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La
expulsión de España de otro inmigrante uruguayo por
carecer de permiso de residencia no debería resultar
extraño en el marco de la ley de extranjería.
No
es el primero aunque desearíamos fuera el último de una
lista que no debería haberse producido. Una esperanza que
a esta altura de los sucesos parece bastante utópica.
El
Gobierno de España agota objeciones ante el persistente
reclamo uruguayo por el cumplimiento de los términos
establecidos en el Tratado de 1870 entre ambas naciones.
Varios legisladores y políticos uruguayos se han mantenido
alerta y realizado un trabajo –algunas veces silencioso,
otras en voz alta- de concienciación de congresistas y
autoridades partidarias de España de que los uruguayos
solamente piden lo que por Derecho Internacional les
pertenece.
El
21 de diciembre pasado Jesús López-Medel del Partido
Popular presentó ante la Comisión de Asuntos Exteriores
del Congreso de Diputados de España una ponencia que dio
paso, por enorme mayoría, a la recomendación de la
creación de una Comisión que, integrada por los
Cancilleres de ambos países, diera respuesta en un plazo
máximo de cuatro meses, a la controversia que mantienen
los dos países.
Ha
pasado ya un mes de los cuatro estipulados y no hay ni
Comisión ni interés manifiesto por parte del gobierno del
Sr. Rodríguez Zapatero de reconocer los derechos de los
uruguayos en España; tampoco conocemos una ostensible
insistencia de parte de las autoridades competentes
uruguayas, en forzar la discusión del tema.
ENTREVISTA AL DIPUTADO JAIME TROBO*1
sobre el Tratado de Paz, Amistad y Cooperación firmado
entre la República O. del Uruguay y el Reino de España en
1870
- La
masiva emigración de uruguayos hacia España y las
restricciones impuestas por los gobiernos de este país ha
hecho resurgir un Tratado Internacional que por décadas
estuvo, como suele decirse, en el fondo de los cajones.
¿Cuándo tomó usted, Diputado Trobo, la bandera en este
asunto y porqué?
- No
creo que se pueda afirmar que estuvo en el fondo de los
cajones, por lo menos no lo estuvo nunca para Uruguay que
lo ha cumplido a rajatabla desde su firma en el S. XIX.
Las cláusulas referidas a los inmigrantes y sus derechos
en el momento de la firma favorecían más a España que a
Uruguay. En aquella época 1870 en realidad lo que se
pretendía con las disposiciones del art. 8 es que Uruguay
respetara los derechos de los españoles, que no fuera para
ellos dificultoso adquirir la condición de residentes aún
cuando habían llegado como colonizadores o como súbditos
de la potencia dominante. En aquel momento pocos o ningún
uruguayo pretendían radicarse en España, esta era la
tierra de promisión, no aquella. Luego durante el S. XX el
Tratado se aplicó como no podía ser de otra manera a todos
quienes llegaban desde España a nuestras tierras, vinieran
‘expulsados de su madre patria’ por razones económicas,
políticas, o las que fuera. Así muchas familias uruguayas
tenemos el orgullo de descender de antepasados españoles.
Cuando España, mucho mas preocupada por su condición de
país europeo que por la de contraparte de un acuerdo
internacional plenamente vigente, recurre a una
interpretación inadecuada y lesiva al interés de Uruguay
sobre la aplicación de un Tratado firmado en 1992, que
según los burócratas derogaron las disposiciones del de
1870, nos surge la preocupación que compartimos con muchos
compatriotas, que por cierto ha tenido y tiene el Gobierno
de Uruguay, de hacer todos los esfuerzos para derribar
este injusto obstáculo que se parece mucho mas a una
¨chicana¨ jurídica que a una interpretación amistosa y que
se corresponda con la tradición.
