvo que acompañarlos hasta el lugar y lo hizo con total naturalidad, lo soltaron mientras la policía entraba sigilosamente al monte. El “Cuzco” partió a galope suave primero y luego apuró el tranco a su caballo mientras se producía la balacera  entre la policía de Castillos y Lascano; sorprendidos por el engaño de que fueron objeto salieron “despavoridos” tras el contrabandista quien junto a sus compañeros y el carguero se esfumaron en aquel agreste paisaje rochense  que todos ellos conocían como la palma de su mano. 

La policía lo buscó afanosamente por mucho tiempo, en una oportunidad que  iba al Chuy fue sorprendido en San Miguel por dos policías,  uno por la espalda y otro de frente, lo encañonaron dado que no era un hombre fácil, no se le podía facilitar ningún descuido. 

Estuvo un tiempo preso, una vez en libertad volvió a sus andanzas, su opción de vida en definitiva fue ser “quilero”. 

NÉSTOR ROCHA – DIFUNDIDO EN EL PROGRAMA RADIAL “AL RITMO DE LA VIDA” DE CASA AMBIENTAL POR RADIO UNIVERSO DE LA CIUDAD DE CASTILLOS.

 Chuy, 24 de enero de 2003

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