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¿Seguiremos viendo el planeta Tierra tal como lo hemos
conocido hasta el momento?
Los gobiernos han sido demasiado obcecados; los
intereses económicos de las grandes potencias pudieron
más que la razón y los alertas dados por la comunidad
científica se perdieron en un cúmulo de asambleas
consultivas que no tuvieron más criterios que los de
interesadas razones políticas. |
Los
datos obtenidos vía satélites no dejan lugar a dudas. La
Antártida se derrite.
Desde 1992 la Barrera de Hielo Larsen*1,
ubicada sobre la parte noroeste del Mar de Weddell*2,
ha sufrido un adelgazamiento de casi 20 metros sobre la
tasa prevista, tornándose sumamente vulnerable.
Las
mediciones periódicas de la altura de la Barrera Larsen
que se realizan desde el altímetro del Satélite Europeo de
Teledetección, revelan un preocupante descenso de la
superficie del hielo.
¿Seguiremos pensando que estos fenómenos no afectarán la
vida del planeta y lo que es aún más preocupante,
seguiremos autoengañándonos sin reconocer que nuestra
conducta es culpable de lo que ocurre en nuestra –hasta el
momento- única casa?
Fueron muy pocos aparte de los científicos que analizan
las consecuencias del calentamiento global estudiando
sobre deshielos y glaciares, los que consideraron que
había mucho más que un fabuloso espectáculo para las
cámaras fotográficas y valoraron la amenaza que se cierne
sobre el equilibrio de nuestro habitat, cuando en el año
2002 quinientos mil millones de toneladas de hielo
procedentes de la Barrera Larsen B*3,
cayeron en las aguas del mar de Wedell en apenas tres
meses.
Más
que el impacto de la noticia en sí, lo que recorrió el
mundo fueron las imágenes, quizás porque lo acontecido no
tomó por sorpresa, se había previsto que ocurriría; sólo
que por entonces aún se consideraba que aquel fenómeno no
dejaría huellas en los glaciares adyacentes.
Sin
embargo actualmente ha quedado demostrado que las barreras
de hielo son imprescindibles para estabilizar los
glaciares y cada uno de los cinco adyacentes a la barrera
Larsen B, perdieron en los siguientes seis meses
hasta 38 metros de altura.
El
proceso de destrucción de las moles de hielo comienza
cuando, como consecuencia de veranos más cálidos, se funde
la nieve y el agua que resulta se introduce a través de
las grietas del glaciar y se abre paso hasta la base de la
barrera de hielo que lo contiene.
De
aquí en más, tan sólo es cuestión de tiempo para que las
fisuras completen su trabajo y cuando el glaciar se
encuentra sin ningún muro que lo contenga comienza a
resbalar hacia las aguas. Después del colapso del Larsen
B, la velocidad de este movimiento aumentó más de seis
veces en el glaciar Ross.
Los
hielos de los glaciares desprendidos contribuyen a
aumentar el nivel de los océanos. Por ahora es poco,
apenas varios cientos de miles de millones de toneladas de
agua sólida.
Hielos que representan el 90 por ciento del agua del mundo
y cuyo colapso provocaría el aumento del nivel de los
mares entre 5 y 17 metros.
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No es el único problema que presenta el tema. La
redistribución del agua previamente congelada puede
tener consecuencias importantes en los patrones de
circulación oceánica.
Estamos ante la fusión de decenas de gigatoneladas de
hielo liberado al mar en torrentes de agua fría que
equivalen actualmente en cantidad, a ocho veces la
descarga anual del río Támesis. |
La
imagen superior es hermosa, como suelen ser las
instantáneas de una catástrofe ecológica. Sólo sus
consecuencias nos hacen recapacitar en la destrucción que
encierra. Aquí vemos la barrera de hielo desintegrada al
sur de los nunataks*4
Foca.