Conocer esta situación me sensibilizó y empecé a trabajar
duro hace mas de tres años; convocamos a la Cancillería al
Parlamento, presentamos iniciativas en la Cámara de
Diputados atinentes al tema, contribuimos con contactos
informales a despertar interés en el tema en España mismo
y como ‘tanto va el cántaro al agua que al final se
rompe’, logramos que coincidieran varias circunstancias y
que madurara la aprobación de una expresión política
plural en el Parlamento español en línea con la
preocupación uruguaya. Lo hemos hecho con mucho gusto, en
silencio muchas veces pero con tenacidad.
-
Antes de continuar con nuestra conversación me interesa
saber si usted considera que Uruguay ha cumplido el
Tratado cuando le tocó ocupar en forma prioritaria el
papel de país receptor.
- Lo
ha cumplido y lo digo con satisfacción y orgullo a través
de toda la larga historia de este Tratado, no solo porque
una de las características de nuestro País es el
cumplimiento de sus obligaciones, sino porque la defensa
de las patrias chicas es el derecho y especialmente el
derecho internacional, si así no fuera nos sería muy
difícil existir. Pero además si uno analiza la historia de
la emigración española hacia nuestro Uruguay, se
encontrará con innumerables demostraciones que esto ha
sido así. Usted sabe que Uruguay es el único país de
Latinoamérica que no puso cuotas ni condiciones de
capacitación al ingreso de inmigrantes europeos ni
españoles en su historia. Mientras tanto otros países,
inclusive los EEUU lo hicieron, también lo hizo Brasil,
Argentina, Venezuela, etc.
- En
el transcurso de una entrevista, autoridades españolas me
dijeron que cumplir los Tratados sería como abrir la
puerta, refiriéndose a los distintos Tratados que España
ha firmado con países americanos y dando a entender que el
gobierno español descartaba el cumplirlos. ¿Puede un país
– y esta pregunta no la hago refiriéndome a ninguno en
concreto – dentro de la legislación internacional, dejar
de cumplir un Tratado sin que surjan sanciones de algún
tipo?
-
El Tratado de 1870 con Uruguay, no tiene similares en
otros firmados en aquella época por España con otro país
de América. Es un caso excepcional y como tal debe
encararlo el Gobierno y la Administración española, pero
además la base de la amistad es la confianza y no creo yo
que razonablemente un gobernante español del sector
político que sea pueda arriesgarse a dejar de cumplir
deliberadamente un Tratado que nuestro país ha cumplido
escrupulosamente, porque ello suponga ‘abrir una puerta’,
la nuestra estuvo abierta años y lo sigue estando con
infinitas menos posibilidades que las que tiene la España
de hoy, a la que le admiramos el desarrollo y la capacidad
de crecer como gran país.
- En
relación al Tratado de 1870 entre Uruguay y España, este
último país aduce que los firmados posteriormente con la
Unión Europea lo anularía; sin embargo la legislación
europea descarta tal hecho al respetar los acuerdos entre
los países miembros y terceros, anteriores a la firma del
Tratado de Schengen ¿porqué Uruguay no reclama que España
se ajuste a la verdad cuando aduce que por pertenecer a la
UE no puede cumplir Tratados anteriores?
-
El argumento que se ha manejado insistentemente está
relacionado con la derogación tácita de las cláusulas
sobre derechos de los inmigrantes que operaría como
consecuencia de la firma del Tratado de 1992. ¡A quien se
le ocurre que Uruguay firmaría un acuerdo posterior que
afectara los derechos que mantenían sus nacionales!, es
una interpretación antojadiza. En otro orden la
legislación europea habilita como corresponde, pues es una
organización integrada por Estados que asumieron y
mantienen vigentes compromisos anteriores, a mantener los
efectos de los Tratados que anteriormente se hubieren
firmado.
Permítame que le agregue que en decenas de sentencias en
tribunales españoles se reconoce el derecho de los
uruguayos a regirse por las disposiciones del Tratado de
1870, y la abogacía del Estado ha dejado de apelar las
sentencias para que no lleguen al Tribunal Supremo y ha
recomendado aceptar las sentencias, pues una actuación de
esta entidad superior respaldando la vigencia del Tratado
daría por tierra estrepitosamente con la tesis que ha
desarrollado la burocracia.
