|
La
semana ha sido bastante movida a nivel político en España.
¿Y
cuándo no lo es? Gobierno y oposición están enfrascados en
no dejar dormir en paz al contrario.
Decir sistemáticamente ‘no’ a toda propuesta, diálogo,
idea que provenga de las filas del contrincante político y
si resulta medianamente similar a las propias, dar un
rodeo para resaltar la diferencia, muchas veces única, que
pudiera existir.
La
inmigración no escapa de ese tire y afloje continuo. La
actual legislación *1
apunta esencialmente a regular el ingreso de inmigrantes a
España.
No
obstante, el gran dolor de cabeza, para el que parece no
haberse encontrado un revulsivo eficaz, ni en éste ni en
el anterior gobierno, siguen siendo los extranjeros que
ya viven, malviven, trabajan o simplemente sostienen la
economía sumergida de una España que más que recibirlos
los utiliza.
Los
dos sectores en pugna: PSOE representado por el Gobierno
(o a la inversa) y PP en representación de la más dura
oposición acaban de presentar sus propuestas en materia
inmigratoria.
En
esas propuestas genéricas nos incluyen a los inmigrantes
uruguayos porque ni uno, ni otro estando en el Ejecutivo
han mostrado síntomas de tener interés en acatar el
Tratado que España tiene firmado y vigente con Uruguay.
El
gobierno español quiere alcanzar el consenso total para
realizar los
cambios en
la actual ley que pretende luchar contra la inmigración
irregular y, a ésto si damos la bienvenida sin reservas,
contra el tráfico de seres humanos y la explotación
personal y laboral.
El
PP no acepta integrar la Comisión Parlamentaria que tiene
el encargo de estudiar, evaluar y formular una nueva
política migratoria ‘legal y ordenada’, si no se tienen en
cuenta
sus propuestas,
entre las que figura la prohibición de volver a realizar
regularizaciones masivas.
Hay
matices, hay más o es la necesidad que sienten ambas
partes de lograr que las repatriaciones de inmigrantes
irregulares tengan trámites más rápidos y que los que
lleguen lo hagan con un contrato bajo el brazo.
El
presidente José Luis Zapatero apuesta por lograr para
España una inmigración ‘desde la legalidad y los derechos
humanos’ y ha dicho, refiriéndose a los inmigrantes, que
‘nunca estaremos cerca de quienes ven bien que nos sirvan
en los restaurantes y a partir de allí ya no existan como
personas’, y reconoció que ‘la inmigración es enormemente
positiva para nuestro crecimiento económico y necesaria
para nuestro futuro’.
Por
su parte el presidente del PP, Mariano Rajoy denunció que
lo que hace y dice el gobierno no es más que ‘un truco
para lavar sus evidentes y gravísimas responsabilidades’.
PARA MUESTRA BASTA UN
BOTÓN
Pero, siempre hay un pero en todas las cosas, la población
se radicaliza mientras los políticos dicen y se desdicen,
los medios de prensa apoyan y desaprueban la llegada de
inmigrantes*2
y en éstos buena parte del periodismo se ocupa
de resaltar los problemas minimizando las bondades.
Un
solo ejemplo que comienza a resultar repetitivo en toda la
geografía peninsular. En Almería, ubicada en una de las
Comunidades Autónomas más abiertas a la inmigración como
es Andalucía, y por situación y necesidad, una provincia
en la que los inmigrantes han sido tradicionalmente bien
recibidos, algo está cambiando.
Se
va a construir una nueva Oficina de Extranjería en San
Luis, uno de los barrios en crecimiento de la ciudad.
Oficina que responde a un servicio esencial del Ministerio
de Trabajo y Asuntos Sociales y cuyos planos estipulan una
superficie de 2.100 metros cuadrados – la más grande de
España para esta finalidad – con amplias zonas de espera
para 300 personas con lo que se pretende evitar la
concentración de inmigrantes formando colas en el
exterior.
Pues
la ciudad ‘de brazos abiertos’ parece sacar las uñas
xenófogas y el barrio de San Luis ha salido a la calle con
su alcalde a la cabeza, en protesta porque según aducen,
una oficina de ese tipo ‘desprestigiará el barrio’.
José
Fernández, el alcalde en cuestión, trata de encausar la
protesta aduciendo que no es cuestión de racismo sino de
hacer lo mejor para todos, porque sencillamente, la zona
no fue diseñada para esa finalidad.
Explicación de lo inexplicable: ‘el barrio no está
adaptado para las necesidades de los inmigrantes, que
tendrán que pasar muchas horas a plena calle mientras
esperan ser atendidos; es inhumano tenerlos así, necesitan
un lugar techado
donde esperar, con servicios e, incluso con un bar para
poder tomar algo’.
Y
tratando de suavizar sus declaraciones que nos trae a la
imaginación las prohibiciones que creíamos totalmente
erradicadas sobre ingreso de inmigrantes a bares y lugares
de esparcimiento, subliminalmente difuminada con la
sugerencia de bares ¿exclusivos? para el sector
menoscabado, el vocero y representante de los vecinos del
barrio sugiere que ‘el mejor sitio podría ser el
Puerto, donde existen los metros suficientes para albergar
a todos los inmigrantes' , y decimos lo que el alcalde
barrial no se atrevió, que también hay allí vallas para
separarlos del resto de la población pero lógico, tal vez
encuentren un buque que los lleve a otro país y quite el
problema de encima porque como bien dicen los vecinos
‘además el puerto es un lugar estratégico de comunicación
cerca del centro y de la estación de autobuses’
Por
supuesto que no todos los almerienses piensan igual pero
cuando el río suena, comencemos a salvar la ropa para que
no se moje más allá que desde la ONG Almería Acoge se
consideró como totalmente incomprensible la oposición
vecinal porque las nuevas oficinas son un servicio
administrativo para ciudadanos que cotizan y conviven en
Almería. ¿También porque todos tenemos similares
derechos?
No
nos podemos seguir engañando. Nos necesitan pero nos
rechazan, nos aceptan pero nos marginan y sobre todo,
comienzan a temernos. Esto implica que una acción
gubernamental más restrictiva en materia inmigratoria será
bienvenida por la mayoría de la población española y esas
restricciones serán totalmente convalidadas por la Unión
Europea.
*1
-LEY ORGÁNICA 14/2003, de 20 de noviembre, de Reforma de
la Ley orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y
libertades de los extranjeros en España y su integración
social, modificada por la Ley Orgánica 8/2000, de 22 de
diciembre; de la Ley 7/1985, de 2 de abril Reguladora de
las Bases del Régimen Local; de la Ley 30/1992, de 26 de
noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones
Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y de la
Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.
*2
– Un estudio realizado por la Fundación de Cajas de
Ahorros FUNCAS, señala que el 15% de la población española
será extranjera en el año 2010 y en el 2015, el 27%. Al
mismo tiempo establece que en la actualidad el 48% de los
españoles considera que ya hay demasiados inmigrantes y el
58% relaciona el aumento de la inmigración con la
inseguridad ciudadana.
Tan
sólo el 74% de los españoles acepta que sus hijos
compartan aulas escolares con hijos de inmigrantes.
Almería, el sur del norte, octubre 13de 2006 |