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El público
expectante parece evitar hasta la respiración, para que ni
siquiera la exhalación del aire pueda interponerse al
sonido magistral que inunda el auditorio.
Sobre el
escenario una melena rebelde intenta distraer las miradas
de los dedos que extraen de las cuerdas de la guitarra
duendes, que liberados se transforman en notas
musicales.
El silencio
se convierte en estruendosa ovación cuando el ‘eón’ deja
su reino para volver a ser el ‘gaché’ que se siente cómodo
entre amigos, tímido ante el éxito en que se ha convertido
su ascendente carrera artística.
José
Fernández Torres es un triunfador. Entre el niño que
aprendió a jugar enredando sus correrías entre Pescadería
y La Chanca y el chaval que asombraba con la ductilidad de
su guitarra al público aficionado al flamenco, no hubieron
páginas que traspasar en el cuaderno de bitácora de un
predestinado.
Su verdadero
nombre le sirve para camuflar su presencia ante la
vorágine de la fama.
Para el mundo
José es “Tomatito”; como es Tomatito para los amigos, para
su público y para la prensa.
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ESE GITANO
Dedicado a
la maestría de Tomatito, que lleva
en su guitarra la esencia de Almería |
Los dedos
arrancan
gemidos,
tímidos estertores,
gritos roncos,
caricias suaves
que escapan impacientes
desde las cuerdas de tu guitarra,
llenando el espacio de duendes
que elevan corcheas y semifusas,
desde la Chanca a la Alcazaba,
notas que tiemblan,
sufren,
viven,
despeñándose hacia Pescadería,
en un aluvión de cuevas y colores.
Música escrita
en un pentagrama de gredas petrificadas;
el Mare Nostrum se hizo garza
para brindar por tu sed de triunfos.
Naciste con alondras en las manos,
recibiste la bendición
de las uvas morenas,
que con su jugo tiñeron tu piel
y despertaron a los vientos
que desde el vientre te llamaron:
¡Gitano!
Graciela Vera
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Nació en
Almería en 1958 acunado por guitarras flamencas. Nieto
del recordado ‘Tomate’ de él y de su padre, que fuera
conocido como ‘el hijo del Tomate’, el mundo del
espectáculo nunca le fue ajeno: abuelo, padre y tío,
el cantaor ‘Niño Miguel’.
En
Almería el niño convirtió una guitarra en mucho más
que su juguete preferido. A los diez años ya subía a
los escenarios.
A los
doce, por motivos familiares se trasladó a vivir a
Málaga, lugar donde el ya adolescente comenzaría a ser
conocido. |
Acompañó con
su guitarra a muchos nombres de primer nivel en el mundo
flamenco y el que Tomatito tocaba como los dioses debe
haberse corrido como un reguero de pólvora porque tuvo
entre su público al mismísimo Paco de Lucía.
Como el mismo
lo dice, la muerte de Camarón lo dejó como un niño
huérfano.
Muchas veces
del dolor emerge lo mejor de cada ser y en Tomatito la
pérdida del amigo significó un espectacular crecimiento
como artista.
Su música se
oye con igual embelezo en los ‘tablaos’ flamencos y en los
más selectos ambientes de la música culta. Se le aplaude
en España y en el mundo. Japón, Suiza, Francia, Alemania,
Turquía se han rendido ante su arte.
Artistas de
la talla de Frank Sinatra y Elton John lo buscaron para
que les acompañara en sus conciertos en España.
Podríamos
escribir párrafos y párrafos de un joven triunfador que no
olvida sus raíces y que siempre que puede vuelve a su
Almería natal, tiene su casa de descanso en Aguadulce, a
un paso de los barrancos que enmarcan la Chanca.
Sin embargo
nadie mejor que el propio protagonista para hablarnos de
sentimientos y proyectos.
LA
ENTREVISTA
Nos han
contado de un niño que tocaba la guitarra como los dioses
por las calles de Almería, ¿Qué recuerdos tienes de esa
época?
- “Tuve
una niñez maravillosa. Mi padre era músico en la Banda
Militar.
Pasé mis
primeros años muy feliz en mi barrio: la Chanca, de
Almería, rodeado de hermanos, que somos muchos; mis primos
y primos… que son todavía más.
En
aquellos tiempos jugaba con la guitarra como si fuera un
juguete pero ahora me doy cuenta que esos primeros
intentos iban en serio, aquello me fascinaba por encima de
cualquier otro juguete”.
¿Qué sentiste
el día que Pepe Sorroche te presentó, como quién dice, en
la ‘sociedad flamenca almeriense’?
- “Me
sentía avergonzado. Yo era un chaval muy cortado e
introvertido aunque me gustaba la idea de tocar para
acompañar el cante”.
¿Cómo surge
esa música tuya?
- “De oído
siempre. No tengo estudios formales de teoría musical a
pesar de los esfuerzos de mi padre ¡pobretico! que me
animó siempre a más no poder.
Mis
estudios se basan en la experiencia, el estudio en casa,
escuchar y muchas, muchas horas tocando a diario”.
¿Cómo le
explicaríamos a los lectores la diferencia entre un
guitarrista y un concertista?
- “Son dos
retos distintos. El acompañamiento es tan digno como ser
solista pero hay que sentir las vibraciones del cantaor o
cantaora… seguirle su discurso… escuchar lo que ocurre en
el fondo de su ser.
Como
solista soy mas libre, aunque la responsabilidad es mayor.
Hace ya varios años que cuento con un grupo genial que me
entiende muy bien y creo que hemos montado un concierto
interesante, no solamente a nivel sonoro sino también a
nivel visual y creativo”.
Es algo que
no dudamos. Hemos visto el espectáculo. Hemos vibrado con
su música como solista y la hemos degustado como
acompañante, simplemente que nos queda una duda y nadie
mejor que el propio Tomatito, que salta con igual limpieza
de una taranta al ritmo del jazz, para respondernos.
¿Cuál es tu
estilo?
-“Mi
estilo fundamental lo marcó José Monge Cruz ‘Camarón de la
Isla’.
Soy
incondicional de Paco de Lucía porque cambió para siempre
el concepto intrínseco de la guitarra flamenca y sigue
siendo para mí, el no va más.
En cuanto
a influencias externas, me siento identificado con las
músicas del mundo árabe y he tenido la suerte de escuchar,
e incluso tocar con grandes figuras de esa esfera”.
El Jazz es
un mundo que por defecto abre el oído a una gama de
posibilidades armónicas enormes en cuanto a la
improvisación, no solamente porque conozco de fondo la
obra de Wes Montgomery, Pat Metheny, George Benson, Django
Reinhardt, por citarte a cuatro figuras muy diferentes en
su ideología ‘guitarrística’, sino también por el legado
de grandes leyendas como Miles Davis, Charlie Parker,
Mingus y todos esos genios.
Mi amigo
argentino Luis Salinas me ha animado e inspirado mucho en
esa dirección.
Luego, el
trabajo con Michel Camilo me permitió salir de la rigidez
rítmica del flamenco, entender mejor el concepto latino,
el bossa nova… en definitiva todo lo que escucho e incluso
cada vez que coincido en un evento con gente de otros
estilos, estos se quedan de algún modo en mi memoria
subconsciente.
Pero dicho
esto, mi lema es: “un flamenco tiene que tocar flamenco” y
como eso es lo que yo soy, me permito el lujo de explorar,
tentar, observar, coger prestado sin pretender en ningún
momento desviarme de mi identidad propia”.
Nos
preguntamos cuántas veces le habrán hecho la misma
pregunta, pero no hacerla dejaría inconclusa esta
entrevista.
Queremos
justificarnos pensando que quizás nuestro lector sea un
público que recién abre la puerta para entrar a este
subyugante mundo del ‘jondo’, que tal vez el flamenco sea
una asignatura nueva pero sabemos que serán muchos más los
que ya conocen esta parte de la historia.
¿Qué fue
Camarón para la música flamenca y qué representó para ti?
- “Esa
huella divina la llevaré toda la vida. Camarón fue quién
me buscó con 15 años; me llevó con él a Sevilla, a Cádiz,
a Madrid. Hay una frase en mi página web que dije una vez
y es verdad:
en Almería, que es como
nacer en el cielo, y él me bajó a la tierra, habiendo
guitarristas
No sé cómo se
fijó en mí, y me cogió con sus manos del cielo y me dejó
así suavecito en la tierra.
Yo siempre estaba a gusto cuando le tocaba a él (...)
Y cuando lo
escuchaba a él, por muy mal que estuviera,
yo perdía mi
guitarra, me engloriaba de su música
y me daban
escalofríos..
Tu repertorio
tiene músicas de distintos estilos pero siempre aparece
una identificación, incluso cuando parece muy sutil, con
el flamenco. ¿Existe, y si es así, en que grado, esa
identificación o somos, tal vez el público, los que
creemos encontrarla por encima de los ritmos?
- “Soy un
privilegiado que ha bebido de una de las fuentes mas ricas
y abundantes. Pero sigo escuchando a Sabicas, a mi tío
Miguel, a los antiguos, y no dejo de sorprenderme. Los
jóvenes de hoy día tienen a Camarón y a Paco como
referencias pero no hay que dejar de estudiar a Tomás, a
Fernanda que es la reina, a Manuel Torre y a todos los que
han aportado las pautas básicas del flamenco puro.
También
hay otras fuentes ahí fuera. El flamenco es sólo un estilo
dentro de un sinfín de propuestas musicales y rítmicas.
Hay que ser consciente de los paralelos que existen entre
el jazz, blues, gospel, con el flamenco, sin olvidar que
nos tienen mucho que enseñar las músicas improvisadas o
las que no se estructuran sobre los formatos armónicos
europeos”.
No podemos
menos que sonreír ante su premisa:
- “Mente
abierta, oído abierto y corazón abierto.
Trato de
tener presente este lema”
¿Podemos
entonces definir la música que interpreta Tomatito o se
hace necesario hablar de los ritmos que interpretas?
- “Mi
responsabilidad como flamenco es tocar flamenco. Aunque
parezca una tontería, estoy cómodo con mis raíces y la
pureza que me confieren por naturaleza.
Estoy
igual de cómodo con la experimentación y el cruzar
barreras de vez en cuando; entonces, si quiero tocar
Albéniz o Piazzola, me permito ese lujo.
La huella
de Camarón es imborrable y la llevaré siempre.
Como
guitarrista, ahora soy consciente de que la ‘bajañí’ es
universal y habla todos los idiomas y mi responsabilidad
es mantener vivo el dialecto flamenco”.
¿Qué opinas
de la mezcla de ritmos?
- “¿La
mezcla de ritmos? Toda la música flamenca es una mezcla de
ritmos e influencias. Nadie sabe con certeza su verdadero
origen”.
¿Crees que el
concertista y el guitarrista gitano comparten el mismo
duende?
- “El
factor racial creo que se palpa más en el cante. Entre los
jóvenes admiro tanto a la nueva camada gitana como Potito
y esa voz prodigiosa de Cigala. Entre los mayores muero
con Pansequito, El Torta, Luis el Zambo… he llorado
escuchando a Remedios, la Susi y… de Fernanda ¿pa’ que te
voy a hablar?.
En la
guitarra y el baile se puede tener duende seas quien seas.
No viene conferido por los genes”.
Hablemos de
Camilo y de Benson. ¿qué destacarías de tu relación
personal y laboral con ellos?
- “Por los
dos siento una admiración profunda.
La
comunicación es más difícil con Benson porque yo no hablo
inglés pero la experiencia de tocar con él es inolvidable
porque es una persona enamorada de su instrumento como yo.
Con Camilo
llevamos bastantes años desarrollando nuestra
colaboración; es un maestro maravilloso… este mes nos
vamos a ver aquí, en España, para hablar de SPAIN II”.
¿Eres
consciente de que el mundo se extasía con tu arte?
-
“Hombre!!, el mundo entero todavía no, pero cada vez que
visito un sitio nuevo me quedo alucinado con el calor del
público, la bienvenida tan familiar además del nivel de
entendimiento del flamenco que es cada vez mayor”.
Cuántos
discos has grabado y cuántas copias crees que has
vendido?
- “En
solitario 4 o 5; colaboraciones, un montón. Con Michel
Camilo uno y quizás grave otro más en el futuro. En cuanto
a las ventas, no controlo los números, no me interesa el
lado comercial de mi producto.
A más de la
reciente medalla de plata de la República Italiana que te
fue concedida recientemente, ¿qué otros premios has
recibido?
- “Tengo
algunos. Te diré que uno de los hitos más importantes de
la historia del flamenco es el reciente otorgamiento a
Paco de Lucía, del premio Príncipe de Asturias, el cual
dedicó al sector en general.
El
verdadero premio para mi es poder trabajar haciendo algo
que me encanta”.
¿Cuándo
comienza tu próxima gira y a dónde te lleva?
- “Tengo
varias. Estaré en las Antillas Francesas, en Suiza y
posiblemente en primavera estaré por Sud América.
Estamos
también tratando de cerrar Holanda, Bélgica y Francia para
el próximo otoño”.
Al leer la
respuesta anterior de Tomatito,
debemos considerar las estaciones en cada uno de los
hemisferios. Es muy probable que en su gira por América
del Sur visite Uruguay, pero eso será en el otoño
austral.
¿Qué
repertorio llevarás a esas giras?
- “Casi
seguro que el concierto flamenco ‘Aguadulce’ que presento
en septeto. Ahora canta conmigo mi hija Mari Ángeles. Es
un concierto que mezcla temas antiguos con algunos nuevos
del último disco”.
¿Crees que el
público internacional interpreta el flamenco puro?
- “Si, por
supuesto. Cada vez lo noto más. Yo creo que el público no
español se identifica más que nada con esa emoción tan
descarada y libremente expresada que tiene el flamenco.
Es curioso
ver la mezcla de personas que vienen a mis conciertos. Hay
de todo, desde intelectuales hasta gente que ni lee. Es
igual, les pido que tengan’ mente abierta, oído abierto y
corazón abierto’ porque en el flamenco hay mucha
belleza”.
Y vaya si
sabemos que no es necesario ser gitano para vibrar con los
quejíos del jondo; no hay que haber nacido en Andalucía
para sentir hervir la sangre con ese, como dice Tomatito,
desparpajo que tiene el flamenco, que lo universaliza sin
quitarle esencia.
A pesar de
haberte ido de Almería siendo aún un niño, siempre te has
identificado plenamente como hijo de esta tierra ¿Qué es
Almería para ti, Tomatito?
- “Es el
lugar donde me siento yo mismo. Mi casa. Donde están mis
niños y mi familia. Almería es la joya de Andalucía… por
lo menos para mí”.
Y para
nosotros que nos hemos enamorado de esta tierra fértil en
su descarnada aridez, de sus ocres y de sus vientos, de
sus cantes y de la guitarra de un prodigioso que una vez
‘mi marío’, El Juglar del Río Almanzora calificó como ‘un
verdadero tomate raf’ en un paradigmático ejemplo del
mejor producto salido de los invernaderos de Almería.
Almería, el
sur del norte, noviembre 15 de 2004 |