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A mediados
del siglo pasado, en la Estancia La Laguna Negra sucedió un hecho de
características inusuales, de tremendo valor humano y un ejemplo a imitar. El
capataz de esta estancia RUBEN IROLDI ESCOBAR era dueño de un perro de nombre
Caifás; un día de los tantos salió con tres perros: Caifás, Trabuco y Tarascón a
realizar diversas tareas en la estancia sobre la laguna.
Iroldi recuerda que siempre
que salía para la laguna se cruzaba con un zorro y éste pifiaba a los perros,
como no podía ser de otra manera perseguían al zorro pero no lo podían alcanzar.
En uno de esos días Caifás por ser más liviano y fino se fue más arriba de las
sierras mientras el zorro se escondía en una de las numerosas cuevas de la zona
rocosa y el perro se metió en la madriguera. Iroldi volvió a la estancia
despreocupándose de los perros porque generalmente quedaban rezagados y volvían
más tarde; resulta que ese día no fue así.
El ranchero de la estancia
era el encargado de dar de comer a estos animales y vio que no estaban, pasaron
las horas y no llegaban; resolvieron ir a ver que pasaba y encontraron a Trabuco
y Tarascón en la entrada de la cueva del zorro, éstos no pudieron seguir a
Caifás porque eran más gordos. Iroldi escuchó los ladridos de su perro que
provenían del fondo de la madriguera.
El dueño de la estancia La
Laguna Negra Hugo Correa Carreras enterado de la situación decidió rescatar al
perro atrapado entre las piedras del cerro, se consiguieron unos punzones, picos
y marrones para romper las piedras pero fue imposible. El propietario de la
estancia terco en su decisión no aceptó la sugerencia del capataz de abandonar
el rescate y decidió pedir ayuda al Batallón de Infantería Nº 12 de Rocha, se
logró el apoyo de éstos. Con barrenos y volando piedras para todos lados se
avanzó en gran medida hacia el lugar donde Caifás estaba atrapado.
Todo este trabajo abrió un
hueco que permitió bajar a la gente y se suspendió las labores con los barrenos
para no lastimar al perro, se continuó con un pinchote pero en determinado
momento se toparon con una enorme piedra y ante esta situación se recurrió
nuevamente al Batallón de Infantería para romper la roca con barrenos, luego de
esto se pudo trabajar y sacar más piedras.
Había transcurrido varios
días cuando Iroldi logró descender atado al lugar donde Caifás estaba atrapado,
le inyectó unas vitaminas por recomendación del médico veterinario Dr. Almandós
para fortalecerlo. Posteriormente el capataz se puso a trabajar en el fondo de
la cueva para rescatar a su perro que estaba apretado por piedras en las
caderas, fue una tarea sumamente ardua, difícil pero no se rindió y de acuerdo a
las recomendaciones del médico veterinario logró liberarlo, lo subieron y Caifás
cayó desplomado por lo débil que estaba, le dieron vitaminas y caldo.
A los pocos días se había
recuperado y salió con su amo a recorrer el campo pero Caifás fue a la cueva del
zorro. Este acto heroico, humano, motivó a la Sociedad Protectora de Animales
venir a la estancia La Laguna Negra con el fin de entregar medallas y una placa
de reconocimiento por la labor y el empeño en el rescate de Caifás.
Rubén Iroldi Escobar recordó
con mucha tristeza cuando un dieciocho llevó ganado al local de feria El Chajá,
antes de partir dio órdenes a la peonada que deshicieran un chiquero de cerdos
cerca del bañado y les recomendó que no llevaran a los perros porque había
muchas cruceras. Los peones no cumplieron fielmente con lo indicado por el
capataz dado que se llevaron a los perros y una crucera picó a Caifás en el
hocico. El taxi metrista Pezzutto fue el portador de la mala noticia de avisar a
Iroldi, éste se fue con un veterinario que estaba en el local de feria pero fue
inútil esta vez no fue posible salvar la vida de Caifás.
El peón de la estancia
ORONIEL SANTURIO desde el fondo de su corazón y con el alma cargada de emociones
por los momentos vividos escribió un largo y hermoso poema titulado ROMANCE A
CAIFÁS. Recogemos dos estrofas de este romance que lo entregamos como homenaje
de este acto valeroso, cargado de amor y respeto a la vida:
de
las tantas recorridas// que Iroldi realizaba// vio que toda la perrada// a un
zorro lo perseguían, // de pronto buscó guarida// buscando su salvación// y que
en la persecución// a un gran cerro se ganaba. // Y allí Caifás se atrcaba // en
muy mala situación.
Demolieron el gran cerro//
trabajando noche y día// para salvarle la vida// a Caifás, un pobre perro.// Con
pólvora y punta de hierro// doce hombres trabajaron, // como unos héroes
lucharon// desde el peón al capataz...
DIFUNDIDO EN PROGRAMA RADIAL DE CASA AMBIENTAL
PUNTO AZUL POR
ESTEÑA FM 103.1 FM DE 10 A 11 HORAS AM
Chuy,
28 de abril de 2003 |