-
Usted, junto al Legislador Pintado y al ex presidente
Sanguineti*2 entre otros, viene realizando un
trabajo muy positivo para concienciar a los distintos
partidos políticos españoles sobre este asunto ¿considera
usted el resultado obtenido todo lo satisfactorio que se
esperaba?
-
Dentro de las acciones que propiciamos en Uruguay, en el
mes de julio redactamos y propiciamos la aprobación de una
Resolución de la Cámara de Diputados en nuestro País que
reclamaba respetuosamente al Parlamento Español el
cumplimiento del alcance del Tratado de 1870. Fui el
redactor de esa Resolución la que fue acogida
favorablemente por la Comisión de Asuntos Internacionales
primero y por la Cámara después y se trasmitió
oficialmente a las Cortes –Congreso de los Diputados y
Senado-. Pocos días después visitaron nuestro País dos
diputados españoles, del Partido Popular Jesús López Medel
con quien hacía ya dos años mantenía contactos
informándole sobre este tema y solicitando su
colaboración, y del Partido Socialista Elviro Aranda.
Asistían a un evento organizado por nuestro Parlamento, su
visita fue importante y en el marco de la misma mantuvimos
una reunión a la que asistí en representación del Partido
Nacional, el Diputado E. Pintado del Frente Amplio y el
Diputado W. Abdala del Partido Colorado. Creo que pudieron
tomar nota que la preocupación era compartida por todas
las fuerzas políticas de Uruguay y valía la pena prestarle
atención.
Pocos días después López Medel me informaba que el Partido
Popular analizaba la presentación de una proposición no de
ley respaldando la posición de Uruguay, tenía el a su
cargo la preparación del tema.
Con
posterioridad una delegación de nuestro país presidida por
la Presidente de la Cámara de Diputados asistió a la
Cumbre de Parlamentarios de Iberoamérica que se realizó en
Salamanca y allí, acompañada de parlamentarios de todos
los partidos de Uruguay se entrevistó con Manuel Marín a
quien se le expresó la posición de Uruguay. En esos días
la Vicepresidente del Gobierno Español visitó Uruguay y
naturalmente le fue planteado el tema por la Cancillería y
en declaraciones a la prensa hizo mención a la resolución
que habíamos tomado en el Parlamento.
Existía en el Congreso español una iniciativa de varios
grupos parlamentarios, a saber Izquierda Unida, BNG, y
otros partidos, que no conseguía ser incluida en los
debates por carecer de apoyos en la Junta de Portavoces,
en realidad la ponencia presentada por el Partido Popular
bajo la firma de Eduardo Zaplana que fuera elaborada por
López Medel fue determinante, pues acompañaba también con
el peso parlamentario de este Partido amigo el interés en
considerarla pronto. Y por ventura así fue, el 21 de
diciembre se incluyeron las dos en el debate de la
Comisión de Asuntos Exteriores que por cierto seguí por
internet con angustia y emoción.
En
esos días encabezamos el desarrollo de intensas gestiones
desde Uruguay y desde nuestra representación en España.
Procuramos hablar con la totalidad de los miembros de la
Comisión de los distintos Partidos españoles, en este
trabajo desde el ExPresidente Julio María Sanguinetti, el
Ministro de Turismo y Deporte Héctor Lezcano, el Diputado
Pintado a quien en una reunión de Portavoces en nuestro
parlamento comisionamos para que viajara a España en esos
días, otros parlamentarios también tomamos contacto con
quienes tenían a su cargo la decisión y realmente logramos
el objetivo. Pero lo que recuerdo con mas simpatía y
orgullo es lo que nos refirieron nuestros interlocutores,
sobre el respeto y la consideración que tienen de Uruguay
por la forma en la que recibió a los emigrantes españoles
fuera la razón que fuera su salida de su madre tierra.
Diputados catalanes, vascos, canarios, gallegos,
asturianos, en fin de las distintas partes y Partidos de
España nos hicieron enorgullecer del Uruguay.
