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DE TODO
UN POCO Y MUCHO MÁS
CONVERSANDO CON RÓMULO CORREA, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN
DE URUGUAYOS EN CATALUÑA
Los
tratados de 1870 y 1992, el destino de los informes
entregados confiadamente a nuestros consulados por muchos
compatriotas, el desarraigo y la pujanza o lo que somos y
lo que queremos ser los uruguayos en España fueron algunos
de los temas tratados en una distendida conversación con
Rómulo Correa, presidente de la Asociación de Uruguayos en
Cataluña.
Una
charla en la que cambiamos el mate por la taza de café
pero que igual fue generosamente matizada por los tan
nuestros ‘tá’. Es que como bien dice Rómulo, los uruguayos
pasamos desapercibidos en España….’hasta que abrimos la
boca’.
SÓLO
FALTA UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR
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¿Pero realmente podemos esperanzarnos en esa
sentencia?
El Tratado de 1870 no necesita de ninguna sentencia
para ser legal, quizás la Administración española
necesitase de ella para cumplir lo que por ley debería
ya estar aplicando pero…, resulta obvio que la primera
pregunta se refería a la situación de las
negociaciones sobre el archifamoso Tratado.
Rómulo Correa: - En realidad estamos hablando de
que hay 150 sentencias, cinco de tribunales superiores
que fallaron a favor de él, además para la aplicación
igual a la que tienen Chile o Perú falta solamente una
sentencia de Tribunal Superior. |
Ahora que en esto tienen que jugar algunos elementos que
incluyen determinaciones más que nada políticas; estamos
hablando de que hay dos gobiernos que tienen una afinidad
ideológica comprobada, por lo tanto debe haber una
voluntad política que solucione un tema y, obviamente ya
no tendríamos que seguir resolviéndolo uno a uno (caso a
caso) por la vía judicial.
No
duda al afirmar que la resolución de este tema es un
asunto que debe llegar a lograr las mismas condiciones de
chilenos y peruanos, o sea, la condición de nación más
favorecida y en el marco estricto respecto al principio de
reciprocidad que también se trató en 1992.
Y
explica porqué no se pueden presentar unificándola en una,
las demandas de varios uruguayos, pero nos da otra
solución que quizás ayude a conseguir lo que todos
ansiamos.
R.C.
– Colectivamente no se pueden presentar porque no
existen los juicios colectivos ya que las solicitudes son
individuales; lo que se puede hacer es, en un mismo día
presentar muchas demandas.
Es
lo que ya se está haciendo en algunos lugares, por ejemplo
Tenerife y lo que nosotros comenzaremos a hacer a partir
de octubre…. ésto forma parte de nuestra estrategia
futura.
UN
RECURSO de CASACIÓN QUE POCA AYUDA NOS APORTARÁ
R.C.
- Es necesario tener claro que fue lo que presentó la
Administración.
Se
ha hablado (poco pero se ha hablado) del recurso de
casación que el Gobierno español interpuso ante el
Tribunal Supremo de este país después que cinco Tribunales
Superiores de Comunidades Autónomas dieran la razón a
uruguayos en cuanto a sus derechos sancionando la vigencia
del Tratado de 1870.
En
realidad, del recurso en cuestión se comenzó a hablar
cuando en mayo pasado el secretario general de la
cancillería uruguaya, José Luis Cancela, luego de aceptar
lo que España quiso que aceptara en la primera y única
reunión de la Comisión de Alto Nivel creada a instancias
de la Comisión de Asuntos Internacionales del Congreso de
Diputados de España para dilucidar el diferendo sobre la
aplicación de Tratado de 1870 (que está explícitamente
impuesta en el Tratado de 1992, más allá de que –y seamos
objetivos – en todo este tiempo ni el gobierno de la
península ni el nuestro se hayan esforzado en
constituirla), anunciara con bombos y platillos los
‘acuerdos alcanzados’.
Entre esos acuerdos está el compromiso español de acatar
el fallo del Supremo, sea cuál sea el resultado.
