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16 de octubre – Día Internacional de la Alimentación
17 de octubre – Día Mundial para la Erradicación de la
Pobreza
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El mundo se ha encontrado esta semana con la
conmemoración de dos días que invitan a la
reflexión, y que a la vez están íntimamente
fusionados.
El martes 16 se celebró el Día Internacional de
la Alimentación y el miércoles 17 el Día Mundial
para la Erradicación de la Pobreza.
Sin tratar de minimizar las generalidades del
significado de las fechas, quiero rescatar la
correspondencia entre ambas.
Hambre y miseria; alimentación y riqueza,
aunque
no lo son, pueden llegar a considerarse
sinónimos y combatir uno de los efectos ayudará
a desterrar el otro. |
En la transición del martes al miércoles pasado más de
854 millones de personas se acostaron a dormir con
hambre; desde el Día de la Alimentación al Día para la
Erradicación de la Pobreza el mundo siguió girando en un
endiablado baile de contrasentidos mientras se sigue
vulnerando el derecho a la dignidad, establecido como
‘derecho a la alimentación’ en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos de 1948.
Podemos comprender muchas cosas que hasta parecen
incomprensibles. Podemos informarnos y entender lo que
es la incidencia de lo fortuito en materia científica,
casos como con el reciente descubrimiento del inventor
John Kanzius sobre las posibles propiedades del uso del
agua salada en sustituto de los carburantes
tradicionales*1),
o incluso opinar
sobre el significado de la observación de Einstein que
nos lleva a la conclusión de a pesar de que la velocidad
de la luz
es de aproximadamente trescientos mil kilómetros por
segundo, ‘nada’
es más rápido que la luz, (y no de que la luz es más
rápida que todo).
Pero no podemos y no queremos entender porqué en un
planeta en el que se producen alimentos para dar de
comer a toda su población, más de ochocientos millones
siguen sufriendo hambre.
Y no el hambre que suele hacernos cosquillas en el
estómago cuando se atrasa el horario de una comida, sino
el hambre que se clava en las vísceras formando nudos.
El hambre que no se va a saciar al día siguiente, ni en
muchos mañanas, porque
el mundo se divide en ricos y pobres, entre los que
comen con saciedad y los que apenas tienen un mínimo de
algo parecido a comida para llevarse a la boca. Porque
un día de concienciación no alcanza para cambiar el
destino de esos ochocientos millones.
En el año 2.000 los Estados miembros de la Organización
de Naciones Unidas se propusieron como meta, y lo dieron
a conocer con gran pompa, reducir en un 50% la pobreza
en el mundo para el 2015.
Casi llegando a la mitad del plazo establecido, aquella
apuesta dada a conocer como el principal ‘objetivo del
milenio’, está muy lejos de cumplirse.
El último informe de la FAO (siglas en inglés de la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura) señala que el número de personas
malnutridas ha pasado de los 800 millones del año 2.000
a los 854 millones del 2007, de los que 52 millones
viven en América Latina y el Caribe.
Cuando alguien
llega a no tener que comer, significa que todo lo demás,
incluso el derecho a vivir dignamente, le ha sido
negado.
Y esto es algo que conocen muy bien los 1.300 millones
de seres humanos que viven por debajo de la línea de
pobreza, más de cien millones en países
industrializados.
Pero son éstos, los países industriales los que van
reduciendo muy lentamente pero en forma continuada, el
número de sus pobres.
No es suficiente, falta un compromiso signado por
voluntad y no por exigencias del rol; mientras éste no
llegue la brecha entre países ricos y países pobres
continuará ensanchándose.
África es el continente más castigado pero no hay país
que no tenga sus pobres aunque la pobreza en algunos
lugares significa tener que vivir con ingresos diarios
inferiores a un dólar.
Un informe del Banco Mundial coloca la línea de la
pobreza en dos dólares diarios para América Latina y el
Caribe, cuatro para Europa Oriental y la ex Unión
Soviética y 14 en los países industrializados.
Pues llegó la hora: ¡Alcémonos contra la pobreza!
(Ver)
Almería, en el sur del norte, 18 de octubre de 2007
*1)
No penséis que este descubrimiento tiene poco que ver
con los asuntos a los que venimos refiriéndonos porque
por el contrario, podría cambiar muchos órdenes en el
planeta: “Absolutamente atónito se quedó el inventor
John Kanzius, ingeniero jubilado de Pennsylvania, cuando
al calentar una mezcla de agua y sal Morton con un
dispositivo de radiofrecuencia ideado por él mismo para
combatir el cáncer, el líquido soltó una fuerte
llamarada. “No estaba buscando una fuente de energía,
sino un método de desalinización”, reconoce Kanzius.
Pero la serendipia, como en tantos otros casos a lo
largo de la historia de la ciencia, jugó a su favor.
Para comprobar que no se trataba de ningún truco, el
veterano químico Rustum Roy, de la universidad
norteamericana Penn State, repitió el experimento y
llegó a la conclusión de que estaba ante “el mayor
descubrimiento en 100 años investigando sobre el agua”.
Roy y su equipo de expertos en ciencia de materiales
sostienen que la radiofrecuencia libera el hidrógeno del
agua salada debilitando las uniones con el cloruro
sódico y el oxígeno. Eso explica por qué la llamarada
alcanza los 1600 ºC. “El potencial es enorme”, afirma
Rustum Roy, que asegura que ahora es el momento de
confirmar si la energía liberada será suficiente para
impulsar un coche u otra maquinaria pesada.“
Fuente: Revista Muy Interesante on line.
NACIONES UNIDAS
(EFE). El secretario general de las Naciones Unidas
(ONU), Ban Ki-moon, diplomáticos y centenares de
funcionarios conmemoraron ayer el vigésimo Día Mundial
para la Erradicación de la Pobreza, al sumarse a una
cadena de solidaridad que pretende reunir a más de 24
millones de personas en del mundo.
En un acto en la sede de la ONU en Nueva York, el secretario general,
junto a los otros participantes, se puso en cuclillas y
se levantó para simbolizar el compromiso de afrontar el
desafío de la pobreza extrema.
“Nos alzamos junto a millones de personas para mostrar
nuestra solidaridad con todos los habitantes del mundo y
renovar nuestro compromiso de luchar contra la pobreza
extrema y la desigualdad”, dijo Ban.
Los organizadores de la cadena esperan superar la cifra
de 23,5 millones de personas que en esta misma jornada
en 2006 hicieron el acto simbólico de “alzarse” contra
la pobreza, lo que quedó registrado como una marca en el
Libro Guinness de los Récords.
En su intervención, Ban Ki-moon
señaló que “decenas de millones de personas alzan su voz
hoy” para recordar a sus gobernantes que deben cumplir
sus promesas de redoblar la cooperación al desarrollo y
erradicar la pobreza.
“Las acciones de los ciudadanos deben ser imitadas por sus gobiernos,
tanto en el mundo en desarrollo como en el desarrollado,
en la labor por lograr alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM)”, apuntó.
(PUBLICADO POR ABCdigital)
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