- La
moción presentada en el Parlamento de España por el
Diputado Jesús López-Medel del Partido Popular ¿Qué efecto
legislativo considera usted que tiene?
- La
propuesta del Partido Popular que elaboró y llevó López
Medel concluía en expresar el reconocimiento de la
vigencia del Tratado y la necesidad de que la
Administración española lo aplicara sin mas trámite.
También concluían en ello los Partidos que habían
presentado sus propias iniciativas al respecto en el mes
de abril de 2005. La resolución de la Comisión de Asuntos
Exteriores que expresa un temperamento y posición política
del Congreso sobre el tema, es el resultado de una moción
transaccional que reclamó el Partido Socialista cuando
estimó que estará en minoría frente a los demás partidos,
y entonces surge la definitiva que establece un plazo de
cuatro meses – de los que ya han corrido 30 días- para
que los gobiernos de España y Uruguay en una comisión de
Alto Nivel analicen un tratamiento a los emigrantes
correspondiéndose con la situación especial, la
jurisprudencia que insistimos respetuosamente nosotros que
debía ser incluida en el texto, y la determinación de un
régimen preferente para nuestros compatriotas. El enorme
peso que tiene una resolución unánime surge de la lectura
de las actas y significa un compromiso serio, muy serio
para la actual Administración española.
No
puedo dejar de tener un reconocimiento por el gran amigo
de Uruguay que ha resultado ser el Diputado López Medel,
realmente ha sido admirable su trabajo, su contracción a
estudiar el tema, su desarrollo argumental para lograr el
apoyo de su Partido nada mas ni nada menos que el segundo
de España, esto lo debemos valorar mucho.
- A
partir de la intervención del diputado López-Medel surgió
la recomendación de creación de una Comisión integrada por
los Cancilleres de ambos países. Comisión ésta que, tengo
entendido, aún no se ha reunido ni fijado pautas de
trabajo y que en definitiva no hace más que reemplazar la
que supuestamente debió haberse creado durante los
respectivos gobiernos anteriores y que nunca, tampoco,
dio respuesta a este problema. ¿Sigue usted de cerca y qué
es lo que ve, cree ver, analiza y considera sobre este
particular?
-
La Comisión ya debería estar funcionando, como resultado
del tradicional respeto y amistad de nuestros pueblos, por
respeto de la trascendente resolución de la Comisión de
Asuntos Exteriores del Congreso Español, como consecuencia
de la resolución que oportunamente tomó nuestra Cámara de
Diputados, en fin por muchas razones mas, los gobiernos de
ambos países ya deberían estar trabajando.
- En
las últimas semanas se ha expulsado de territorio español
a otro uruguayo ¿considera usted que se está violando el
periodo de negociación establecido?
-
Lamentablemente han sido dos, uno en Toledo y el otro en
Ibiza. Ocurrió pocos días después de la resolución
parlamentaria y es una pena que no se haya reparado en
ella para actuar. No obstante, si a la Cancillería de
Uruguay le faltaba una razón para ‘mover ficha’, aunque
sea esta dolorosa circunstancia, debe aprovechar la
ocasión para plantear a España que es necesario establecer
este ámbito ya y ahora.
-
La
reiteración de sentencias favorables a uruguayos que se
han acogido en España al Tratado, incluso con una del
Tribunal Supremo de España, parecerían resultar de poco
peso ante las autoridades de este país ¿se ha buscado
sentar jurisprudencia?
-Creo que mas arriba hice referencia a este tema. No
podemos seguir esperando que el reclamante tenga dinero y
tiempo para seguir un juicio para que se consagre un
derecho que existe y debe ser respetado, no queda tiempo
para vericuetos. Si desde la negociación diplomática
sustentada en una fuerte voluntad política expresada
claramente en estas horas no se llega a una salida para el
reconocimiento del derecho de los uruguayos es natural que
la gente sienta descreimiento en la política y los
políticos, por ello debemos esforzarnos.