R.C.-
Amerita la presentación de este recurso de interés de ley,
por parte de la Administración española,, cuando ella
entiende y así lo fundamenta, de que una resolución sobre
una situación en concreto, una ley, un tratado, un
convenio, lo que sea, puede ser altamente perjudicial para
España o para la Administración.
Ésta
tiene que fundamentarlo para que el Tribunal Supremo pueda
dar lugar al recurso y entonces comenzar a discutir sobre
si, efectivamente es aplicable el Tratado o no lo es y
entonces, en ese sentido, obviamente estará unificando
jurisprudencia.
Resulta claro que esto de la unificación de jurisprudencia
no es democrático porque entonces tendríamos que decir
que con un resultado de 150 a 1 el partido está ganado por
goleada, pero en realidad no es así.
Los
jueces primero revisan la jurisprudencia ya existente en
relación a ésto, que naturalmente tiene su peso; revisan
la legislación comunitaria, la española y la legislación
internacional en el amparo de este tipo de tratados y a
partir de allí, tomarán una resolución.
Sorbo a sorbo el café va dejándonos ese sabor tan especial
que compone el aroma, la acidez y el cuerpo de la
infusión. Yo diría que a un buen café podemos catarlo
como a un vino fino.
La
conversación con Rómulo nos lleva de la tranquilidad al
desasosiego y viceversa. Queremos creer que en el tema en
los que ponen sus esperanzas más de 12.000 uruguayos que
viven en España sin tener regularizada su situación,
muchos más si aplicamos la revalidación de títulos,
podemos dar jaque mate pero….
…
nada de lo que se dice va en desmedro del Poder Judicial,
eso ha quedado muy claro en nuestra conversación, sin
embargo hay hechos que no pueden obviarse
R.C
– Hoy por hoy vemos que en Euskadi se es más permisivo
en relación a ciertas cosas, que dos años atrás. Esto
porque cambia la situación política y los jueces son
permeables a ello. Son permeables a este tipo de cosas,
por lo tanto también son permeables para el caso del
Tratado de 1870.
No
quiere decir que estén condicionados pero, la opinión de
la Administración en este sentido pesa.
¿FORMULARIOS EN PODER DE EXTRANJERÍA?
La
Cancillería uruguaya en la persona de José Luis Cancela
aceptó entregar a las autoridades españolas un listado con
los datos de los uruguayos que se encuentran aquí en forma
ilegal.
Para
hacerlo hizo un llamamiento para que se llenaran los
formularios que ponía a disposición en los distintos
consulados.
La
Federación que reúne a las asociaciones y casas de
uruguayos en España dieron un alerta. Estos formularios,
redactados conjuntamente con Extranjería, solicitaban
datos que podían comprometer a quién los presentara.
Las
asociaciones elaboraron sus propios formularios quitando
el cuestionario que consideraron innecesario y
comprometedor.
¿Qué
pasó con los formularios de los consulados?
R.C.
– Más allá de que es importante tanto para nosotros
como para la Administración uruguaya saber que cantidad de
uruguayos se encuentran indocumentados, el muestreo es
apenas representativo del 30 por ciento. Hubo mucha gente
que no se enteró y mucha más que no quiso llenar los
formularios y cuando digo que no quiso llenarlo me refiero
que ni al de los consulados ni al de las asociaciones.
Rómulo explica que cuando las asociaciones alertaron de no
llenar algunos datos del formulario que presentaban los
consulados, la gente no se inclinó por el de éstas,
simplemente no llenó ninguno porque hay dudas y hay
miedo.
R.C.
-Entre otras cosas tiene miedo de mostrarse, lo que es
normal, y en este sentido yo creo que no ha sido de lo más
feliz lanzar este muestreo, no diría tanto en este momento
sino en las condiciones en que se hizo.
Y
esto porque se iba a entregar a la Administración española
y, de hecho se entregó.
Los
formularios que llenaron los uruguayos en los consulados,
los tiene Extranjería, y no lo digo yo, me lo dice quién
los entregó.
HABRÍA QUE EXIGIR LAS CARTAS SOBRE LA MESA
Rómulo señala que quiere ver las jugadas claras y, lo
cierto es que hasta el momento el Gobierno español está
haciendo lo posible para enturbiar la visión.
