 |
|
LOS
NEUMÁTICOS USADOS LE DAN LA MANO AL MEDIOAMBIENTE
Los vehículos automotores, una de las grandes fuentes
de contaminación del planeta, comienzan a hacer las
paces con el medioambiente. Es una tarea lenta, será
ardua y quizás no completa pero lo que en este momento
debemos considerar como un éxito, es que se haya
comenzado. |
Durante décadas, toda iniciativa para fabricar
combustibles que no tuvieran como base el petróleo
desaparecía misteriosamente o, no tan inexplicablemente,
porque los miles de millones de dólares pagados por las
grandes multinacionales petrolíferas en la compra de
patentes o simplemente ideas deberían hacernos pensar en
lo poco que primó en sus inventores, el interés por la
naturaleza.
Desde entonces la Tierra ha girado muchas veces y en la
actualidad se buscan productos que sustituyan al
carburante tradicional sin sacrificar el rendimiento de
los vehículos. Pero este es otro análisis, en el artículo
actual nos vamos a referir a los tan desacreditados
neumáticos, una vez terminada su vida útil.
A su
masiva fabricación se suma la gran dificultad para
destruirlos una vez desechados para su uso original.
La
simple acción de destruir un neumático fuera de uso se ha
convertido en uno de los graves problemas
medioambientales a los que debe enfrentarse el mundo y no
se trata de la eliminación de apenas varios millones, sino
que la cifra de unidades descartadas puede llegar a ser
sideralmente difícil de asimilar.
Los
problemas ocasionados por los neumáticos no se inician en
el momento en que dejan de ser útiles para la función para
la cual se les creó. Su misma fabricación entra en
conflicto con el cuidado del medioambiente.
Para
construir un sólo neumático se necesitan grandes
cantidades de energía; un neumático de camión requiere
medio barril de petróleo crudo y no podemos permitir que
pasado un tiempo sea sólo basura.
El
neumático si no es acertadamente reciclado provoca enorme
contaminación ambiental, Billones pasan a formar parte de
vertederos incontrolados donde no se realiza la
recuperación o eliminación de sus componentes peligrosos.
En
las montañas de neumáticos que llegan a formarse
proliferan los roedores y los insectos, en este aspecto
cabe recordar que la reproducción de algunos mosquitos
cuya picadura trasmite fiebres y encefalitis es cuatro mil
veces mayor en el agua estancada en un neumático que en la
naturaleza.
Al
ser quemados, otra de las ‘muy malas’ soluciones que se
les dan, contaminan la atmósfera con emisiones de
dioxinas, mercurio, hidrocarburos poliaromáticos HPA y
residuos de metales pesados como plomo, zinc, níquel y
vanadio.
Los
métodos para lograr un reciclaje coherente no son nuevos,
lo que sí lo es, son las políticas de los gobiernos
–pocas aún, pero por algo se empieza- que favorecen la
recogida y la implantación de industrias dedicadas a
reciclar o eliminar de forma limpia estos componentes de
vehículos y maquinarias.
En
España, donde cada año se recogen 300.000 toneladas de
neumáticos usados, el 45 por ciento es depositado sin
tratar y el 15 por ciento una vez triturados, en
vertederos controlados; otro 40 por ciento se deposita en
algún sitio sin ningún control.
Por
supuesto que los neumáticos pueden tener una segunda vida
como, entre otros usos, separaciones de fincas, defensas
de muelles y embarcaciones, arrecifes artificiales,
rompeolas, barreras de protección en vías de tráfico,
protección de capas impermeabilizantes en vertederos de
residuos, sin olvidar el de columpios para niños pero éste
es un uso muy limitado ante las montañas de productos
desechados diariamente.
SOLUCIONES EXISTEN... PERO...
¿Podremos seguir disfrutando de algunas de las comodidades
que nos ha legado la época sin, con ello provocar una
catástrofe medioambiental?
Posiblemente en el caso de los vehículos sea posible...
hay que cambiar algunas cosas, sencillas si no interfieren
los intereses económicos; enormemente complicadas de
lograr, si las multinacionales continúan gobernando a los
gobiernos.
Desde hace varios años las soluciones existen y están al
alcance de todos los países a los que además pueden llegar
a proporcionar materiales de primer orden que
generalmente, éstos deben importar.
Actualmente hay métodos de reciclaje y de destrucción
segura de sus componentes peligrosos, contribuyendo a
crear bienestar. El sistema de tratamiento puede
convertir los neumáticos en energía eléctrica, en
combustible, en asfalto y mucho más.
