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Para
acceder a un permiso de residencia y trabajo se deberá
denunciar al empleador siempre que se pruebe además que se
ha trabajado por un periodo de un año y se consiga que el
empleador denunciado firme un contrato de trabajo por un
año más y pague la deuda atrasada a la seguridad social.
¿Realmente se le están allanando los caminos a los
inmigrantes o abriendo las arcas recaudadoras sin importar
para nada el inmigrante que se dice querer defender?
La inmigración se ha convertido en el tema prioritario de
los Gobiernos europeos.
Austria, Italia, Dinamarca, Francia, Holanda, Reino Unido
y Portugal han adoptado desde hace ya varios meses,
medidas para frenar la llegada masiva de inmigrantes y se
han embarcado en una lucha directa contra las mafias de
tráfico de personas.
No resulta de esta manera extraño que el Ejecutivo español
endurezca aún más la actual Ley de Extranjería y cada poco
tiempo nos enteremos de algún ciudadano llegado de
Argentina o Uruguay que es detenido y al que se le abre
expediente de expulsión; son los que por cercanía parecen
interesarnos más, pero los casos abarcan muchas
nacionalidades y lo cierto es que los sucesos de esta
índole que protagonizan compatriotas, no modifican ni
mínimamente las estadísticas en un país en el que se
entregan cientos de órdenes de expulsión en menos de una
semana.
Los centros de reclusión de inmigrantes durante el periodo
previo a su expulsión están tan saturados que las
autoridades españolas no alcanzan a cubrir mínimamente las
necesidades de un ser humano para pernoctar, higienizarse
y disponer de un espacio propio, que muchas veces no es
superior a un metro cuadrado.
Vivir en Europa sin la legalidad que permite transitar y
buscar trabajo sin tener que ocultarse de las autoridades
de migración, ni que caer a límites de degradación, muy
por debajo de lo que se ofrece en los extractos más
necesitados de nuestras sociedades rioplatenses; aceptando
sueldos que muy a duras penas alcanzan para alimentarse y
que mucho menos permiten subsistir a una familia;
sufriendo el desarraigo de costumbres que, al mismo tiempo
si se pretenden mantener no hacen más que crear
segregación alrededor de estos colectivos; implica estar a
merced de mafias organizadas que esperan pacientemente el
momento de dar un zarpazo.
Las circunstancias que empujan hacia Europa a los
inmigrantes africanos tienen característica de tragedia y
no pueden compararse con las que atraen a los inmigrantes
de países hispanoamericanos.
Desde América se llega en avión; en una cabina climatizada
y por más vacíos que se traigan los bolsillos siempre hay
alguna moneda y otra muda de ropa en la valija.
Desde el sur del Mar Mediterráneo, llegar a Europa puede
significar dos meses o más tiempo caminando, porque no hay
dinero para viajar de otra forma, a través del desierto.
Cuando en nuestros escritos nombramos a inmigrantes
subsaharianos posiblemente desde el otro lado del mundo no
se alcance a vislumbrar lo que ha representado para ellos
llegar, ni siquiera a Europa, simplemente a la costa norte
de África para esperar, algunas veces por meses e incluso
años, ubicados en campamentos improvisados, la oportunidad
de subir a una embarcación sobrecargada y, en condiciones
lamentables tratar de vencer a la muerte y poder
desembarcar en tierra española.
Una vez aquí deberán sortear a la Guardia costera y poder
mezclarse con otros miles como ellos: sin nada, ni
siquiera el derecho a ser considerados un número porque
simplemente no figuran en ningún registro, no tienen
derechos y se les exigen obligaciones.
Pero más de la mitad no lo logra. Nunca se sabrá cuántos
mueren en el intento porque no se puede calcular cuántos
se lanzaron a la aventura. Ni siquiera forman parte de las
estadísticas.
Hombres, mujeres y niños que desaparecen bajo las aguas.
Sus gobiernos no los reclaman porque incluso niegan que
hayan existido.