Mis
cartas las quiero tener yo y no le voy a dar el cuatro de
la muestra aunque yo tenga el dos.
Creo
que desde el punto de vista táctico, la negociación fue
errónea. De hecho, una vez que estaban todos los
formularios allí no les dijeron, bueno, vamos a empezar a
pasarlos… no, no vamos a pasar nada, aquí es Extranjería y
la Ley de Extranjería se va a aplicar.
Esto
no es precisamente lo que dijeron los negociadores o lo
que creyó entender nuestro representante.
Mientras abrimos los paquetitos y agregamos el azúcar a
nuestras tazas, Rómulo escenifica lo que cree será esta
negociada parodia de regularización
R.C.
-En realidad extranjería oficiará como abogados, es decir,
mirará lo que tiene ya la persona en esa hojita… nada más
y dirá… a ver… reviso esta empresa, no debe, está al día
así que puede regularizar a la persona… este individuo no
tiene ningún problema penal, así que agarro y le pongo
abajo: se puede regularizar por arraigo… y al otro le
pongo: éste se puede regularizar presentando una oferta de
trabajo y yendo al país de origen… y así van a oficiar,
como abogados.
¿Consideras que habrá perjudicados.
R.C.
- No creo que vaya a haber represalias en este sentido
pero, y estas palabras pueden ser muy duras, yo al enemigo
no le quiero dar ni una pizca de ventaja.
Tengo casi un 99 por ciento de seguridad de que la
Administración española no va a tocar a ningún uruguayo
porque…
Porque sería muy grosero.
Generaría un problema diplomático. Tengamos en cuenta que
esto lo entregó la Administración uruguaya, la
representación consular y, por lo tanto pienso que la
Administración española no va a querer tener un problema
que ya no sería con las organizaciones de uruguayos sino
con el propio gobierno uruguayo.
No,
es seguro que no se llegará a ese punto.
Yo
creo que todo fue una estrategia, me refiero a esto de los
formularios, ideada por la Administración española para
desactivar la lucha por el Tratado y la persona que
negoció no advirtió que iban a contribuir a una estrategia
inadecuada que no iba a llevar el fin que queríamos y es
el momento de dar vuelta ésto.
Son
muchas las cosas que deberemos dar vuelta en un país que
se empeña en desconocer dos Tratados Internacionales
plenamente vigentes.
Hay
otros temas, a más de los permisos de residencia y
trabajo, que afectan la existencia laboral de muchos
uruguayos radicados legalmente en España: la equiparación
de títulos universitarios.
En
este aspecto el Tratado de 1992 especifica el
establecimiento de una comisión que estudie el asunto.
R.C.
– Esta comisión nunca se constituyó. Es una comisión en
el marco de la de Alto Nivel, que se formó ahora para
tratar un aspecto del problema y nada más.
Debería determinar la equiparación de títulos. Hay casos
abusivos, como el de los sicólogos o el de los
arquitectos, que son absolutamente abusivos ya que hay un
libro que prácticamente establece que tienen que hacer la
carrera de nuevo.
Conozco aquí un arquitecto ya veterano que me ha dicho:
‘Rómulo, a esta altura del partido no voy a cursar de
vuelta…’
Y
este es un tema importante porque tenemos a muchos
profesionales, tal vez más de un millar que, en su inmensa
mayoría, quizás un 70 por ciento, están trabajando en
otras cosas y no están aportando a lo que necesita España
cuando dice: ‘necesitamos inmigración calificada.
Pues
ahí la tienen, resuelvan la situación.
Es
algo en lo que parece que nuestras autoridades aún no han
pensado:
Pero
no es solamente en el caso de Uruguay, ocurre en el de
todos los inmigrantes. Aquí llegan profesionales
africanos, asiáticos, latinoamericanos, de todas partes y
tienen el mismo problema… claro, nosotros tenemos un
Tratado.
Tenemos un convenio que establece la equiparación de
carreras y por lo tanto debería aplicarse.
CADA
COSA TIENE SU MOMENTO, TAMBIÉN EL VOTO Y EL TRATADO
Internet nos hace pensar que la profusión de noticias
sobre determinada temática es general pero, cuando
analizamos detenidamente sus orígenes nos damos cuenta de
que aquí, en España, se habla muy poco de lo que interesa
a nuestros países.