La
inversión para iniciar el reciclaje seguro es casi una
obligación para los gobiernos, en forma directa o a través
de concesiones, y su costo es doblemente recuperable, a
través de la venta del material obtenido y a través de un
medioambiente más saludable.
RECUPERACIÓN TOTAL – En este sistema de reciclaje se
someten los neumáticos a altas temperaturas en un medio
en el que no existe oxígeno. Estos dos hechos,
calentamiento excesivo y falta de oxígeno, destruyen los
enlaces químicos y aparecen entonces cadenas de
hidrocarburos, la forma de reobtener los compuestos
originales.
Es
un método por el cual se logra la recuperación total de
los componentes de los neumáticos. Los metales, carbones
e hidrocarburos gaseosos están en condiciones de
invertirse en la fabricación de nuevos neumáticos o volver
a la cadena industrial para otros fines.
OBTENCIÓN DE PRODUCTOS POR SISTEMA DE PIRÓLISIS – Es un
sistema aún poco extendido que comenzó a ser utilizado en
Taiwán en el año 2002. Allí cuatro líneas de pirólisis
permiten el reciclaje de 28.000 toneladas de neumáticos
usados, por línea y por año.
Los
principales productos que se obtienen después de este
proceso son: gas, similar al propano que se utiliza para
uso industrial; aceite industrial líquido que refinado
puede transformarse en Diesel y pasta de acero. El
inconveniente es el aún alto costo.
NEUMÁTICOS POR ENERGÍA ELÉCTRICA – Los residuos de
neumáticos, una vez tratados pueden convertirse en energía
eléctrica. Los residuos se introducen en la caldera donde
se realiza la combustión.
El
calor liberado hace que el agua existente se convierta en
vapor de alta temperatura y alta presión que se conduce
hasta una turbina. Al expandirse mueve la turbina y el
generador acoplado produciendo la electricidad que
posteriormente debe ser transformada para su uso
directo.
NEUMÁTICOS POR COMBUSTIBLE – La transformación de
neumáticos usados en etanol es otra de las soluciones que
comienzan a gestarse.
Un
sistema conversor permite una destrucción completa y
segura de los neumáticos. Del proceso se obtiene un gas
sintético y limpio llamado Plasma. Desde este punto se
procede a convertir el gas de plasma en un combustible de
etanol.
TRANSFORMACIÓN POR TRITURACIÓN MECÁNICA - Se trata de un
proceso puramente mecánico del que los productos
resultantes son de alta calidad limpios y de todo tipo de
impurezas lo que permite que tengan opciones de muchos
nuevos procesos y aplicaciones.
Generalmente no es un método definitivo sino que es el
paso previo a otros diferentes sistemas de recuperación
y rentabilización.
LA
TRITURACIÓN CRIOGENICA - Es un sistema que utiliza
temperaturas por debajo de la temperatura vítrea del
producto, convirtiéndolo así en un material frágil y
quebradizo del que se puede obtener un grano fino y
homogéneo, lo que no evita su baja calidad.
Resulta un método poco redituable, el proceso es difícil,
las instalaciones complejas y el mantenimiento de las
maquinarias tienen un costo elevado y es difícil separar
el caucho del metal y de los materiales textiles.
No
estaremos ante una panacea total, no es todo lo que la
protección del medioambiente reclama, pero la recuperación
de materias primas representa desde ya una buena opción.
Por
otro lado, otros sistemas – demasiado - utilizados
resultan nefastos y las autoridades competentes con el
medioambiente deben apuntar a su desaparición, más allá de
los beneficios puntuales que generan para empresas más
puntuales.
ENERGÍA A PARTIR DE LA INCINERACIÓN – La incineración de
los neumáticos a partir de la combustión en hornos con
materiales refractarios de alta calidad, si bien produce
calor que puede ser utilizado como energía por tratarse de
un proceso exotérmico, es un sistema costoso y
contaminante.
A
pesar de ello es muy utilizado en los hornos de las
plantas cementeras.
Con
la incineración de neumáticos en estos hornos se perjudica
en forma muy notoria el medioambiente y la salud de
personas y animales ya que los productos contaminantes que
llegan a la atmósfera son muy perjudiciales, entre ellos
podemos nombrar el Monóxido de carbono - Xileno Hollín -
Óxidos de nitrógeno, Dióxido de carbono -Óxidos de zinc
Benceno - Fenoles, Dióxido de azufre - Óxidos de plomo,
Tolueno.
