|
Desde hace algo más de 135 años está vigente un Tratado
Internacional conocido como Tratado de Reconocimiento, Paz
y Amistad, firmado entre el Reino de España y la República
Oriental del Uruguay en junio de 1870. En el artículo 8
del mismo se establece una igualdad de derechos de los
uruguayos en España o de los españoles en Uruguay, con los
de la nación más favorecida. Derechos claramente
establecidos, en los que se incluyen los derechos al
trabajo, al libre ejercicio de las profesiones y oficios,
ejercicio del comercio, rentas y testamentaría entre
otros.
Cuando hace cerca de cuatro años las puertas de España
comenzaron a entornarse para terminar en los últimos meses
intentado cerrarse a las esperanzas de miles de
compatriotas uruguayos, iniciamos por distintos medios una
campaña de información y denuncia.
Existen Tratados Internacionales y Sentencias Judiciales
que el actual gobierno del PSOE se recrea en pretender si
no ignorar, si minimizar rebuscando inútilmente, como ha
quedado demostrado por los reiterados cambios de sentido
de sus inaceptables respuestas.
Ninguna de las excusas que ha interpuesto el Ejecutivo
español satisfacen a los uruguayos.
Reiterar la historia de la afrenta que el Presidente José
Luis Rodríguez Zapatero está haciendo a Uruguay al demorar
la creación de una Comisión de Alto Nivel
*2
integrada por los Cancilleres de ambos países, que fuera
recomendada por el Congreso de Diputados el 21 de
diciembre pasado para la resolución amistosa del
diferendo, comisión anticipada en el Tratado de 1992, no
hace más que dañar la imagen de una mal entendida relación
de amistad entre países democráticos.
EL PARTIDO POPULAR, ALIADO DE LAS
ESPERANZAS URUGUAYAS
El Diputado del Partido Popular español Jesús López-Medel
ha realizado, primero en las filas del PP y luego a nivel
parlamentario general, un intenso trabajo de
concienciación a favor de los reclamos uruguayos.
Sus respuestas a nuestros interrogantes nos permiten
ubicar mejor la realidad en que se mueven las expectativas
creadas.
ENTREVISTA al DIPUTADO DEL PP JESUS
LÓPEZ-MEDEL
- A la vista de este Tratado ¿en qué situación, a su
entender, se encuentran los uruguayos que viven en
España?
L-M - España es un país de acogida al cual de una manera
muy intensa están viniendo en estos últimos años un gran
número de personas procedentes de todo el mundo, de un
modo especial de América Latina y entre ellos, los
uruguayos respecto los cuales, sin perjuicio de la
normativa general aplicable a todos los inmigrantes, deben
de ser de aplicación las normas específicas, como es el
Tratado vigente de 1870 y el de 1992.
En el año 1958, época en que los españoles emigraban por
necesidades de distinto índole (económicas o políticas),
el censo de los mismos en Uruguay alcanzaba
aproximadamente al 1,33 por ciento de la población. Al día
de hoy, cuando muchos uruguayos han buscado mejorar su
situación económica en España, el porcentaje no supera el
0,15 por ciento de la población española. Por otra parte,
el nivel educativo de los inmigrantes uruguayos supera con
creces la media de la emigración actual y de una
importante parte de la población nativa.
- ¿Cree usted que la situación planteada es diferente?
¿Por qué?
L-M -Aun cuando el número de uruguayos residentes en
España no sea muy elevado, pues la situación social y de
estabilidad de su país es afortunadamente más próspera que
los nacionales de otros países de Latinoamérica, debe
destacarse la especial cualificación profesional y
cultural de los que vienen a España, lo cual facilita no
solo su integración efectiva sino también el acceso a
trabajos que tienen vinculación con los estudios
realizados.
- Antes de continuar resultaría muy interesante saber si
usted considera que Uruguay ha cumplido con el Tratado de
1870 cuando le correspondía el papel de país receptor.
L-M - No me consta que por las autoridades de España hayan
existido quejas en orden al cumplimiento de sus
obligaciones por parte de la República uruguaya por lo que
tengo que deducir que por parte de este país se han
observado lo que le incumbe. Además, quiero destacar que
Uruguay ha sido un país muy acogedor de los inmigrantes
españoles que por razones políticas o de trabajo fueron a
abrirse nuevos rumbos a su país. Así lo corroboro no solo
por las informaciones que he obtenido sino también por mi
constatación directa cuando en el pasado mes de julio
pude, en Montevideo, poder reencontrarme con amigos que no
veía hace más de veinte años y se encuentran allá muy
felices y bien acogidos.
