 |
|
‘Al principio intenté apagar el fuego, ahora pienso
que habría que dejar que se queme todo porque entonces
se apagará, cuando no tenga más nada que quemar’;
había lágrimas en los ojos enrojecidos por el humo de
un gallego que había visto como las llamas devoraban
todo lo que poseía, plantaciones, animales, casa...
sueños.
Recién estábamos en el ecuador de seis días de
pesadilla que amenazan ser muchos más. |
El
exuberante verde de Galicia se trueca en aciago negro. Su
gente pelea con cubos y palas pero la lucha es desigual y
no basta toda la ayuda que reciben, el fuego, apoyado por
la insanía de algunos pocos está ganando la batalla.
Pontevedra, A Costa da Morte, A Coruña, Ferrol.... el humo
asciende cubriendo las ciudades que ven, alarmadas como el
fuego se acerca a sus mismas puertas.
Más
de cinco mil hectáreas calcinadas en un solo fin de
semana, mucho más en estos ocho días en los que las
llamas, incontroladas por la acción del viento, avanzan
inexorables ante la desesperanza de hombres y mujeres que
no descansan ni de día ni de noche.
Más
de ciento treinta incendios, el ochenta por ciento
provocados por una mano asesina. El inicio de innumerables
focos al mismo tiempo y a escasa distancia unos de los
otros no dejaron lugar a dudas a las autoridades.
A
última hora del día 10 de agosto ya habían sido detenidas
18 personas, cinco de ellas este mismo jueves, sospechosas
de haber provocado los fuegos. Se cree que se está ante
una trama organizada.
Uno
de los detenidos es un integrante de una cuadrilla de
extinción de incendios de la comarca coruñesa de Cabana.
Dos
de las detenciones más recientes se realizaron en
distintos puntos de la provincia de Pontevedra, la más
afectada por la cantidad de incendios declarados y otros
dos en la de A Coruña.
También en las últimas horas fue detenida en Pontevedra
una mujer de 72 años que es sospechosa de haber originado
31 incendios forestales desde el 2004.
Llama la atención la edad de los presuntos implicados que
ronda los 60 años. Algunos de los detenidos superan los
70 y en más de un caso se trata de mujeres. ¿Demencia,
resentimiento, o simplemente desprecio por la vida
humana?
Hay
tres muertos. ¿Estaban en sus cálculos cuando iniciaron el
infierno?
En
la comarca de Santiago, después de devorar viviendas
dispersas el fuego amenaza a grupos de casas. El miércoles
se cebó con la Aldea Nova en Ames, a las mismas puertas
de Compostela.
Un
lugar emblemático de la comarca, símbolo del urbanismo
verde donde las llamas se detuvieron a escasos metros de
los más de trescientos chalets habitados y las dos
gasolineras. La urbanización se salvó, en derredor quedó
una estepa humeante.
No
fue un milagro. Aldea Nova se libró del fuego gracias a la
intervención de dos hidroaviones que no obstante su
trabajo, no pudieron evitar que el fuego continuara su
carrera enloquecida hacia Bertamiráns, la capital de Ames.
En A
Costa da Morte se reavivaron los incendios que se creía
controlados y entre la desolación existente los habitantes
de Camariñas, Cee y Fisterra volvieron a entablar la lucha
por salvar sus casas.
 |
|
Hubo un momento en el que en las cercanías de A Coruña
los bomberos quedaron divididos por las llamas y el
recuerdo de los once retenes que el verano pasado
murieron calcinados en Castilla-La Mancha, se deslizó
como una sombra entre las cenizas en las que se han
convertido bosques, sembradíos, casas y solitarias
ermitas, hasta hace pocas horas orgullo de los
gallegos y deleite de los turistas. |
Ares, Mugardos, Montefaro, Cervás... En Ferrol el fuego se
acerca a los polvorines subterráneos de la Marina.
Algunos equipos de extinción luchan hasta 17 horas diarias
tratando de frenar los 136 incendios que parecen querer
engullirse a la comunidad gallega y de los que setenta y
cinco aún están fuera de control.
Unas
6.500 personas, 450 vehículos de tierra entre las que hay
decenas de motobombas, excavadoras y otros medios de
transporte, medio centenar de aviones y helicópteros no
han podido impedir que unas 10.000 hectáreas, la
superficie de 10.000 campos de fútbol, uno junto al otro,
se hayan convertido en cenizas.
El
ejército destinó más de mil efectivos y 200 ingenieros
militares a la tarea, desde todas las comunidades
autónomas se ha enviado ayuda y ahora también la Unión
Europea comienza a hacerlo.
Los
vecinos, sin importar el sexo ni la edad llevan varios
días y noches sin descansar: el fuego quiere arrebatarles
sus casas.
La
Xunta trata de infundir ánimos a los pobladores pero el
terror se une a la desesperanza porque a cada hora se
detectan nuevos focos.
Ayer
el fuego llegó a pocos kilómetros de Vigo y Santiago de
Compostela sigue cubierta por una nube de cenizas que le
impide ver el sol.
Aún
no se ha hecho el balance y las cifras comienzan a
sumarse.
¿Qué
valor final tendrán?
Pérdidas incalculables en el sector forestal.
Propiedades destruidas total o parcialmente.
El
trastorno económico que significa el bloqueo de carreteras
y vías férreas.
El
enorme daño al sector turístico. Se han quemado
alojamientos rurales, campings y el entorno que sustentaba
la actividad.
Los
daños imprevisibles, psicológicos, anímicos y el daño
ecológico que supone la merma de enormes extensiones de
masa forestal.
La
pérdida de tres vidas humanas y el efecto sobre miles.
Un
millón de lugareños desde hace seis días están respirando
humo; los más sensibles ya lo están acusando, la salud de
los demás lo acusará en el futuro.
Almería, en el sur del norte, agosto 11 de 2006 |