-
¿Porqué no se trabaja en reclamar jurídicamente la
vigencia de este Tratado? ¿Puede el Partido Nacional, si
otros sectores no se sumaran a la iniciativa, impulsar por
este medio el cumplimiento del Tratado.
-
El camino que estamos recorriendo, confieso que es el
resultado de un impulso extraordinario, quizás no diseñado
como estrategia sino como consecuencia de varios factores
que se han ordenado justamente ahora. Pero aún así los
resultados que hemos logrado, que son altamente
auspiciosos, no pueden desaprovecharse. Hay cuestiones que
corresponden formalmente a la negociación diplomática y en
ello la responsabilidad la tiene el Gobierno, que en el
Uruguay no corresponde a nuestro Partido, sin perjuicio de
lo cual hay muestras claras que desde la oposición y en
los temas de mucha importancia para el Uruguay no
escatimamos esfuerzos para su solución.
-
Miles de uruguayos están pendientes de los resultados de
este problema; se han manifestado interesados en vuestra
visita a España y el trabajo que realizabais?
-
Hemos recibido mensajes ambivalentes. Muchos que
reconocieron y reconocen el resultado parcial que hemos
logrado, otros quizás con justificado escepticismo dudan
que se logre un buen resultado. Veo expresiones sinceras
de muchos a quienes no les importa el signo político de
quienes llevamos adelante estas acciones, y veo la de
algunos a quienes parece fastidiarles que alguien que no
es de su partido se ocupe de estos temas y sea eficaz,
pero así son las cosas, cada uno hace lo que le manda su
conciencia. Nosotros estamos muy comprometidos en el tema,
tanto que en la página del sector político que integramos
http://www.herrerismo.com.uy/ hemos incluido
una sección dedicada a informaciones sobre el tema y desde
allí es posible enviar a los Diputados Españoles correos
expresando adhesión a la vigencia del Tratado.
- En
los acuerdos que alcancen ambos países, suponiendo que no
estuvieran a la altura de las expectativas de los
uruguayos ¿tiene el Parlamento uruguayo facultades para
impugnarlos y dejarlos sin efecto?
-
Creo que como consecuencia de una negociación inteligente
que siga el espíritu de la declaración del Congreso y la
de nuestra Resolución se puede consagrar el reconocimiento
del alcance del Tratado. Quizás sea con la firma de un
Tratado de Doble Nacionalidad que reconozca derechos
especiales a los Uruguayos como los han tenido y los
tienen los Españoles en nuestro Uruguay.
- El
Tratado de 1992 firmado por los entonces presidentes Luis
Alberto Lacalle y Felipe González, ratifica el de 1870.
¿Qué peso puede dársele?
-
Una interpretación rebuscada de cierta burocracia española
dice lo contrario lo que es a nuestro juicio un desatino.
El tratado del 92 en todo caso agrega, no deroga y
minimiza los acuerdos de 1870.
-
¿Porqué no se han constituido aún las Comisiones de
trabajo conjunto fijadas por ese Tratado?
-
Espero que en estas horas se comience a trabajar en esta
Comisión.
En
la última semana los diputados Jesús López-Medel y Jaime
Trobo han realizado sendas solicitudes de informe en sus
respectivos países.
El
Tratado plenamente vigente de 1870, no es reconocido por
Extranjería de España. No hay ninguna muestra de voluntad
política por parte del gobierno peninsular que haga pensar
que se va a tener en cuenta la igualdad de derechos como
nación más favorecida, tal lo que establece el artículo 8
del mismo.
*1
Jaime Trobo, diputado del Partido Nacional por Montevideo,
integrante de la lista 71 del Herrerismo.
*2
Julio María Sanguineti, Partido Colorado, ex presidente de
la República durante los periodos 1985-1990 y 1995-2000.
Enrique Pintado, diputado del Partido Encuentro
Progresista – Frente Amplio por Montevideo, lista Nueva
Mayoría.
Almería, en el sur del norte, a 27 de enero 2006. |