En el mes de diciembre el Diputado López-Medel presentó en
el Parlamento de España una moción solicitando el
reconocimiento del Tratado de 1870, habiendo surgido del
Órgano Legislativo la recomendación de formación de una
Comisión que estudiara el tema dando respuesta en un plazo
de 4 meses.
- La moción presentada por usted ¿estaba firmada y/o
avalada por los demás miembros del Partido Popular?
L-M -La iniciativa parlamentaria que preparé y suscribió
el portavoz de mi bancada, responde a un trabajo y a unas
relaciones de más de dos años con el diputado Jaime Trobo
que en este tiempo ha venido con gran constancia
impulsando el tema de la plena vigencia del Tratado de
1870. Cierto es que este interés ha sido una constante por
parte del Partido Nacional y también por las demás fuerzas
políticas uruguayas con las que me reuní en julio en
Montevideo, pero sin el esfuerzo del diputado Trobo para
trasladarnos la inquietud sobre la no aplicación correcta
del Tratado, no habría sido posible que el Parlamento
español impulsase una toma de postura conjunta a raíz de
la iniciativa del Partido Popular como grupo mayoritario
de la oposición en España.
- Según creo contó con unanimidad de opiniones de apoyo
de legisladores de todos los partidos ¿También del Partido
Socialista?
L-M - A la iniciativa del PP se sumó la presentada por
otro grupo minoritario gallego y desde el trabajo de
convencimiento que fuimos desplegando con los demás grupos
de la Cámara tanto desde el PP como desde las fuerzas
políticas y asociativas uruguayas, logramos un amplio
consenso que, si bien no era de la radicalidad de lo que
nosotros inicialmente pedíamos, posibilitaba un acuerdo
de todos y eso era muy importante. También en esta tarea
de convencimiento para con otros grupos, debo destacar el
amplio despliegue que desarrolló el diputado Trobo al
igual que algún otro representante uruguayo incluso un ex
presidente de la República como Sanguinetti.
- ¿Sabe usted si hay alguna Comisión formada, o en vías de
formación, para cumplir con la recomendación legislativa?
L-M - Desconozco en estos momentos si el gobierno español
ya ha iniciado los pasos para crear la Comisión de alto
nivel a la que está obligado a constituir. En todo caso,
nosotros acabamos aprobando que se reuniese en el plazo de
4 meses (a contar desde la aprobación del Acuerdo el 21 de
diciembre), cuando lo cierto es que en principio el
Partido Socialista no quería fijar plazo alguno, si bien
luego aceptó fijarlo aunque pretendían fuera más amplio
(concretamente 6 meses)
- ¿Ha tenido información de la opinión que al respecto de
este asunto existe en la Secretaría de
Emigración-Inmigración de España?
L-M - Por las conversaciones que tuve los días previos al
debate parlamentario con representantes socialistas, al
Ministerio de Trabajo no le gustaba nada lo que habíamos
planteado desde el PP pero ahora una vez aprobado por el
Parlamento español, el gobierno en bloque está obligado a
actuar conforme a lo que en la Comisión de Asuntos
Exteriores aprobamos.
- ¿Estará usted integrando, siguiendo o vigilando el
desarrollo de las conversaciones?
L-M - Yo no puedo formar parte de esa comisión que es
exclusivamente a nivel gubernamental y no parlamentario.
No obstante, estoy siguiendo las informaciones que me
llegan e intento estar pendiente para que se cumpla lo que
acordamos por unanimidad en el Congreso de los diputados.
- ¿Cree usted que esa Comisión se llegue a concretar en el
plazo establecido?
L-M - No es que crea sino que debe hacerse así. Confío que
el gobierno de Zapatero cumpla, pues en otro caso sería
una burla no solo a las autoridades uruguayas sino también
al parlamento español que tomó dicho Acuerdo por
unanimidad.
