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Esta la imagen es la imagen del dolor.
Y es también imagen de la esperanza.
Es la imagen de la impotencia y es la imagen de la
bronca contenida. |
Está
tomada en Madrid el 12 de marzo del 2004 pero las
concentraciones masivas se repitieron en cada lugar, cada
ciudad, cada pueblo, cada pedanía del país por lo que la
foto representa a España.
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Antes fue esta otra imagen. La imagen de la
destrucción. La insanía llevada a extremos
inexcusables. |
Imagen de odios; de muerte y de sangre.
Pero
también preludio de la enorme solidaridad del pueblo
español.
Poco
antes de las 8 de la mañana del 11 de marzo del 2004 los
trenes de cercanía de Madrid corrían repletos.
Escolares que se dirigían a sus clases, obreros y
empleados rumbo a sus trabajos, universitarios que en buen
número, aunque menos que otros días por una huelga,
abarrotaban los vagones.
Entre las 7.35 y las 8,35 una serie de explosiones
desataban el caos. La muerte esperaba a los viajeros poco
antes de su llegada a las estaciones de Atocha, Asamblea,
Santa Eugenia y El Pozo.
A
media mañana ya se sabía que los atentados habían sido los
más sangrientos de la historia de la España moderna. 192
muertos y 1.500 heridos.
Dos
años después 300 de esos heridos aún siguen recibiendo
atención psicológica en hospitales públicos.
‘Hoy
todos somos víctimas’, y lo fuimos pocas horas después de
los atentados, y quizás sigamos siéndolo dos años después
porque nada volvió a ser igual para España y los
españoles.
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11 de marzo de 2004 – No olvidemos nunca para poder
olvidarlo pronto.
11 de marzo de 2006 – Dos años y el recuerdo en
homenaje a ellos, a los que no llegaron a saber porqué
murieron. Como tampoco lo sabemos hoy nosotros. |
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Alguien dejó una flor entre los escombros.
Nadie olvidará. |
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Hace
dos años quise llorar y las lágrimas se hicieron letras.
No
escribí pensando en términos literarios.
Escribí llorando por los muertos, los mutilados, los
heridos y también por los vivos.
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ANATEMA
Abarrotando los andenes,
once millones intentan en vano
atajar un tren que no se detiene.
No hay destino en su viaje
ni tiene fin el trayecto
de los desventurados.
Rostros desencajados
miran a través de las ventanillas,
las bocas se abren en alaridos,
desorbitada la mirada
ruega sin tiempo de rezar.
Abarrotando los andenes,
once millones intentan en vano
detener el tiempo que no se detiene.
La mole arrastra a su paso
madres, esposas, hijos;
se lleva novias, amigos, padres
y vomita huérfanos y viudos.
En su eterno viaje pasarán mil veces,
les estallan los ojos,
los cristales se cubren de sangre
y el grito perfora los tímpanos,
¡Malditos, doscientas veces malditos!,
once millones lo repiten en silencio.
Graciela Vera
14 Marzo 2004 |
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DESPUES DE 11M
Ya no lloro,
ellos quieren mis lágrimas
y no las tendrán.
Ya no culpo,
ellos quieren mi odio
y no lo tendrán.
Ya no olvido,
ellos quieren mi silencio
y nunca lo tendrán.
Graciela Vera
14 Marzo 2004
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DOS DÍAS DESPUÉS |
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Dios lloró
sobre la tierra española
y los hombres rezaron
por los hombres mismos.
El cielo se cubrió
de crespones negros,
la lluvia limpió
de sangre y espanto
los andenes callados.
No hay palabras,
no hay silencios;
el dolor grita
y el grito se retuerce.
El tiempo se detuvo,
el día se hizo noche
apenas despuntar
y las manos,
las que fueron manto
para cubrir el desaliento,
de tanto dolor
que intentaron aliviar
se murieron un poco,
y con ellas una mañana de marzo
sin saberlo morimos todos.
No es lluvia
¡¿no veis que no lo es?!
¿No veis que las gotas
que mojan a esa multitud
saben a sal?
¿No veis que Dios está
llorando por España?
Graciela Vera
14 Marzo 2004 |
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