Por un cruce que terminará, en uno de los mejores casos,
con sus cuerpos sobre la arena tiritando de frío a pesar
de las mantas con las que las mismas autoridades que les
han detenido y los servicios de Cruz Roja tratan de
reanimarlos, deben pagar sumas muy superiores al costo de
un boleto de avión.
Solamente los menores, y no en todos los casos y las
mujeres que se han arriesgado en las últimas semanas de
embarazo podrán quedarse, aunque ello no significa
conseguir legalizar su situación; todo lo contrario,
estarán solas en un país que les es totalmente extraño,
con un hijo recién nacido y sin posibilidades de conseguir
trabajo porque no están habilitadas para trabajar en
España.
Los menores serán internados en centros especiales hasta
que se logre conocer el nombre y paradero de sus padres.
Esto puede no llegar a concretarse lo que significa, hasta
su mayoría de edad o una repatriación que será duramente
criticada.
DE LA SATURACIÓN A LA XENOFOBIA
Vivir en esta Europa es ciertamente difícil para un
extranjero.
En España, por la misma idiosincrasia migratoria de su
pueblo, existe a nivel de población una corriente más afín
con los inmigrantes, pero esa simpatía va disminuyendo al
tiempo que llegan más y más extranjeros y las condiciones
laborales no mejoran y aumenta el número de personas en
paro.
De los inmigrantes hispanoparlantes, argentinos y
uruguayos formamos una categoría casi especial, muchos de
nosotros nos mimetizamos físicamente con los españoles.
Nos identifica la manera de pronunciar las palabras pero
nuestras características son muy parecidas y eso nos ayuda
a integrarnos y ser aceptados con mayor facilidad.
Nunca he oído hablar de un acto de vandalismo callejero
contra un extranjero proveniente de nuestros países, sin
embargo son comunes las noticias de agresiones por
diferencia racial a personas de origen centro americano o
provenientes del norte de la América del Sur; y después de
los atentados del 11 de marzo contra los trenes de
cercanía de Madrid, el odio racial se ha dirigido en forma
muy notoria contra las personas de origen árabe, incluso
con un manifiesto recelo a familias que han vivido en
España por décadas y han adoptado el país (aunque no su
cultura) como propios.
A los gobiernos les resulta muy difícil controlar el
resurgir de los grupos neonazis que pregonando la
superioridad de los ciudadanos europeos, amedrentan e
instan a otros sectores a degradar e insultar a los
inmigrantes. Cuanto más pobre sea el país del que han
llegado, más sufrirán estas actitudes.
Hace un año en España se publicaron los resultados de una
encuesta de los que surgió con claridad que la mayoría de
la población consideraba que ya había demasiados
inmigrantes.
Hemos asistido a reuniones que pretenden ser de
integración y no dejan de resultar una advertencia: los
extranjeros pueden trabajar en España, pero solamente en
aquellos puestos donde los españoles no reclamen un
lugar.
Es muy posible que debamos agradecer a las organizaciones
que organizan estas charlas la sinceridad conque tratan
los temas y hablan sin pelos en la lengua de lo que otros
pretenden suavizar. Y el mensaje está al alcance del
entendimiento aún de los más necios.
LA SOLUCIÓN INADECUADA
Emigrar es un derecho del ser humano ¿Qué sucede cuando
ese derecho encuentra escollos gubernamentales que parecen
insalvables?
¿Qué sucede cuando ese derecho se aplica en razón a la
necesidad que circunstancialmente existan, de determinada
cantidad de mano de obra?
El problema español, con un número casi imposible de
calcular de extranjeros viviendo en forma ilegal y
sobreviviendo en su mayoría en condiciones de precariedad
absoluta, parece no tener a la vista una solución que
satisfaga mínimamente a las partes.