No queremos olvidar que este tema viene arrastrándose
desde muchos años atrás y muchos reclamos de uruguayos y
sentencias judiciales ocurrieron durante el gobierno del
Sr. Aznar, y que fue durante éste y el del Dr. Batlle que
se puso sobre el tapete y se consideró oportuna la
creación de una Comisión integrada por los Ministros Ana
Palacio y Didier Opertti. Comisión que nunca llegó
siquiera a integrarse.
- Dentro del Partido Popular ¿hay concienciación sobre
este reclamo uruguayo?
L-M - Precisamente ha sido el Partido Popular el que
presentó la iniciativa y solicitó su inmediata inclusión
en el orden del día de la primera Comisión de Asuntos
Exteriores, arrastrando consigo la otra iniciativa del
grupo gallego. Somos conscientes que el asunto tiene una
parte técnico-jurídica compleja, y así ésta primó en otro
tiempo. Pero junto a ello, tiene una dimensión política
que no se puede ignorar y es precisamente desde esta
perspectiva como impulsamos una solución política que
tiene que estar presidida por la buena voluntad y la
confianza recíproca.
La Unión Europea reconoce a los países miembros el derecho
a cumplir los Tratados Internacionales que hubiesen
firmado anteriormente al Tratado
de Schengen; por otra parte diversas
sentencias judiciales, incluida una del Tribunal Supremo
han avalado el derecho de los uruguayos a vivir y trabajar
en España, no obstante esto, un número importante de
uruguayos ha sido expulsado aduciendo el cumplimiento de
la Ley de Extranjería.
- Teniendo en cuenta que los países deben acatar los
Tratados internacionales aún por encima de sus leyes
internas ¿Cree usted que España está obligada a reconocer
el Tratado de 1870 y su plena vigencia?, ¿En qué situación
se encuentra al no hacerlo?
L-M - Para nosotros, el Tratado de 1870 está vigente y no
ha sido denunciado por lo cual, con un status jurídico muy
relevante desde un punto de vista de jerarquía normativa
según dispone la Constitución española, forma parte del
derecho español aplicable.
- ¿Cuántas veces más deberá fallar un Tribunal para que
las sentencias se conviertan en Ley de Obligado
Cumplimiento.
L- M -El sistema requiere que quien considere que la
Administración no ha actuado correctamente puede acudir a
los tribunales y la decisión de éstos solo se le
aplicaría, en principio, a ese recurrente. No obstante,
cuando las sentencias son reiteradas en un mismo sentido,
la Administración puede y debe acomodar su criterio a lo
resuelto reiteradamente por los Tribunales, cosa que en
este caso no se ha hecho pues la Administración ha seguido
ofuscada en una interpretación excesivamente rigurosa y
que los tribunales han desestimado en muy diversas
ocasiones. Además llama la atención que a pesar de que las
sentencias le son desfavorables, el Abogado del Estado no
recurre al Tribunal Supremo pues si éste tuviera la
oportunidad de ratificar la doctrina emanada de los
Tribunales Superiores de Justicia en las Comunidades
Autónomas, su criterio sería de especial contundencia y
valor al tratarse del máximo órgano jurisdiccional en
España. Al no recurrirse, se está intentando evitar esto.
- Varios uruguayos han sido expulsados después que el PP
presentara la moción, aprobada en el Parlamento Español,
instando al Gobierno a dar respuesta satisfactoria a la
situación de los emigrantes uruguayos. Solamente queremos
saber que opinión le merece ese acto.
L-M -Mi actuación en el asunto del tratado de 1870 no ha
sido solo presentar la iniciativa en nombre del PP y
conseguir que se aprobara sino que he seguido pendiente de
modo que cuando me ha llegado la información acerca de las
recientes expulsiones he interpelado reglamentariamente
al gobierno de España para conocer si en esas expulsiones
se ha tenido en cuenta lo acordado recientemente por el
Congreso acerca de la Comisión que ha de constituirse y
resolver este asunto aplicando la regla de la condición
más beneficiosa. He de confesar que me inquieta que el
gobierno haya retomado interés en volver a expulsar a
uruguayos después de lo aprobado por el Congreso el 21 de
diciembre en lugar de demorar esas expulsiones hasta que
en breve plazo esa Comisión de ambos países aborde el
asunto y aporte una solución no solo definitiva sino
también razonable.
- ¿Seguirá usted y su Partido, extendiendo sus manos
hacia nuestro país?
