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La
Organización
de Naciones Unidas instauró el 21 de marzo como el Día
Internacional de Eliminación de la Discriminación Racial.
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“He luchado contra la dominación blanca, he luchado
contra la dominación negra. He venerado el ideal de
una sociedad libre y democrática, en la cual todas las
personas vivan juntas en armonía e igualdad de
oportunidades. Es un ideal al cual espero consagrar mi
vida y lograr. Pero si fuera preciso, es un ideal por
el cual estoy dispuesto a morir”.
Nelson Mandela.
Se eligió el 21 de marzo porque ese día, en el año
1960, la policía disparó contra una multitud que se
manifestaba pacíficamente contra el racismo en
Shaperville, Sudáfrica. |
En
el término racismo se enmarca la violencia, la
discriminación, los perjuicios a los que son sometidos
individuos o grupos por su raza, color, nacionalidad,
religión, lengua, u origen étnico.
No
debemos ver al racismo como un problema del pasado, es tan
actual que se ha enmascarado dentro de todas las
sociedades modernas, en acciones y situaciones que nos
hemos acostumbrado a ver como casi normales.
Las
minorías étnicas siguen siendo terriblemente pobres y son
las que primero sufren las consecuencias de todo tipo de
crisis: económicas, educación, desempleos y salud.
En
1970 la ONU instó a todos los Estados a que organizaran
una semana de solidaridad con los pueblos que sufren la
lacra del racismo y la discriminación, iniciada
precisamente cada 21 de marzo.
La
historia de la humanidad es una historia de
discriminaciones y crímenes por temas raciales. Quizás los
hechos que por su magnitud primero llegan a nuestra mente,
sean los del ‘apartheid’ en Sudáfrica y la exterminación
de los judíos por Tercer Reich.
El
racismo está presente en la actualidad en muchos más casos
de los que nos permitimos aceptar y las migraciones lo
acrecientan.
El
racismo es un fenómeno que resulta doblemente violento
cuando se entrecruza con la discriminación de género. Por
ello en el año 2003 la ‘Red de Salud de las Mujeres
Latinoamericanas y del Caribe’, unieron a la conmemoración
del 21 de marzo un recuerdos especial en honor a las miles
de mujeres africanas y sus descendientes, llevadas contra
su voluntad al continente americano.
La
esclavitud es una de las formas más aberrantes del
racismo. América toda creció sobre el dolor de los
esclavos y en muchos países los hispano-africanos siguen
siendo considerados ciudadanos de segunda.
En
Sudáfrica en 1809 los colonizadores holandeses e ingleses
controlaban la ubicación y movilidad de los pobladores
nativos (negros) con las Leyes de Paso que consistían en
que toda la población negra tenía que llevar un pase o
permiso cuando estuviera fuera de la propiedad de su
dueño.
La
abolición de la esclavitud, en 1834, no eliminó este
control que por el contrario se hizo más represivo. Se
obligó a que todas las personas negras llevaran un
documento en el cual se registraba su lugar de residencia
y trabajo y permiso otorgado para movilizarse y las
autoridades podían detenerles y exigirles ese documento en
cualquier momento y, no llevarlo consigo era considerado
un delito grave.
Esto
sucedía en la mitad del siglo XX, en un país donde las
personas de color representaban el 83 por ciento del total
de su población.
Resulta aberrante simplemente pensar que un ser humano
pueda considerarse dueño de otro con derecho inclusive a
su vida y, también lo resulta que por el color de su piel
alguien se considere superior a otra persona.
La
fecha del 21 de marzo no es casual como no lo fueron los
sucesos que llevaron a que se le eligiera.
En
los últimos años de la década de los 50 la represión
aplicada contra la población nativa negra en Sudáfrica fue
tal, que ésta era detenida aún estando frente a su hogar y
si no llevaban el ‘salvoconducto’ con ellos no se les
permitía ingresar a su casa (ubicada a pocos pasos) para
buscarlo.