A la alegría del primer momento cuando se anunció por
parte del Ejecutivo que habría una regularización
‘generosa’ para quienes pudieran demostrar arraigo
laboral, siguió una temerosa espera y ahora, conocidas las
exigencias del Gobierno para dar papeles muchos creen
enfrentarse a una caza de brujas.
Después de un mes esperando la normativa que sería
aplicada solamente aquellos inmigrantes que tengan un
contrato de trabajo que represente el arraigo laboral por
un año podrán gozar de un nuevo estatus.
Son la minoría o podríamos decir que serán noticias
aquellos que completen los requisitos exigidos. El
Gobierno promete papeles a quienes denuncien a los
empresarios para los que han trabajo.
Muchos inmigrantes están seguros que este paso les cerrará
las puertas y ciertamente no serán muchos los empresarios
que por propia iniciativa se auto inculpen aceptando haber
defraudado las arcas gubernamentales.
Los inmigrantes por su parte, creen que una denuncia, que
deberán probar con testigos, no hará otra cosa que
marcarlos como indeseables para futuras oportunidades de
trabajar y de no ser aceptado su reclamo, quedar
identificado ante las autoridades.
La tan aguardada reglamentación establece que los
extranjeros que se presenten ante la justicia y demuestren
que han trabajado en forma irregular por un año y obtengan
un año más de contrato y el pago de la seguridad social
atrasada a lo que se agregan multas que se generarán
(porque alguna amnistía debía haber: solamente si el
empresario no paga la seguridad social atrasada),
podrán acceder a un permiso de trabajo y residencia.
Oímos las opiniones de una y otra parte. Los empresarios
aseguran que esta reglamentación no favorece a los
inmigrantes y que crea desconfianza y dará lugar a la
aparición de mafias que venderán contratos de trabajo por
precios desmesurados, que los sin papeles no pueden pagar
y los llevará a adquirirlos a cambio de endeudarse y las
deudas con la mafia no son otra cosa que una
semiesclavitud económica y quizás hasta física.
Han denunciado que la propuesta del Gobierno tiene mucho
más de afán recaudador que de mérito por dar dignidad a
los inmigrantes.
Y éstos, los principales actores a los que no se les ha
consultado nada, se sienten defraudados y peones en un
juego de ajedrez donde sin opinión carecen de todo
derecho.
Y entonces, después de semanas hablando de proceso de
regularización por parte del Ejecutivo, esperando nosotros
ver las colas de gente esperanzada frente a las
ventanillas de atención, hoy, recién hoy supimos realmente
a qué atenernos.
Y los rostros esperanzados se han transformado en gestos
de preocupación.
El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales aclaró en qué
categoría podemos ubicar a la medida propuesta.
No estamos ante el proceso de regularización esperado,
sino ante un proceso de normalización selectiva de
aquellas personas que están vinculadas al mercado laboral.
Todos sabemos que quienes no cotizan a la Seguridad Social
ni pagan impuestos directos no contribuyen al crecimiento
de la economía y por el contrario están restándoles cuando
hacen uso de servicios en cuya manutención no han
contribuido.
No es culpable el inmigrante de los números en negro en
las contabilidades de muchas empresas. Una forma de
recaudar más para las arcas del Estado sería que cada
extranjero aceptado en España para vivir y trabajar,
después de presentar los requisitos que le exijan pero sin
negarse a recibirlos y estudiarlos, tuviera un papel,
simplemente un papel que le habilitara a exigir un trabajo
de cara la las instituciones recaudadoras y no
escondiéndose de éstas.
No se puede jugar con la necesidad de los desesperados ni
utilizarlos para realizar una tarea de inspección y
control empresarial.
No es bueno crear falsas expectativas ni ofrecer lo que el
otro no puede alcanzar.
En este momento los inmigrantes indocumentados sienten
miedo de denunciar a sus patrones porque pueden no volver
a conseguir trabajo.
Fue un inmigrante el que hizo la pregunta que faltaba en
este rompecabezas.
Si la denuncia a un empresario debe ser probada con
testigos, seguramente estos testigos serán otros
inmigrantes ilegales.