L-M -Mi compromiso personal y el del Partido Popular con
la República Oriental de Uruguay se extiende en el tiempo
y más allá del asunto concreto que ha motivado nuestra
iniciativa parlamentaria. Ésta y su seguimiento no es sino
manifestación de esa vinculación hermana con los uruguayos
para lo cual nuestra especial relación con el Partido
Nacional hace que se robustezcan nuestro afecto hacia una
nación tan querida por nosotros.
Más de 20 sentencias favorables a los derechos innegables
que el Tratado otorga a los uruguayos que viven en España,
ningún juicio perdido; una sentencia del Tribunal Supremo
parecerían ser razones más que contundentes pero la
inflexibilidad del actual gobierno español no parece tener
en cuenta los Derechos Internacionales ni la
recomendaciones de su propio Parlamento.
*1
Jesús López-Medel Báscones, Diputado del Grupo
Parlamentario Popular en las VI y VII legislaturas, por
Madrid en la última, por Cantabria en la VI.
Abogado del Estado, Profesor de Derecho Administrativo.
Autor de diversas publicaciones y libros jurídicos.
Académico correspondiente de la Real Academia de
Jurisprudencia y Legislación.
*2
El 21 de diciembre pasado la Comisión de Asuntos
Exteriores del Congreso de Diputados de España unificó el
estudio de dos expedientes, presentados en diferente fecha
por distintos grupos parlamentarios, referidos ambos al
Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad firmado por este
país y Uruguay en el año 1870 y, a la situación de los
ciudadanos uruguayos que residen en España.
Se trata del Expediente 161/000855*3
titulado “Sobre el cumplimiento del Tratado de Paz y
Amistad entre España y Uruguay” y presentado por el GIV,
IU, ICV y G.P. el 19 de abril del 2005, y al expediente
161/001351 titulado “Relativo al reconocimiento del status
de los Ciudadanos Uruguayos en España”, presentado por el
Grupo Parlamentario Popular en este mismo mes.
Por unanimidad se aprobó una Resolución que dice:
¨El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a que,
ante la controversia surgida acerca de la interpretación
del Tratado de reconocimiento, amistad y cooperación de
1870 con la República Oriental del Uruguay, y las
implicaciones de la legislación española, y de las
obligaciones de España con le Unión Europea, así como de
la diversa jurisprudencia española en esta materia, se
aborde en el plazo máximo de cuatro meses conjuntamente
con la autoridades uruguayas, en el marco de la Comisión
de alto nivel prevista en el Tratado general de
cooperación y amistad de 1992, la cuestión del régimen de
entrada, trabajo y residencia de los ciudadanos uruguayos
mediante la aplicación de los criterios más favorables.”
De los 120 días sugeridos como plazo han transcurrido, sin
que se hayan movido fichas, cuarenta y dos de una cuenta
atrás que se asemeja más a una pulseada para vencer por
cansancio y desidia que a una negociación en busca de
soluciones.
*3
A LA MESA DEL CONGRESO DE DIPUTADOS
Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara,
los Grupos parlamentarios abajo firmantes presentan la
siguiente Proposición no de ley sobre el cumplimiento del
Tratado de Paz y Amistad entre España y Uruguay, para su
debate en la Comisión de Asuntos Exteriores.
Exposición de motivos
Los acontecimientos políticos de los últimos tiempos, en
especial los cambios de Gobierno en España y el reciente
cambio en Uruguay con la victoria del Encuentro
Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría el pasado mes de
octubre de 2004 y la asunción presidencial del Presidente
Tabaré Vázquez el pasado 1 de marzo de 2005, posibilitan
que deba producirse una necesaria revisión estratégica con
carácter urgente del cumplimiento del Tratado de
Reconocimiento, Paz y Amistad hispano-uruguayo de 1870.
Desde la aprobación del Tratado General de Cooperación y
Amistad entre la República Oriental del Uruguay y el Reino
de España de 1992, que en absoluto cuestiona los
principios y la vigencia del Tratado de 1870, es necesario
alertar que se han producido numerosas vulneraciones de
los derechos de los ciudadanos uruguayos residentes en
territorio español, que han sido sometidos a la
legislación de extranjería y han visto denegadas en vía
administrativa sus solicitudes de reconocimiento de los
derechos a residir y trabajar en territorio español
derivados del mencionado instrumento bilateral,
ofreciéndoseles pues como única vía el recurso
contencioso-administrativo, con la gravedad económica y
temporal que conlleva.