La
población comenzó a negarse a llevar consigo el pase por
lo que se contaron por millones los detenidos. La
represión se hizo brutal y en el año 1960, en la ciudad de
Shaperville la policía ‘blanca’ disparó a matar contra una
multitud desarmada.
Nelson Mandela, por entonces uno de los líderes del
Congreso Nacional Africano quemó públicamente su pase,
ejemplo que siguieron muchos millones de sudafricanos. Al
día siguiente se inició una huelga general contra las
políticas de segregación racial.
Fue
el inicio de 26 años de cárcel, torturas y muerte para
muchísima gente; incluso Mandela pasó muchos años
encarcelado.
Pese
a la presión del resto del mundo recién en 1986 se logró
abolir la Ley del Pase.
EL
RACISMO EN LA EUROPA MODERNA
Europa es un continente racista, como lo es América.
El
Consejo de Europa con 46 miembros activos creó en 1993 la
Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, ECRI,
que tiene por tarea combatir el racismo, la xenofobia, el
antisemitismo y la intolerancia entre los Estados de la UE
y bajo el principio de los derechos humanos.
El
Consejo adoptó en 1994 un ‘Convenio marco’ en el que
quedan definidos los objetivos que los países miembros se
comprometen a cumplir por medio de sus legislaciones y
políticas nacionales.
Destacan, la igualdad ante la ley, la adopción de medidas
destinadas a mantener y desarrollar las culturas y a
proteger las identidades de colectivos nacionales, las
religiones, las lenguas minoritarias y las tradiciones.
En
1999 se creó el puesto de ‘Comisario para los derechos
humanos’, el que tiene por misión promover la educación y
la sensibilización de las personas sobre la importancia de
los derechos humanos y el respeto de éstos y debe velar
por el cumplimiento efectivo de las disposiciones
acordadas por el Consejo de Europa.
El
informe referente a España, elaborado por la ECRI puede
encontrarse completo en
http://www.coe.int/t/E/human_rights/ecri/1-ECRI/2-Country-by-country_approach/Spain/Spain%20third%20report%20-%20cri06-4%20spanish.pdf
RACISMO
EN EL MUNDO
Internet ha servido como instrumento para fomentar el
racismo en el mundo. La xenofobia es un fenómeno que sigue
infectando al ser humano en todas las latitudes.
En
los Estados Unidos de América la intolerancia racial sigue
representando uno de sus mayores problemas. Los casi 40
millones de afro descendientes ven cercenados muchos de
sus derechos por grupos que no podemos pensar que son
minoritarios ya que en muchos casos cuentan con la
complicidad, en el silencio de toda la sociedad.
En
el continente americano otros 40 millones de indígenas
sufren discriminación llevados a situaciones límites en
las que el acceso a la salud, la vivienda digna, el
trabajo y la educación parecen utopías. Situación que se
extiende a los 150 millones de descendientes de africanos
que viven en América Latina y el Caribe.
Los
nacidos en el continente más pobre de la tierra: África,
son víctimas de la insanía racista en cuanto intentan
escapar en busca de un destino mejor.
En
todo el mundo los elementos xenófagos se multiplican en
discursos que algunas veces, más de las deseadas, surgen
de esferas con peso político.
¿Y POR
CASA COMO ANDAMOS?
En
Uruguay, donde hay casi 170 mil descendientes de africanos
no hay representación de la raza negra en esferas de
importancia política o civil.
Un
país que se considera no racista y donde las personas
negras trabajan mayoritariamente en labores manuales no
calificadas y puestos de servicio pagados muchas veces en
forma inferior a lo ganado por igual labor por un
trabajador blanco, debe revisar sus impresiones.
Los
descendientes de africanos en Uruguay tienen un porcentaje
de deserción en la educación varias veces superior al
resto. En la mayor parte de los casos se está ante una
comunidad que no llega a la enseñanza media. En los
centros escolares los niños de color sufren más rechazo
entre sus compañeros.
El
17 por ciento de las mujeres negras comienzan a trabajar
antes de los 15 años y un gran porcentaje sufre abusos y
violencia.
Almería, en el sur del norte, a marzo 17 de 2006 |