El
control de los cambios que se verifican en la Antártida
está realizándose con dos tipos de instrumentos de
monitoreo. El ASAR, del satélite Envisat con un sistema
conocido como Modo de Monitoreo Global (GMM) que emite
imágenes de resolución de 1x400 kms permitiendo realizar
un rápido mosaico de toda la Antártida y el CryoSat que
permite detectar el grosor de los hielos polares en capas
y el área de hielos flotantes.
Este
monitoreo ha permitido a los científicos dar otra voz de
alarma. ¿Caerá también en saco roto?
La
plataforma de Ross, una placa de hielo del tamaño de
Francia, corre peligro de desprenderse y ocasionar por
sorpresa un alza de no menos de cinco metros en el nivel
del mar.
No
hace mucho más de un año que un iceberg gigante
desprendido cinco años antes de la plataforma de Ross,
creo preocupación por su deriva hasta que colisionó con la
lengua Drygalski, en el mismo mar de Ross, cambiando el
mapa del continente antártico al arrancarle con el golpe,
una porción de cinco kilómetros de largo.
Se
trataba tan sólo de un trozo de hielo de esa plataforma
que ahora podría desprenderse íntegra provocando un
dramático aumento del nivel de las aguas de entre 5 y 17
metros.
El
futuro de toda la Antártida occidental, nada menos que una
superficie que contiene 30 millones de kilómetros cúbicos
de agua dulce, corre serio peligro y no se trata de
conjugar las posibilidades de un desastre a largo plazo,
la Antártida se derrite ahora, bajo nuestra mirada y ante
la insensible responsabilidad de muchos.
*1
– BARRERA DE HIELO LARSEN - A 67º30’ S 062º30’ O se
encuentra una barrera de hielo que se extiende a orillas
del Mar de Weddell a lo largo de la costa oriental de la
Península Antártica desde el Cabo Longing hasta el sur de
la Isla Hearst.
Concretamente se trataba de tres barreras a lo largo de
distintos tramos de la costa: Larsen A, la de menor
tamaño, Larsen B y Larsen C que es la
mayor. Larsen A se desintegró*1a
en enero de 1995,
*3
- Larsen B (3.250 Km2 de hielo de
200 metros de espesor) lo hizo en febrero de 2002 y Larsen
C, la que subsiste se ve seriamente amenazada.
La
barrera de hielo lleva el nombre de Larsen en homenaje al
Capitán Carl Anton Larsen que navegó a lo largo de la
misma en el año 1893.
*1ª
– No es usual la desintegración de las barreras de hielo
que generalmente sufren la pérdida de superficie por
fracturas y desprendimientos que conducen a la formación
de los icebergs. Una desintegración como la que afecta a
la Barrera Larsen tiene por causa el calentamiento
climático de la Antártida que desde 1940 viene oscilando
en unos 0.5ºC por década.
*2
– MAR DE WEDELL – Con 2,8 millones de km2
y una anchura máxima de 2.000 kms., está comprendido entre
la Península Antártica (oeste), las Islas Orcadas del Sur
(norte), la Tierra de Coats y la Tierra de la Princesa
Marta (este) teniendo al sur la segunda barrera de hielo
más grande del mundo: Filchner-Ronne que se apoya en la
Tierra de Edith Ronne.
Podemos considerar que el Mar de Wedell divide la
Antártida en Antártida Occidental o Menor, la que va desde
éste hasta el Mar de Ross y Antártida Oriental o Mayor la
que se encuentra al este.
Su
nombre es un homenaje al marino británico James Weddell
que navegó por él en el año 1823.
*4
– NUNATAK es un pico montañoso, libre de hielo,
que emerge en un territorio cubierto por un glaciar. El
nunatak Larsen es de origen volcánico y tiene dos
kilómetros de largo y 300 metros de altura. Sobre el mismo
está instalada la base antártica argentina Matienzo. Se
incluye con otros 14, en un conjunto denominado Foca que
se extiende a lo largo de 45 kilómetros en la parte sur de
la costa de Nordenskjöld.
La
foto inicial del artículo es una vista panorámica del
Glaciar de Ross.
Almería, en el sur del norte, a 5 de diciembre del 2006. |