Un
tema que creó expectativa fue el del voto de los
inmigrantes en las próximas elecciones municipales.
A lo
sumo, la prensa española le dedicó dos días de titulares
menores; dónde realmente se agigantó el tema fue a nivel
de colectividades y países de origen de los inmigrantes.
R.C.
– Creo que en estos días asistimos a un debate estéril
sobre si el voto de los inmigrantes sí, o si el voto de
los inmigrantes no.
Es
indudable que en este asunto hubo una falta de
oportunidad. No era el momento adecuado para presentar ese
proyecto, justo antes de las elecciones autonómicas de
Cataluña que son dentro de dos meses.
Era
obvio que había fuerzas políticas que iban a utilizarlo
para ganar réditos.
¡Y
eso ocurrió!... no era momento de plantearlo hoy, sí,
luego de las elecciones autonómicas porque habrá tiempo
suficiente para el debate y quién quisiera sacar punta
política no la podría sacar. De hecho hubo una semana en
la que se debatió tanto el tema y en la que la
Administración se vio tan presionada que terminó diciendo:
‘de esto nada’.
Yo
creo que como en esto, también para el caso nuestro hay
momentos.
Hemos avanzado muchísimo en torno a la pelea por el
Tratado, en la discusión del mismo…, hoy es el momento de
una nueva estrategia de las asociaciones.
Rómulo habla de la lucha de las asociaciones pero no hace
referencia a nuestras autoridades y, como no sabemos si es
un lapsus o si hay poco que decir (o mucho) en este otro
aspecto, pedimos otro café y como sabemos que él ha
estado en primera fila en las reuniones con los enviados
de nuestro Gobierno, no nos mordemos la lengua al
preguntarle si realmente existe un compromiso valedero y
duradero o sí todo queda en la promesa del momento y el
posterior olvido.
Resulta ser que el café también es bueno para dejar correr
los segundos antes de una respuesta que podría resultar
apresurada.
R.C.
– No, no!!!, hay una buena relación.
No
hay una estrategia común porque nosotros aún no lo hemos
planteado y tampoco lo ha planteado la Administración.
Y
refiriéndose a esa esperada estrategia común que pueda
resultar de mayor peso en el momento de exigir nos dice:
Es
algo difícil que pueda existir, pero sí pueden haber
puntos de encuentro….
No
estrategia común pero sí puntos de encuentro en donde
caminemos hasta que podamos en forma conjunta y, luego las
asociaciones seguirán su camino como corresponde porque,
nunca una organización social debe estar absolutamente
apegada a lo que digan los partidos políticos u otras
organizaciones sociales y menos las administraciones. Este
es el principio de independencia que determina que son los
propios involucrados los que defienden sus cosas.
Su
respuesta no permite dos lecturas pero aún no nos ha
respondido a una parte importante de nuestra pregunta por
lo que intenta satisfacernos:
R.C.
-De parte de la Administración uruguaya no hay eso de que,
de lo que dije me olvido.Yo creo que se han encontrado con
una situación en la que no pensaban.
Consideraban
(nuestras autoridades), porque se lo habían prometido,
que iban a encontrar mayor comprensión en relación al
tema, más teniendo en cuenta que hay una importante
similitud cultural de los uruguayos con los españoles, y
que lo que sirve a Uruguay no implica que se vaya a venir
todo el mundo.
No
todo el mundo tiene lo suficiente para emigrar y la
situación al día de hoy, para venirse a España no es la
más adecuada.
¿Porqué no lo es?
¿Aceptan los españoles a los inmigrantes?
¿Y a
nosotros, uruguayos?
En
estos momentos habría unos 70.000 uruguayos en España,
12.000 carecen de documentación.
PASAMOS
ABSOLUTAMENTE DESAPERCIBIDOS
Los
uruguayos, en nuestra mayoría descendientes de españoles e
italianos, solemos mimetizarnos con los nativos de estos
países, pero como acertadamente aclara Rómulo, hasta
que abrimos la boca.
