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¿Cómo se calcula la extensión del tiempo?
Un año puede parecer apenas momentos; las horas se pueden
hacer eternas y los días pueden dar lugar a cambios
radicales de humor.
En cuarenta y ocho horas viví muy diferentes sentimientos.
Primero fue orgullo, un enorme orgullo de ser uruguaya;
después vino la bronca, no puedo ni quiero aceptar que un
gobierno quiera decirle a mi país con quién puede o debe
hablar.
Y por último el temor, asociado con la esperanza, pero
temor al fin. Recelo de que mi país pueda dar marcha atrás
en su decisión pero también la latente la confianza de
que plante cara a los que se creen dueños de la libertad
de los pueblos.
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El martes la prensa me trajo la noticia de que Uruguay
había reconocido a la
República Árabe Saharaui Democrática
como país con el cuál mantener relaciones diplomáticas.
Diez Puntos
para mi país. ¡Cuánto orgullo!
El miércoles sentí una mezcla de enfado e impotencia que
me impulsan a escribir contando, diciendo, explicando,
tomando la bandera por un pueblo que solamente quiere que
le dejen decidir su propio destino.
La prensa informaba que Marruecos había denunciado como
"acto hostil" el reconocimiento que Uruguay había hecho
del
Pueblo Saharaui como nación libre y soberana.
Desde hace varios años he estado pensando en escribir
sobre el pueblo saharaui. Sobre su vergonzosa ocupación,
sobre el orgullo con el que viven su pobreza y su exilio y
sobre los niños, que todos los veranos son acogidos por
familias andaluzas dándoles un momentáneo respiro a las
penurias de su vida en los campamentos.
Algo que inconcientemente fui posponiendo porque quería
aprender más sobre ellos, buscar el momento cómodo para
entrevistar a los integrantes de su colectividad, entender
mejor su tragedia que por actual, por cercana a esta
España donde vivo, por el afecto que por su gente los
españoles me enseñaron a sentir, vivo como la de hermanos
muy cercanos.
Posiblemente en el Cono Sur de nuestra América, el Sahara
Occidental sea visto como un territorio lejano,
particularmente exótico donde nuestra imaginación viste
su infortunio de sugestivas leyendas y ellos saben
hacerla
poesía
En España hay un sentimiento de deuda y en el mundo el
sinsabor de saber que algo no está bien.
La historia de los saharauis nos retrae en el tiempo a la
época de las colonias europeas en África y nos catapulta a
la era de las naves espaciales sin que nada parezca
cambiar.
O quizás haya cambiado mucho en este
presente
que no queremos
entender porque no podemos aceptar.
Notas relacionadas:
Los Hijos
Saguia El Hamra
Río de Oro
Sahara Occidental
Frente Polisario
Marcha Verde
El aiún
Pidiendo protección
Desde Almería, en el sur del norte, diciembre 2005 |