En el momento de juzgar, ¿que prueba tendrá más peso?, la
que presenten tres o cuatro seres indocumentados, que
muchas veces ni siquiera han dado su nombre legítimo, o la
palabra de uno, dos o tres ciudadanos españoles, nacidos
en España y conocidos en sus círculos.
Sin dudas este último párrafo podríamos adaptarlo con
mucha facilidad a un escrito reseñando la historia de los
dominios europeos en el resto del mundo durante los dos
siglos anteriores.
Sin embargo hasta aquí no tenemos más que ¿buenas
intenciones? y promesas, a ellas sigue la amenaza
explícita: “En adelante las condiciones (para ingresar y
permanecer en España) serán más exigentes”.
¿AGRAVIO COMPARATIVO ES LO MISMO QUE DECIR
DERECHO COMPARADO?
Se dice que en el país de los ciegos el tuerto es rey. En
materia de inmigración no hay país que pudiera ser elegido
como ejemplo de tolerancia.
Podríamos pensar que España le ha dado la espalda a los
países del tercer mundo y sin embargo a pesar de su
dureza, a pesar de los controles cada día más rigurosos en
sus fronteras, a pesar de las deportaciones, a pesar de lo
que parece ser una falta de sensibilidad al presentar una
nefasta solución que no da respuesta a la situación en que
quedarán más de las dos terceras partes de los inmigrantes
indocumentados que residen actualmente en la península; a
pesar de todos los pesares, la actitud de su Gobierno no
hace más que seguir las directivas de la Unión Europea de
la cual España es miembro pleno.
¿Algún comentario?
-- En Austria se redactó una Ley que obliga a todos los
extranjeros no comunitarios -con excepción de ejecutivos y
altos cargos- a aprender alemán. El Estado y el propio
inmigrante pagarán, a partes iguales, el coste de esta
inmersión lingüística. Y los afectados que se nieguen a
seguir las clases de alemán podrían perder todas las
ayudas sociales y de desempleo, incluso el permiso de
residencia.
-- En Italia la última Ley de Inmigración permite
la expulsión de los inmigrantes legales no comunitarios
que pierdan su puesto de trabajo y quienes quieran
regularizar su situación deberán proporcionar sus huellas
dactilares. Aunque anualmente se fijará el cupo de
inmigrantes que el país puede admitir, el decreto autoriza
al Gobierno para decidir el cierre total de las fronteras.
-- Dinamarca amplió de tres a siete años el plazo
necesario para conceder la residencia a los extranjeros,
que, además, deberán pasar un examen de danés y otro de
ciudadanía en caso de que quieran conseguir la
nacionalidad. La nueva legislación también endurece los
requisitos para acogerse a la reagrupación familiar y
facilita la expulsión de inmigrantes y refugiados.
-- El Gobierno del reino unido se viene planteando
desplegar navíos de guerra en el este del Mediterráneo
para interceptar pateras y utilizar aviones militares para
expulsar a los inmigrantes ilegales.
--Holanda trata de poner cotas a la inmigración. La
coalición gubernamental nacida tras las últimas elecciones
legislativas ha acordado la expulsión inmediata de todos
los solicitantes de asilo que entren en el país sin
documentos de identidad y quiere limitar el reagrupamiento
familiar para restringir la entrada de extranjeros.
-- Y hasta el Gobierno de Portugal pretende frenar la
llegada masiva de inmigrantes ilegales y para lograrlo
cada municipio establece el número de inmigrantes que
necesita para satisfacer su demanda de mano de obra. Los
inmigrantes sólo podrán obtener visados en sus países de
origen, desde donde el Ejecutivo luso quiere controlar los
antecedentes penales de los candidatos y quienes no
poseyeran un contrato de trabajo anterior a la última
regularización debieron enfrentarse a la amenaza de la
expulsión y la concreción de ésta.
Almería, el sur del norte, 15 de septiembre 2004 |