No hay mayor ciego que el que se niega a ver, ni peor
ecologista que el que acepta sobornos.
Ambos especímenes me dan lástima; una enorme pena por la
pérdida de valores morales pero a los primeros debo
darles un atisbo de credibilidad cuando me doy cuenta de
que la información que han recibido se ha basado en
continua desinformación; por los segundos sólo puedo
sentir desprecio.
En el año 1996 y con el apoyo oficial –léase Jorge Busti,
gobernador de Entre Ríos-, una empresa canadiense y otra
española estuvieron a un tris de instalar plantas para
el procesamiento de celulosa en la provincia argentina
de marras.
El 13 de mayo de ese año, don Jorge y el Secretario de
Estado para la Producción, José Mouliá, recibieron a los
principales directivos de la Millar Western Pulp y NLK
Consultants Inc., que proyectaban la instalación de una
fábrica de papel ¿sabéis dónde? pues nada menos que en
la costa del río Uruguay.
El
emprendimiento
proponía abarcar el trust de producción completo
–desde las plantaciones a la fabricación- con la
construcción de la mayor planta productora de madera de
la Argentina, con capacidad para más de 300.000
toneladas anuales de pulpa.
Tan satisfechos con las negociaciones estaban las
autoridades entrerrianas que allí mismo se firmó un
memorándum de entendimiento entre las partes. La gestión
tenía sobrado de anchura a nuestro amigo, pero… ahora,
una década después de publicada la información en la
prensa argentina, le comienza a hacer cosquillas en la
nariz a don Jorge y se remueve en su sillón negando lo
que basta hacer memoria para validar.
¡Bueno!, bastar y querer son dos términos diferentes y
cuando no se quiere…, me viene a la mente la anécdota
sobre aquel tano testarudo que aseguró que una barra de
jabón era queso y después de probarlo no quiso dar el
brazo a torcer: ‘Es feu, pero es quesu’, dijo convencido
de que los demás le creerían.
Digamos que por aquella época, y aunque hoy por hoy
sienta que el sabor es el del jabón, Don Jorge de feliz
aceptó todos los requerimientos de los empresarios
canadienses, cositas así como satisfacer los
requerimientos de energía eléctrica a costos
internacionales basados en el precio de la pulpa;
construir cañerías de gas natural, caminos y ferrovías y
alguna que otro pedido más.
*1
De contento nomás (la inversión canadiense superaba los
250 millones de dólares) se
puso a hacer anuncios y comunicaba la posibilidad
de aplicar rebajas sustanciales en el costo de la
energía eléctrica por un plazo de 10 años, así como la
instalación de gas natural para la planta. El asunto era
que la papelera ‘no se fuera’ cantando bajito.
Pero lo que viene a cuento ahora son las grandes
ventajas y favores que, dentro del marco del decreto
reglamentario de Promoción de Industrias*2,
entre las que eran favorecidas las plantas de celulosa,
se dieron sin cortapisas y, que se tenga noticia y a
pesar de que hace 11 años la tecnología de estas plantas
era aún bastante obsoleta, ni un eco-ambientalista salió
a la calle ni pensó por un momento en el impacto
ambiental que podían haber generado*3
Y aunque el gobernador, que como el hombre de las 7
caras cada día se levanta con una diferente, ahora
simplifica su gestión –sólo se simplifica ante oídos
crédulos- y se lava las manos, o lo intenta, porque los
diarios de la época (El
Argentino y El Día de Gualeguaychú y La Voz de
Concepción del Uruguay) dejaron constancia de la
historia reciente*4,
pero él se empeña en seguir metiendo la pata.
Digamos que eso de meter la pata es
una lección que
tiene bien aprendida porque desde esas frustradas
inversiones empresariales a las de Botnia y Ence se
rumorea que ha habido muchos cazos extendidos y, tanto
fue el cántaro a la fuente que…. ¡ZAZ!, nos quedamos sin
cántaro y sin empresas y sólo resta cambiar de postura y
convertirse en eco-obtusos a ultranza.
Sobre el porqué aquellas operaciones no se concretaron
hubo un viscoso silencio. Sobre porqué Botnia y Ence se
han instalado en Uruguay y no del otro lado del río, ya
hubo más explicaciones, y ninguna deja bien parado a
nuestro hombre.
Entre tanta metida de pata don Jorge
firmó el decreto 2.772, por medio del que el Ejecutivo
reglamenta la llamada
"Ley de la
Madera"*5,
que establece frenos a la comercialización de productos
para evitar que estos abastezcan a la planta de la
finesa Botnia (nada se dice sobre la futura de la
española Ence que, cuando la cosa se puso revuelta salió
pitando y fue a instalarse justito, justito donde los
secuaces de Jorgito le dijeron fuera.
Y entre papelón y corte, corte y papelón, ahora sí que
hizo la del pato… ¿sabe usted cuál es?
Esa misma, no le quepa duda.
Y Jorgito, como niño al que no le dieron dos buenos
azotes en el momento oportuno, se enfadó porque la
Justicia no hizo caso a su exigencia de que en un plazo
de 48 horas llamara a indagatoria a los directivos de
Botnia y volviendo a enmendar -¡vaya cojonera!- lo que
había dicho en alguna oportunidad, esta vez sin más,
anuncia que concurrirá a apoyar a los corta-rutas que,
entre otras medidas como ‘decapitar’ desde hace meses
los pasos a Uruguay por los puentes, ahora proponen
impedir el dragado del río para que no puedan llegar los
barcos para abastecer
a Botnia.
Hasta aquí poco nos pueden sorprender las genialidades
de estos personajes. Y si ya nuestra capacidad de
asombro ha quedado colmada ¿puede llamar la atención del
mundo que un Gobernador ofrezca subsidios económicos a
un grupo de piqueteros para que boicoteen a otro país
soberano.
Sería mejor evitar el papelón internacional y utilizar
esos seis mil seiscientos euros mensuales con los que
piensa ‘premiar’ a la pandilla, en darle de comer a los
niños necesitados de su provincia, que no son pocos
porque don Jorge deberá recordar que en el año 2005,
cuando se realizó la ‘marcha por la vida’, en Entre Ríos
había 250.000 niños pobres de los que casi 80.000 se
encontraban en la indigencia y no puede ignorar que no
mucho ha cambiado y, que mientras el subvenciona ¡vaya a
saberse que intereses!, en esa tierra que tanto dice
defender, sigue muriendo niños por inanición.
*1 -
(De la prensa entrerriana, 18 de mayo de 1996).
*2-
Decreto que rigió bajo las ‘legislaturas Jorginas’ desde
1991 hasta que comenzó ‘a quemar ‘ y fue derogado en
2005.
*3-
Datos ubicables en la hemeroteca del hoy desaparecido
diario La Voz de Concepción del Uruguay, convertido en
diario Uno.
*4 -
De los artículos que pueden encontrarse en las
hemerotecas de los medios, se puede extraer, por
ejemplo, párrafos tan claros como: