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En su historia casi reciente España se ha
caracterizado como país de emigrantes.
Los españoles han emigrado fuera de su país y han
emigrado dentro del mismo.
Un hecho que no asombra porque la situación se repite
en prácticamente todas las sociedades. La emigración
campo – ciudad ha sido una constante en todas las
épocas.
Pero puede resultar un fenómeno difícil de entender
desde fuera de fronteras, la emigración de más de
quinientas mil personas que, entre los años 1950 y
1970 se diera desde el sur del país a las provincias
de Cataluña.
Difícil enigma para los extranjeros, pero de fácil
explicación para los españoles que vivían por entonces
épocas aciagas. |
No
terminaban de evadirse de años de pobreza extrema que
había marcado vidas y separado familias y, desde las
zonas más paupérrimas, hombres y mujeres emprendían la
aventura de forjarse una existencia mejor, en aquellas
ciudades que emergían como pioneras del desarrollo
industrial.
Muchos países de Europa recibieron contingentes de
trabajadores españoles que sufrirían, a más de las
penurias de una pobre situación económica, el desarraigo
de costumbres e idioma.
En este panorama Cataluña, especialmente Barcelona, se
abría como la opción cercana, la tierra donde el idioma
propio era entendido por más que se pretendiera imponer
el catalán.
Pero para el andaluz tener un hijo o un amigo en Cataluña
era casi lo mismo que tenerlo al otro lado del Atlántico.
UNA
MALETA DE CARTÓN Y LAS MANOS PARA TRABAJAR
La Cruz y la espada habían quedado atrás. Las antiguas
colonias de ultramar se habían convertido en países
jóvenes con necesidad de brazos dispuestos a trabajar.
Según datos aportados por las Consejería de Trabajo y
Asuntos Sociales de las Embajadas de España en los países
de América, entre los años 1882 y 1896 emigraron hacia
América del Sur y Central 360.000 españoles.
La Madre Patria comenzaba a vomitar hijos propios a los
que no podía dar lo más elemental para sobrevivir.
Argentina, Cuba, México, Venezuela, Uruguay y Brasil se
convirtieron entre 1901 y 1910 en los principales
receptores del flujo migratorio español que en ese periodo
se calculó en cien mil emigrantes por año.
La mayoría de estos españoles provenían de Galicia lo que
ha derivado en que en América a todos los españoles se les
llame 'gallegos'; un término que en España llega a ser
entendido por algunos desinformados, como peyorativo,
sinónimo de campesino o ignorante. Una forma torticera de
ver la realidad por otros españoles que al sentirse
ofendidos no hacen más que ofender a los que desde Galicia
han aportado mucho trabajo y lágrimas dentro y fuera de su
patria y se empeñan en desconocer el equivalente de
trabajador duro, leal y honesto conque hace mucho se
integró el étnico gallego, al léxico uruguayo.
Entre 1939 y 1975 la dictadura de Francisco Franco limitó
el flujo migratorio llevándolo a un mínimo. Salir rumbo a
América se había convertido en empresa difícil por lo que
los países europeos resultaron ser los mayores receptores
de quienes, más que emigrar huyeron cruzando en forma
clandestina los Pirineos.
Entre 1960 y 1973 casi tres millones (la cifra oscila
entre el millón y medio y los tres) de españoles se
radicaron principalmente en Alemania, Francia, Suiza,
Reino Unido y Países Bajos.
En 1994 había un millón seiscientos mil españoles viviendo
fuera de España, al este y al oeste del Océano Atlántico.
Muchos más que los extranjeros que vivían en territorio
español.
EL
URUGUAY ESPAÑOL
Durante el Siglo XIX y hasta mitad del XX la emigración
española hacia América Latina afianzó costumbres y en el
caso de Uruguay, se consolidó como la corriente principal
frente a otros colectivos.
La inmigración repercutiría en la consolidación de la
nación. Culturas y tradiciones no se encerraron en guetos
sino que por el contrario se cruzaron formando la
idiosincrasia del país. Prácticamente no hay familia
uruguaya en cuyo árbol genealógico no aparezca al menos un
miembro llegado de otros países.
Analizando las distintas corrientes encontramos que la
española tiene un protagonismo fundamental, quizás porque
las raíces de España se hunden muy profundo en la historia
uruguaya.
Desde el Siglo XVII hasta el primer cuarto del Siglo XIX,
Uruguay, con el nombre de Banda Oriental, fue una colonia
española dependiente del Virreinato del Río de la Plata
cuya capital era Buenos Aires.
Los 187.000 km2 de su territorio no
resultaban, por entonces, apetecibles al Reino de España
que sólo tuvo en cuenta la importancia estratégica del
puerto comercial de Montevideo. Incluso la fundación de
ésta fue casi una obligación para defender el territorio
de la conquista por las tropas lusas; no por el territorio
en sí, sino por la frontera natural que éste representaba
entre el Imperio de Portugal y el Reino de España.
En 1830, año en que se aprobó la primera Constitución,
Uruguay contaba con apenas 74.000 habitantes, la mayor
parte radicados en la capital.
La joven nación debía crecer y ese mismo año se
proclamaron leyes y se constituyeron instituciones
dedicadas a estimular y patrocinar la llegada y el arraigo
de extranjeros en las que se preveía la protección de los
inmigrantes y se incluían algunos derechos políticos para
éstos.
Uruguay se caracterizó siempre por ir a la vanguardia en
cuanto a legislatura y la de inmigración no fue una
excepción.
Quizás por ello, en apenas veinte años llegó a tener una
comunidad española inmigrante tan importante como para que
en el año 1853 fundara la 'Asociación Española de Socorros
Mutuos', la primera constituida en Latinoamérica y que
llegó a ser modelo de prestación y cobertura social.
LOS
ESPAÑOLES URUGUAYOS
¿Podemos decir que no son uruguayos los que junto con los
orientales de cuna forjaron con su trabajo un país que
llegó a ser considerado como 'la Suiza de América'?
Los primeros inmigrantes españoles que llegaron a Uruguay
se afianzaron como colonos agrícolas o ganaderos pero, ya
en las últimas décadas del siglo XIX los que iban
arribando preferían la ciudad de Montevideo y se afincaron
especialmente en el área portuaria.
El desarraigo, normal en todos quienes dejan su patria,
fue superado con una integración rápida y
exenta de traumas,
al mundo laboral y social del país.
Comenzaría por entonces lo que la historia nombraría como
la construcción de un Estado moderno y liberal. El
desarrollo industrial requería trabajadores para elaborar
la trama de una infraestructura productiva.
Durante el gobierno de José Batlle se requirió un caudal
tal de mano de obra que 'modernidad e inmigración'
llegaron a ser dos procesos indisolubles confirmando una
trayectoria que en realidad duró dos siglos.
El mayor número de españoles arribó a Uruguay entre los
años 1907 y 1931 pero aunque los españoles eran mayoría,
también llegaron inmigrantes provenientes de Italia,
Siria, Líbano, Turquía, Rusia, Polonia, Gran Bretaña,
Suiza y judios centroeuropeos.
Los Centros y Asociaciones Culturales reunían por entonces
a los inmigrantes pero también a muchos nativos que daban
razón a una unidad de raza y costumbres.
El Centro Gallego, Casa de Galicia, el Centro Asturiano y
muchos más fueron consolidándose hasta convertirse en
sociedades fuertes.
Entre 1936 y 1945 hubo un periodo de
casi interrupción
del flujo de llegada de españoles que se reanudó, aunque
en mucha menor cuantía, en 1946. Entre este año y 1958 la
emigración española tiene por motivo escapar de un país
sometido a un régimen dictatorial sumergido en una penosa
crisis económica.
Terminadas la segunda guerra mundial y la guerra civil
española, los países de llamada vuelven a ejercer su
influjo. En América destacan los que ya dieron muestras de
ser países con tradición de acogida y que en ese momento
estaban en pleno despegue económico: Argentina, Venezuela,
Brasil y Uruguay.
Los países industrializados europeos compiten en atracción
para los emigrantes españoles. América recibe una
corriente mucho menor que en épocas pasadas.
El número de españoles que llega a Uruguay es escaso y
queda reflejado en la siguiente tabla donde resultan por
el año, los arribos y los retornos.
|
1946 |
131 |
34 |
|
1947 |
294 |
92 |
|
1948 |
386 |
167 |
|
1949 |
926 |
163 |
|
1950 |
1.618 |
258 |
|
1951 |
2.737 |
459 |
|
1952 |
4.707 |
581 |
|
1953 |
3.888 |
1.005 |
|
1954 |
3.824 |
1.163 |
|
1955 |
6.050 |
1.245 |
|
1956 |
4.850 |
1.607 |
|
1957 |
4.611 |
1.502 |
|
1958 |
3.021 |
1.619 |
Un periodo en el que, sin embargo, llegaron a Uruguay
37.043 inmigrantes españoles atraídos por una floreciente
economía que se sustentaba en la exportación de productos
agrícolas y ganado, sin desmedro de la producción
industrial.
En los años 40 del siglo pasado un proceso de
modernización provocó una importante emigración interna
del campo hacia las ciudades menores y desde éstas hacia
la capital.
En la capital se necesitaba mano de obra pero la aportada
por el campo no resultaba suficiente para satisfacer la
demanda exigida y era a la vez restada a la producción
agrícola-ganadera.
Uruguay necesitaba más brazos. Fueron sancionadas nuevas
leyes para fomentar la llegada de
nuevos inmigrantes
que pasaran a ocupar los puestos vacíos en la industria y
el sector de servicios.
'La Suiza de América' atrajo entre 1946 y 1958 a muchos
españoles. No era sólo el mito de un país en pleno proceso
de crecimiento lo que decidía las partidas sino, en mucho,
las cartas de quienes habían emigrado antes y que actuaban
como un efecto llamada.
En la tabla siguiente figuran en cantidades absolutas y en
porcentajes las ocupaciones de 15.478 españoles de los
37.043 censados en ese momento en el país.
|
AÑO |
Agricultura |
Industria |
Comercio |
Liberal |
Otros |
Totales |
|
1946 |
20(39,2) |
7(13,7) |
12(23,5) |
3(5,9) |
9(17,6) |
51(100) |
|
1947 |
61(45,2) |
25(18,5) |
32(23,7) |
3(2,2) |
14(10,4) |
135(100) |
|
1948 |
87(43,1) |
50(24,8) |
52(25,7) |
1(0,5) |
12(5,9) |
202(100) |
|
1949 |
234(53,4) |
146(33,3) |
53(12,1) |
4(0,9) |
1(0,2) |
438(100) |
|
1950 |
417(52,9) |
263(33,4) |
75(9,5) |
15(1,9) |
18(2,3) |
788(100) |
|
1951 |
853(62,7) |
388(28,5) |
89(6,5) |
14(1,0) |
16(1,2) |
1.360(100) |
|
1952 |
1.365(60,1) |
622(28,5) |
227(10) |
15(0,7) |
43(1,9) |
2.272(100) |
|
1953 |
832(52,8) |
449(28,5) |
224(14,2) |
23(1,5) |
49(3,1) |
1.577(100) |
|
1954 |
718(47,7) |
410(27,2) |
277(18,4) |
23(1,5) |
77(5,1) |
1.505(100) |
|
1955 |
1.259(48,6) |
983(38) |
240(9,3) |
27(1) |
80(3,1) |
2.589(100) |
|
1956 |
886(45,9) |
810(41,9) |
147(7,6) |
21(1,1) |
67(3,5) |
1.931(100) |
|
1957 |
666(43,4) |
667(43,5) |
115(7,5) |
17(1,1) |
68(4,4) |
1.533(100) |
|
1958 |
448(40,8) |
435(39,7) |
111(10,1) |
16(1,5) |
87(7,9) |
1.097(100) |
|
TOTALES |
7.846(50,7) |
5.255(33,9) |
1.654(10,7) |
182(1,17) |
541(3,5) |
15.478(100) |
En la tabla siguiente podemos observar que prácticamente
todas las regiones españolas están representadas en
Uruguay.
|
Asturias |
3.975 |
5,0% |
|
Andalucía |
2.393 |
3,0% |
|
Baleares |
1.319 |
1,7% |
|
Canarias |
1.534 |
1,9% |
|
Castilla |
6.667 |
8,4% |
|
Cataluña |
3.355 |
4,2% |
|
Extremadura |
246 |
0,3% |
|
Galicia |
52.154 |
65,7% |
|
Levante |
2.947 |
3,7% |
|
País Vasco |
3.183 |
4,0% |
|
Valencia |
1.598 |
2,0% |
|
TOTALES |
79.371 |
100,0% |
Regiones españolas que se injertan en la capital uruguaya
en asociaciones y centros que acercan tradiciones, sirven
de apoyo y como escaparate cultural.
La colectividad española más numerosa es la gallega.
Representa el 70 por ciento de los inmigrantes de esa
nacionalidad.
Hasta mediados de los años 50 del siglo pasado, llegaron
en flujos importantes instalándose en Montevideo como
pequeños comerciantes. Hoy lideran los sectores de bares,
gastronómico y hotelero y, la más importante empresa de
transporte colectivo de Montevideo pertenece a dueños
procedentes de esta colectividad que cuenta con doce
centros, clubes y entidades de ayuda mutua de reconocida
importancia.
Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de
España, más de 80.000 españoles residen actualmente en
Uruguay pero lo cierto es que esa cifra podría ascender
vertiginosamente porque los nietos de emigrantes españoles
en el extranjero están exigiendo al gobierno español, el
cumplimiento de la promesa realizada en la campaña
electoral de las actuales autoridades, de otorgarles, sin
más requisitos, la nacionalidad española.
Al respecto y mientras escribo estas líneas se está
realizando en la Universidad de Burgos, organizada por el
Área de Derecho Internacional Privado unas Jornadas de
Trabajo bajo el título 'El derecho de la Nacionalidad:
los descendientes españoles nacidos en el extranjero',
que tienen como objetivo dar a conocer un aspecto concreto
y polémico como resulta el de la adquisición de la
nacionalidad española.
En este sentido la profesora Esther Gómez Campelo,
organizadora de la actividad académica en cuestión sostuvo
que 'no parece de justicia que se dé tratamiento de
extranjeros a quienes se presentan ante nosotros en
calidad de segunda generación de españoles'.
Resulta tan difícil predecir cuántos españoles vivirán en
Uruguay si se habilita esta reforma como cuántos de los
nuevos ciudadanos españoles se quedarían en el país que
dio oportunidades a sus abuelos.
La inmigración española
al Uruguay, 1946-1958. Un caso para repensar los procesos
de inclusión/exclusión social
EUGENIA RAMÍREZ
GOICOECHEA
Universidad Nacional de Educación a Distancia – Madrid |