En
Cataluña que es la comunidad donde más orientales
encontramos, hay unos 20.000.
R.C.
– Pasamos absolutamente desapercibidos, por lo que a
veces no se ve la cantidad que somos. En general somos muy
bienvenidos por los españoles y por los catalanes en
particular, quizás aquí mucho más que en el resto de
España.
¿Cuál es el motivo?
R.C.
– Que aquí en Cataluña existe una tradición muy
importante de respaldo a los uruguayos.
Aquí
se hicieron cosas increíbles.
Aquí
se llenó el Palau de la Música con un recital de Serrat,
la primera vez que cantó en catalán en Cataluña y fue para
un festival solidario con Uruguay en plena dictadura.
Se
hicieron cosas importantísimas y hay un reconocimiento
especial en relación a Uruguay como país y por
consiguiente a los uruguayos.
Somos bienvenidos más allá de que….
Rómulo comenta una anécdota sin decir quién es el
protagonista, pero creo que todos tenemos idea clara de
ello.
R.C.
- Un escritor uruguayo que vive acá desde hace 25 años,
estando en Montevideo, en un programa de CX30 dijo: ‘yo
hace 25 años que estoy en España, concretamente en
Cataluña y tengo una relación muy importante con todos los
sectores, mucho más con los sectores de la cultura, pero
cuando llega el momento del debate, cuando llega el
momento de la diferencia sobre un punto determinado, ahí a
uno le hacen notar que es inmigrante’.
Esto
vale para todo el mundo, cuando uno da una opinión
diferente se nota que es inmigrante y te lo hacen ver.
Sí,
los que hemos cruzado fronteras lo sabemos.
No
es fácil emigrar pero tampoco lo es retornar. Precisamente
ésta ha sido el tema que ha ocupado el tiempo mientras
bebimos los últimos sorbos de nuestros cafés.
R.C.
- No es que te lo digan en la forma tan burda de que no
tenés que hablar, pero sí en la forma en que se plantean
las cosas, la forma en que se responde y la forma en que
se da interés a la opinión.
Y no
es sólo la integración a nivel social la que establece ese
‘bando’ de inmigrante que determina diferencias.
Rómulo Correa conoce el tema porque por la Asociación de
Uruguayos en Cataluña pasan muchos compatriotas con sus
historias, sus problemas, sus ilusiones; nos dice que no
menos de 3.500 y con muchos de ellos ha hablado
personalmente.
R.C.
-Desde el punto de vista económico también hay que
diferenciar etapas. En realidad, y yo creo que esto se da
para todas las comunidades del mundo y, capaz que hay
alguna otra a la que le pueda costar un poquito más; a
los uruguayos les lleva de cuatro a cinco años
establecerse… digamos que decir: estoy alquilando un piso,
puedo solventar el alquiler, los gastos que tengo, lo que
quiero hacer, mi proyecto de vida, ya estoy aquí como en
Uruguay y lo puedo resolver desde el punto de vista
económico y también desde el emocional…, porque esto
último también juega un papel importante.
Continúa en lo que dejamos sea un monólogo porque es
interesante que los uruguayos que piensan emigrar tengan
puntos de experiencias a los cuales atenerse.
R.C.
-La situación comienza a estabilizarse después del cuarto
o quinto año, en general cuando hablo de cuatro o cinco,
estoy hablando de cuatro o cinco años legales y esto
supone que si una persona estuvo tres años en forma
irregular, obviamente le lleva mucho más.
Lo
que ocurre es que los uruguayos se han venido con ganas de
quedarse, esa es la realidad, no obstante, por la
experiencia que tengo a través del contacto periódico con
tantísimos compatriotas sé que pasarán por distintos
periodos.
Primero vienen y dicen: yo me quedo, no me voy más.
Llegan muy molestos, ofuscados con el país.
Luego, cuando va pasando el tiempo empieza a la inversa…
la rueda gira hacia atrás, es decir, el balance del qué
gané y qué perdí.
Porque se empiezan a hacer saldos y a veces en la cuenta,
cuando se hace el punto tal, no digamos el total
definitivo, cuando se hace el subtotal nos falta algo.
