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Haz lo que yo digo pero no lo que hago, aunque para
nuestro caso el refrán debería ser algo así como… hago
lo que quiero y no lo que digo.
Hace unos pocos días oía, ya sin asombro porque hasta
la capacidad de asombrarse tiene un límite, que la
vicepresidenta primera del gobierno español, María
Teresa Fernández de la Vega, expresaba con mucho enojo
ante la imposibilidad manifiesta de la Administración
de poder detener la avalancha de inmigrantes que
llegan a las Islas Canarias, más de 25.000 desde
principios de este año, que en materia de inmigración
España exigirá el cumplimiento de los acuerdos
bilaterales. |
Estaba
tan segura de que lo había oído que me puse a buscar la
versión escrita del discurso de Fernández de la Vega:
‘… que
no vamos a seguir aceptando que se incumplan los acuerdos
bilaterales y multilaterales alcanzados y que estamos
dispuestos a actuar con toda firmeza…’
Por
supuesto que esta señora al hablar tenía muy lejos de su
mente los tratados firmados entre España y Uruguay y que
la primera no cumple; pero es bueno reflexionar como cada
tema cobra importancia según la forma en que afecta a cada
parte.
En
este asunto, España está siendo afectada por la publicidad
que se le ha dado al fenómeno por lo peligroso del viaje
en el que un número de personas que nunca se conocerá con
certeza, pierde la vida.
El
dolor es sensacionalista y estos inmigrantes resuman
dolor, pero en realidad representan menos del cinco por
ciento de las entradas ilegales al país.
Volviendo al discurso, también dijo que ‘el que entra
en España de manera irregular, más tarde o más temprano
saldrá de España’
¿Cómo puede alguien investido en su cargo, dejarse llevar
por la impotencia al extremo de perder los papeles de esa
manera? Porque enojarse señora vicepresidenta, es dar
ventaja al enemigo y dar a entender que se está perdiendo
la batalla.
Entre anuncios de que no habrá nuevas regularizaciones,
declaraciones de que los que llegan son repatriados casi
inmediatamente y acusaciones de que eso es tan falso como
que se les traslada a la península dejándolos librados a
su suerte… entre todo ese entretejo, nosotros, los
uruguayos seguimos asombrándonos de la falta de coherencia
con que se tratan en la Administración Zapatero ciertos
aspectos de las relaciones internacionales.
En
concreto usted dijo muchas cosas que se contraponen con la
línea que viene siguiendo el Gobierno, con tal sólo
variarle un poquitín el escenario.
Usted dijo
‘Es necesario que se ponga fin a la inmigración
irregular porque la obligación del Gobierno y sus
embajadores es la de trabajar para que en España sólo haya
una inmigración legal y ordenada’.
¿Por
qué afecta tanto Canarias y no se persigue con más
efectividad la otra, ni se pide ayuda a los países
limítrofes para controlar la frontera norte?
Podría ser, y decimos podría porque no queremos pasar por
mal pensados, que es porque por los Pirineos entran
ilegales de raza blanca y por el sur llegan subsaharianos
y marroquíes de piel mucho más oscura.
Píenselo, ahora sigamos con ésto otro que sí nos interesa:
‘En consecuencia, es necesario hacer saber a los países de
origen de los inmigrantes que estas semanas están
arribando a nuestras costas que no vamos a tolerar que
sigan llegando, que no vamos a seguir aceptando que se
incumplan los acuerdos bilaterales y multilaterales
alcanzados y que estamos dispuestos a actuar con toda
firmeza’
¿Seguro que quiere que los países con los que se incumplen
acuerdos binacionales actúen también ante ustedes con toda
firmeza?
Y ya que estamos volviéndonos exigentes con eso de cumplir
convenios y tratados ¿podemos de una vez hablar siguiendo
esta línea de trabajo, de los que España ha firmado con
Uruguay en 1870 y 1992?
‘El Ejecutivo está dispuesto a actuar con toda firmeza’.
¿Sabe señora vicepresidenta que por más que lo intentamos,
no nos queda claro si la firmeza con la que ustedes
anuncian que van a actuar implica también la obligación
por vuestra parte, del cumplimiento de los Tratados
Internacionales y las propias reglamentaciones internas
del Estado Español?
‘Repito y que quede bien claro: todo el que entra en
España de manera irregular, más tarde o más temprano,
saldrá de España. Esto deben saberlo tanto los que llegan
como los gobiernos de los países de los que llegan’.
¿Y que pasa cuando se entra amparado por un Tratado que
establece…. ¿recuerda usted lo que establece o nunca lo
leyó?
Se lo aclaro un poquitín…. Dice que así como los
españoles que llegaron a nuestro país por miles tuvieron
derechos cuando necesitaron ser acogidos, nosotros
supuestamente y por la reciprocidad que compromete a las
partes, también tendríamos que poder circular, vivir,
trabajar, ejercer aquí como lo hacen los propios
ciudadanos españoles…
Sí, ya sé que usted no se refería al Tratado de 1870
cuando habló, como que tampoco hoy el presidente José Luis
Zapatero lo tenía in mente al repetir lo del cumplimiento
de convenios pero….
¿Se ha dado usted cuenta doña María Teresa que en materia
de coherencia, ustedes donde firman sí dicen no pero
exigen de los demás el acatamiento de sus políticas?
Como lo del título: Haz lo que digo pero no lo que hago.
Almería, el sur del norte, 6 de septiembre 2006 |