Y ello, a pesar de la claridad del artículo 8 del Tratado
(«los súbditos españoles en la República Oriental de
Uruguay y los ciudadanos de la República de España podrán
ejercer libremente sus oficios y profesiones, poseer,
comprar y vender al por mayor y menor toda especie de
bienes y propiedades, muebles e inmuebles, extraer del
país valores íntegramente, deponer de ellos en vida o
muerte, y suceder en los mismos por testamento o
abintestato, todo con arreglo a las leyes del país en los
mismos términos y condiciones y adeudos que usen o usaren
los de la nación más favorecida») y la rotundidad de la
jurisprudencia que confirma su vigencia.
El Senado uruguayo ha reconocido expresamente la vigencia
del tratado del año 1870 y su no derogación por el Tratado
del año 1992, y la formulación expresa de que los derechos
reconocidos deben ser respetados por las partes firmantes
del Tratado de 1870, declaración que hasta el momento no
ha sido correspondida por otra en igual sentido del
Gobierno español, en especial en la época del Gobierno del
Partido Popular, que ha negado sistemáticamente y de mala
fe, el reconocimiento de los derechos de los ciudadanos
uruguayos amparados en base al artículo 8 del Tratado de
1870.
Asimismo, el Presidente de Uruguay Dr. Tabaré Vázquez, en
su discurso inicial de investidura, reclamó públicamente
el cumplimiento de los acuerdos internacionales y expresó
su preocupación por los ciudadanos de la diáspora y la
necesidad de combatir las causas económicas que generan la
emigración. En este sentido, la cooperación económica con
Uruguay se torna más necesaria que nunca, en base a
fomentar el desarrollo de los sectores productivos que
permitan un asentamiento de su población y un freno a las
migraciones, que afectan en la actualidad, debido a las
políticas neoliberales de los Gobiernos anteriores, a un
15% de la población uruguaya.
Tampoco debemos olvidar los antecedentes históricos,
sociales, culturales y económicos que han unido a ambas
naciones, ni el hecho que Uruguay haya recibido durante
decenas a ciudadanos españoles, en una buena proporción de
procedencia gallega, con las máximas garantías,
condiciones legales y sociales, sobre la base de la
aplicación y reconocimiento del Tratado bilateral.
Igualmente es destacable la integración social y laboral
de los ciudadanos uruguayos en territorio español, con un
arraigo muy fuerte en diversos puntos de la geografía
estatal, y es precisamente, teniendo en cuenta este
arraigo social y laboral, que numerosos colectivos de
ciudadanos uruguayos en el Estado vienen reclamando en los
últimos años el reconocimiento de sus derechos y mantienen
una lucha activa en base a una plena integración legal,
social y económica.
En las actuales circunstancias políticas de Uruguay y
pasado un año del cambio de Gobierno en España, es
necesario reclamarle al Gobierno español que reconsidere
la posición asumida por la antigua administración, con
relación al Tratado de 1870 y que se comprometa a
garantizar el respeto y el cumplimiento de la normativa
internacional vigente, representada en este momento por
los Tratados bilaterales de 1870 y de 1992 y, en su
virtud, que reconozca a todos los ciudadanos uruguayos los
derechos que de los mismos derivan, incluido el de residir
y trabajar legalmente en territorio español.
Por todo ello, se presenta la siguiente Proposición no de
ley
El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a respetar
la legalidad internacional y a cumplir las resoluciones
judiciales que confirman la validez y vigencia del Tratado
hispano-uruguayo de Paz y Amistad de 1870 y, en su virtud,
reconocer a los ciudadanos uruguayos el derecho a residir
y a trabajar libremente en territorio español tal y como
establece el artículo 8 del citado Tratado, sin imponerles
la carga de recurrir judicialmente.
Palacio del Congreso de los Diputados Madrid, 19 de abril
de 2005
Joan Herrera Torres Olaia Fernández Davila
Portavoz G.P. Izquierda Verde-IU-ICV Bloque Nacionalista
Galego
Almería, en el sur del norte, febrero 3 de 2006. |