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Como si de un viejo juego infantil se tratara, los
inmigrantes que caminan por las calles de las
ciudades y pueblos de España sin contar con permisos
de residencia y trabajo, se sienten la parte más
vulnerable de un sistema social y político que ni
desde un ámbito ni desde el otro considera oportuno
brindarles apoyo elemental.
Hace pocas horas el ministro del Interior,
Alfredo Pérez Rubalcaba explicaba ante la Comisión de Interior del
Congreso español, que, tan sólo en el año 2006 el
Gobierno había repatriado a 99.445 inmigrantes
ilegales y que había interceptado a casi 40.000 que
intentaban llegar a las costas españolas (por el
Mediterráneo o por el Atlántico). |
La cifra representa un 7,35 por ciento más que los datos
del 2005 y en el actual periodo de gobierno socialista
suman 313.204 personas expulsadas del territorio
español; 21,7 por ciento más que durante el gobierno del
Partido Popular.
A los uruguayos no nos tendría que sorprender. El
tratamiento que se hizo por parte de las autoridades
españolas del Tratado de 1870 firmado entre ambos países
y ratificado con el de 1992, no deja lugar a dudas de
que no existe integridad ni respeto por los Tratados
Internacionales ¿podía alguien pensar entonces, que se
respetarían los Derechos Humanos?
El año pasado España retornó directamente de puertos y
aeropuertos a 19.273 extranjeros entre los que había
algunos uruguayos. Se trata de un 26,3 por ciento más
que en el año 2005, cuando también había uruguayos cuyas
historias quedaron difuminadas entre la impersonalidad
de los números.
Se realizaron 324
vuelos de repatriación para transportar a sus
países de origen a 14.068 individuos y se devolvieron
por entrada por puertos fronterizos no habilitados a
21.216; Francia readmitió a 47.380 inmigrantes, un 9 por
ciento menos que en periodos anteriores.
Y como en el juego del Tá... Té... Tí... la suerte (o en
este caso la desventura de ver finalizado un sueño)
puede ser para cualquiera ¿o será para todos?, porque no
podemos olvidar las palabras de la Vicepresidenta
Primera de Gobierno, María Teresa
Fernández de la Vega asegurando que todo aquel
que hubiera entrado en forma ilegal a España, más
temprano o más tarde, sería conminado a abandonarla;
vivir sin papeles es aquí una zozobra que ha pescado
desprevenido a más de uno.
Desde Almería, en el sur del norte,
28 de febrero de 2007
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