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¿Realmente vale la pena seguir insistiendo cuando nos
ignoran no solamente los gobiernos sino también las
organizaciones que trabajan por y para los inmigrantes?
Si
en el tema que tanto nos importa nuestras autoridades se
han tomado el año sabático y nos han dejado a cada cual
librado a su suerte ¿no será hora de que nos tomemos un
estimulante y exijamos que se agregue leña al fuego para
que los rescoldos no se apaguen totalmente.
En
este asunto queremos abrasarnos todos, unidos en el
esfuerzo por defender nuestros principios, nuestros
derechos y la libertad de elegir y aceptar un acuerdo con
el (los) país que por intereses y por afinidad nos
convenga.
Pero
sobre todo el albedrío de proteger nuestra soberanía
dentro y fuera de fronteras.
Por
historia, por el orgullo que nos legaron generaciones
pasadas, por los vínculos innegables que tenemos con el
país que hoy nos niega derechos, la existencia de los
Tratados firmados entre Uruguay y España en los años 1870
y 1992, plenamente vigentes en la actualidad, deben ser
conocidos más allá de los intereses que afecten a los dos
países y de la colectividad que hoy los reclama.
Nos
duele leer en una Web que supuestamente conoce el
movimiento y los derechos de los inmigrantes en España,
canalsolidario.org:
Países con convenio con España en materia de inmigración-
En la actualidad hay 6 países que tienen firmados
convenios con España: Marruecos, Ecuador, Colombia,
República Dominicana, Rumania y Polonia.
Y
nos duele que escapando de las páginas de directa
vinculación con Uruguay no se hable ni se apoye nuestras
reivindicaciones. ¿De quién es la culpa?
Analicemos los porqué.
Para
salir al mundo hay que tener el coraje de hablar en voz
alta.
¿Cuándo nuestro gobierno va a hablar con coherencia y en
defensa de los intereses de los uruguayos, con el coraje
suficiente como para que nuestro gentilicio sea respetado
en el mundo?
Los
uruguayos queremos ser reconocidos y que el mundo sepa los
derechos que nos atañen.
Nuestros gobernantes, no sólo éstos de ahora, todos han
sido y son culpables de cacarear en el propio gallinero y
guardar silencio fuera.
Almería, el sur del norte, octubre de 2006. |