Además el hollín expulsado por las chimeneas lleva
cantidades importantes de hidrocarburos aromáticos
policíclicos, altamente cancerígenos. El zinc, en
concreto, es particularmente tóxico para la fauna
acuática.
También existe el peligro de que muchos de estos
compuestos son solubles en el agua, por lo que pasan a la
cadena trófica y de ésta a los seres humanos.
MUCHOS
USOS A PARTIR DE SU RECICLAJE
De
los neumáticos reciclados obtenemos materiales
aprovechables en la industria. Éstos pueden utilizarse
como parte de los componentes de las capas asfálticas con
las que se construyen carreteras lo cual ayuda a disminuir
la extracción de áridos de las canteras.
Pueden emplearse en la fabricación de alfombras, aislantes
de vehículos o losetas de goma; también se incluyen en
material para la fabricación de tejados, pasos a nivel,
cubiertas, masillas y aislantes de vibración.
Se
utilizan en los campos de juego, suelos de atletismo o
pistas de paseo y bicicleta; en cables de freno,
compuestos de goma, suelas de zapatos, bandas de retención
de tráfico, compuestos de navegación y para la fabricación
del betún.
Las
utilidades que se les da a los neumáticos reciclados son
cada día más y cada una de ellas ayuda a conservar otros
recursos.
El
Instituto de Acústica de España CSIC desarrolló un
proyecto para la utilización de materiales reciclados de
neumáticos fuera de uso, en el aislamiento acústico.
La
utilización del caucho procedente de los neumáticos en
desecho como material absorbente acústico requiere en
principio sólo tratamientos mecánicos de mecanizado y
molienda.
Pero
hay mucho más. Una empresa gallega emplea una tecnología
basada en la gasificación. En el proceso el neumático se
transforma en humo negro, un material que se utiliza
precisamente para construir las ruedas y que se vendería a
fábricas especializadas desde las que existe una gran
demanda del mismo.
Nada
se desperdicia. Un 20 por ciento del producto resultante
será gas pobre, el que se utilizará en motores de
generación eléctrica y la chatarra generada se agrupará en
bloques para venderla a fábricas de metales.
El
objetivo final de la empresa es producir al año,
empleando como carburantes este gasóleo y el humo pobre de
los neumáticos, unos 20 megavatios de electricidad, un
volumen con el que es posible abastecer a la mitad de los
hogares de un municipio del tamaño del de Santiago de
Compostela.
Además, el calor generado por los motores que trabajarán
en el proceso se aprovechará en un secadero de madera y en
un área de cultivos hidropónicos, en la que se cosechará
cebada con capacidad para alimentar a 24.000 cabezas de
ganado.
EN
RECICLAJE, ESPAÑA SE PONE LAS PILAS
Aragón será la primera Comunidad Autónoma donde todos sus
residuos de neumáticos fuera de uso irán destinados al
reciclado. El reciclaje ha sido declarado servicio público
autonómico.
Madrid se ha convertido en la primera ciudad de España que
está utilizando aglomerado obtenido de neumáticos
reciclados para pavimentar varias calles con lo que espera
que en los tramos tratados se minimice el impacto
acústico al reducirse el nivel de ruido que produce la
rodadura de los coches.
Autovías y carreteras de las Comunidades Autónomas de
Andalucía, Castilla y León, País Vasco y Madrid ya
utilizan un nuevo asfalto fabricado con betún de
neumáticos fuera de uso y que Repsol YPF pretende impulsar
tanto como la mejor opción por sus ventajas técnicas como
por sus ventajas en el cuidado medioambiental y en la
prevención de accidentes.
El
producto, que ya ha demostrado su eficacia en los lugares
mencionados, utiliza en su fabricación el 80 por ciento
del neumático, que se mezcla con áridos formando las capas
de los firmes de las carreteras.
Se
trata tan sólo de algunas de las novedades en torno a lo
que ha llegado a ser un problema que tiene de cabeza a la
humanidad: deshacerse de los residuos más tóxicos.
Quizás el buen uso de los neumáticos desechados primero y
en poco tiempo una utilización masiva de carburantes
alternativos a los derivados del petróleo, haga que los
automóviles pasen de ser considerados una plaga ecológica
a ser vistos como lo que realmente pretenden y deben ser:
un medio de confort para facilitar los desplazamientos.
Almería, en el sur del norte, agosto 2006 |