Pasa
que aquí se gana en cierto aspecto de la calidad de vida,
pero se pierde otro; se pierde la relación humana, se
pierde el barrio y ésto no es nostálgico.
Se
pierde calidad de vida porque trabajar desde la mañana
hasta la noche, habiendo hecho ocho horas y, no conocer al
vecino de al lado, y no tener tiempo para compartir un
mate con la familia, algo tan propio nuestro, eso
indudablemente es perder calidad de vida.
Yo a
veces discuto mucho en relación al sistema de trabajo de
aquí. Realmente yo creo que los horarios laborales son
absolutamente abusivos; pero son abusivos desde el punto
de vista social porque no permiten que el individuo
trabaje un tiempo y tenga otro tiempo para el
esparcimiento. No lo tiene.
Si
una persona para trabajar ocho horas está 12 o 13 fuera de
su casa…..desde el momento que entra hasta que se sale
definitivamente del trabajo, estamos hablando de 11 horas
aproximadamente, entonces a mi ahí ya me restaron 3 horas
de mi diversión, de poder recrearme…
Yo
digo que si yo hubiera trabajado ocho horas en Uruguay no
hubiera salido; tendría tres horas extras (de
ganancia) y ese es el subtotal a que me refiero.
Es
cuando empieza a hacer cuentas y empieza a valorar que no
necesariamente gana mucho. Cuando comienza a pensar que
mejoró en algunas cosas pero perdió otras.
El
momento de la diyuntiva del quehacer del día de hoy, del
que hacer mañana.
Algo
que también está determinado por la edad de cada uno; ¿Qué
edad tengo yo?, ¿Cuánto me falta para jubilarme?, ¿Aguanto
para jubilarme aquí?, ¿No aguanto?, ¿Me voy antes?...
Pero
también si uno llega aquí y entra en el mercado de
consumo… ese individuo difícilmente pueda volver a Uruguay
porque allí no va a tener el mismo nivel de vida.
Coincidimos con Rómulo cuando dice que no podemos tener
todo en todos lados.
R.C.
-Es a lo que me refería cuando decía que hay que valorar
lo que ganamos y lo que perdemos.
Se
hacen cuentas de hasta donde se llega con los gastos y
cual es el remanente que le queda y piensa que si vuelve a
Uruguay difícilmente pueda tener el mismo nivel de vida. Y
el uruguayo, como cualquier individuo que viene a una
sociedad en la que tuvo tiempo y posibilidades de acceder
a ciertas cosas, cuando las tiene las valora, algunas
veces más de lo debido.
Volver a Uruguay significa perder muchas de esas cosas,
pero también ganar otras.
La
persona que llega a introducirse en el mercado de
consumo, a tener los gastos que tiene aquí, difícilmente
si tiene hijos pueda volver porque…¿Cómo hace para
quitarle al hijo, todo esto?
Es
algo que hay que tener presente.
El
Uruguay puede mejorar, de hecho va a mejorar porque al
nivel que está creciendo América latina lo hará, pero
difícilmente en diez años pueda llegar a alcanzar el nivel
que se tiene hoy aquí.
Esos
somos nosotros, los uruguayos que cruzamos la frontera,
los que marcamos diferencias, cuando abrimos la boca pero
nos integramos cuando debemos contribuir con esta otra
tierra que, bien o mal nos ha acogido
Sabemos que los españoles en general nos aceptan, nos
parecemos mucho a ellos, tanto que pocos podemos decir que
no tienen alguna gota de sangre de estas latitudes en sus
venas pero, somos apenas una mínima parte de los
extranjeros que conviven aquí.
¿Cómo ve el ciudadano común o como deberíamos mostrarle
esta colectividad inmigrante heterogénea que ya supera los
cuatro millones de personas?
No,
no vamos a tomar otro café, dicen que mucha cafeína quita
el sueño por eso la conversación continúa frente a dos
tazas vacías.
A
esta altura dejamos de lado los convenios internacionales
que nos afectan porque entramos en un ámbito más amplio.
Creemos que la cuestión radica en si España necesita de
sus inmigrantes y qué le aportan éstos a España.
R.C.
