Desde Almería, España

 
Graciela Vera  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Hablando de inmigración"

Los contrasentidos de las necesidades
Inmigracion Hace algunos meses, Miguel Sebastián, por entonces director de la Oficina Económica del presidente del  Gobierno no tenía empacho en afirmar que la inmigración ha tenido efectos muy beneficiosos para la economía del país e incide directamente en más del 50 por ciento del crecimiento económico de los últimos cinco años, pero como no todo pueden ser flores, también reconocía que había espinas como que la masiva afluencia de inmigrantes a España ha influido de forma negativa en los salarios*1, el déficit y la productividad*2.

Hace menos de dos semanas decía el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de España, Jesús Caldera, aprovechando una rueda de prensa ofrecida durante su viaje a Ecuador, que España necesita  contar este año 2007 con 200.000 inmigrantes, nuevos trabajadores. 

Y acá comenzamos con las incongruencias. Se necesitan pero se expulsan. Traemos más pero rechazamos a los que ya están aquí, muchos trabajando cobrando mucho menos de ese 30 por ciento menos de salario que el convencional para españoles, simplemente porque se les niegan los papeles de trabajo. 

Caldera, como todo el equipo de Gobierno ha reiterado que los inmigrantes ‘deben entrar con un contrato de trabajo gestionado en su país de origen, para poder obtener la residencia’.  

Y mientras el Consejo de Ministros aprueba un plan de integración, destinado a mejorar la política en lo social, lo educativo y sanitario,  relacionado con los inmigrantes; ANAED (Asociación Nacional de Agencias de Envío de Dinero) alerta que una orden del Ministerio de Economía que entró en vigor el 12 de este mes, podría hacer encarecer el coste del envío de remesas al extranjero hasta en un 50 por ciento*3.   

Teniendo en cuenta que según los últimos datos ofrecidos por el Banco de España, las remesas de inmigrantes desde España hacia sus países de origen superaron en los diez primeros meses del 2006, los 5.000 millones de euros*4, no quedan dudas en cuanto a los inconvenientes que para una clase poco pudiente puede ocasionar la medida.  

Más allá de las trabas, las que los inmigrantes parecen tener que acostumbrarse a sortear como paso prioritario para acceder a un nivel socio-económico aceptable, hay una realidad que hace que las medidas que el Gobierno va adoptando y adaptando resulten hasta grotescas en algunos casos. 

La inmigración (legal e ilegal, si se le quiere distinguir tan burdamente), sobrepasa en España el 13 por ciento de la población, una cifra superior a los seis millones de personas, la mayoría de las cuales ingresó al país entre el 2003 y el 2007.  

Los datos aportados tanto por el Gobierno corroboran estas cifras y establecen en 4.400.000 los inmigrantes ‘legales’ de lo que es fácilmente deducible que el otro millón seiscientos mil individuos son ‘ilegales’. 

Si los ‘ilegales’ no contribuyen con su aporte a mantener el equilibrio de la Seguridad Social e, incluso empujan a la baja el valor de los salarios y el Gobierno considera a éstos, como un gravísimo problema ¿porqué no disminuir su número regularizando a los que ya están en España, antes de traer más inmigrantes?  

Ya en el año 2005 se tuvo que recurrir a una regularización masiva para paliar el déficit de la Seguridad Social y garantizar el cobro de las pensiones (jubilaciones) de los españoles, con el aporte de los nuevos trabajadores que no eran más que los viejos trabajadores de una economía sumergida a los que la necesidad forzaba a dar oportunidades. 

Se está actuando como cuando se quiere castigar a un niño que se ha portado mal. Le dejamos sin su porción de torta, aunque ese pedazo tengamos que tirarlo por la ventana, gesto con el que, alguien que no estaba en la casa, podría tener ocasión de saborear el dulce. 

La número dos del Gobierno, María Teresa Fernández de la  Vega fue tajante al  asegurar que se repatriaría a todo inmigrante ilegal: ‘Repito, que quede bien claro. Todo el que entra en España de manera irregular, más tarde o más temprano saldrá de España” 

Y mientras ésto se afirma, se siguen fletando aviones y prohibiendo ingresos en los aeropuertos y por la frontera norte se cuelan más de los que se interceptan por la sur, se sigue proclamando la necesidad que tiene el país de incorporar trabajadores extranjeros.  

Una inmigración regular, en la que cada individuo que arribe lo haga con un contrato bajo el brazo puede ser una utopía mientras gestionar un contrato en el país de origen represente largas esperas, se sigan desconociendo convenios internacionales, o una repatriación no sea admitida como una violación al derecho de la humanidad de desplazarse buscando trabajo y bienestar.  

*1 – Sebastián afirmó que no obstante los puntos positivos, los inmigrantes han presionado a la baja de los salarios reales, ya que reciben sueldos que son el treinta por ciento inferiores a los de los españoles.

Nos preguntamos si no corresponde al gobierno evitar lo que puede considerarse un atropello laboral.  

*2 -  Sebastián (proclamado después de estas declaraciones – y no por ellas -  candidato a la alcaldía de Madrid por el Partido del Gobierno) manifestó que existe una significativa relación entre el incremento del déficit por cuenta corriente español y el aumento en la proporción de inmigrantes en la población, hasta el punto de que explican el treinta por ciento del déficit exterior debido al efecto de las remesas.

Sobre la productividad, dijo que el impacto ha sido moderadamente negativo debido a la menor experiencia y la necesidad de los inmigrantes de adaptarse a una nueva cultura. 

*3 – La orden obliga al remitente a identificarse, cualquiera sea la cantidad de dinero enviado y justificar el origen de los fondos para envíos que superen los 3.000 euros al trimestre. Ésto obligará a las empresas remesadoras a contar con más equipos y contratar más personal o pedir al existente mayores esfuerzos, porque además se verán obligadas a guardar durante seis años las copias de todos los documentos de identidad que deberán aportar quienes envían dinero al extranjero. Por su parte Economía rechaza esta tesis aduciendo que la mayor parte de los envíos realizados por inmigrantes no superan los 300 euros al mes.  

*4 – Los principales destinos de las remesas enviadas por los inmigrantes desde España son Colombia y Ecuador, seguidos de Rumania, Bolivia, Marruecos, República Dominicana, Brasil, Senegal y Filipinas.  

Desde Almería, en el sur del norte, febrero 22 de 2007 

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