– Ya no digamos desde el punto de vista económico que
está absolutamente demostrado que le aportan, sino en lo
cultural, desde el punto de vista del avance de las normas
sociales y de los valores morales, yo creo que en ese
sentido los inmigrantes le aportan a la sociedad española
que los ha perdido, mucho de los valores que tuvo en su
época.
La
inmigración le aporta esos valores, entonces, si esos
valores sirven ¿porqué no traducimos la expresión política
democrática?
¿Porqué no traducirlo en una sociedad más justa, más
igualitaria, menos racista y más obviamente humana?
Nosotros tenemos un Tratado de voto del principio de
reciprocidad pero, yo creo que hay que ir más allá de él
¿De qué le sirve a España que los uruguayos voten o no?
Yo
creo que el que voten los uruguayos, los argentinos, los
chilenos, no le agregan mucho más.
Sí
le agregaría el que voten otras comunidades, porque son
las comunidades que necesariamente hay que incluir en la
sociedad y no digo integrar, sino incluir.
Para
que una sociedad avance y no ocurra lo que ocurrió en
Francia a una sociedad hay que incluirla en el compromiso
social. Para incluir a personas que tienen diferencias
culturales con los españoles es necesario brindarles
espacio.
El
voto es un espacio y es quizás el espacio más importante
porque implica que el individuo se va a comprometer más
con la sociedad, se va a interesar más porque no va querer
votar a cualquiera.
INTEGRADOS PERO SIN DEJAR DE SER INMIGRANTES
¿Podemos considerar tus palabras como un reclamo por
igualdad de derechos.
R.C.
– A mi no me valen los argumentos que algunos esgrimen
de que si una persona viene de un régimen antidemocrático
no puede votar aquí porque no tiene el certificado de
democracia.
Muchos de los que piden eso, tampoco lo tienen en sus
expresiones y en sus propias organizaciones. No debemos
olvidar que en España hubo 40 años de dictadura. Entonces,
cuando hablamos de democracia y cuando hablamos de valores
democráticos y formas de hacer y de ser democráticos
habría que retrotraerse un poquito.
Seria necesario que veamos que la inclusión de los
inmigrantes supone
permitir un avance en la sociedad en un sentido mucho más
igualitario, más allá de que, como decía antes, en cierto
momento nos hagan sentir como inmigrantes.
Tampoco nos ponemos en tren de que aquí me tratan mal.
Quizás sea un poco como cuando en Uruguay decíamos… el
gallego de m…, y no por eso dejábamos de tratar bárbaro al
gallego pero cuando éste decía algo…. Ah!, gallego de
m….., quizás dicho con más cariño de cómo nos lo dicen
acá.
Al
margen de ésto, no está mal que uno siga sintiéndose
inmigrante. Es bueno seguir sintiendo la propia raíz por
tener ese sentimiento es lo que en definitiva hace que
esta sociedad avance desde el punto de vista cultural.
El
individuo que llega y antes del año de estar aquí ya
perdió absolutamente el acento, su forma de actuar, de
ser, etcétera…, que no siente la vibración cuando escucha
un candombe o una murga, o cuando oye música popular
uruguaya o un tango y que no se le cae un lagrimón…. Ese
individuo no le aporta nada a la renovación cultural de
España.
Pasa
a ser uno más y yo diría un pobre más, porque no tiene lo
suyo ni tampoco tiene lo de otros porque no es de él.
Sobre la mesa de la cafetería quedan las dos tazas y
varias colillas de cigarrillo. El tiempo ha sido escaso.
Al
salir el movimiento de las avenidas que circunvalan la
plaza de Cataluña nos obliga a alzar la voz. Mientras
caminamos hacia la cercana boca del metro Rómulo Correa me
cuenta que en Frecuencia Celeste, una página de Internet
para uruguayos tendrán un espacio radial los jueves de 11
a 12 de la mañana uruguaya y los sábados de 3 a 4 de la
tarde.
Los
otros proyectos incluyen un nuevo portal para la
asociación, una nueva sede, una revista y… bueno,
continuar con las estrategias de lucha por el pleno
reconocimiento del Tratado de 1870. ¿Tá?
Desde el sur del norte, 8 de septiembre de 2006 |