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Nuestro Presidente estuvo en España, y a decir de lo que
las Agencias de Noticias han hecho saber, algo positivo
podría surgir de ese viaje, sin embargo, para quienes
estamos aquí los verbos en condicional significan
solamente eso: un condicional.
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El doctor Jorge Batlle llegó apenas terminado el viaje
del presidente de Argentina Kirchner y podríamos
decir que por casualidad o porque los temas hasta se
planteaban reiterativos, las respuestas en algunos
casos fueron casi casi autoplagiadas.
Batlle comenzó su gira española almorzando con el Rey
Juan Carlos y éste agradeció
“la cooperación “del país iberoamericano en la lucha
contra el terrorismo”,
tema ante el cuál España “es
especialmente sensible”.
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Pero cuando el Rey señala: “Hoy
los españoles constatamos con satisfacción y lógica
simpatía las señales positivas de recuperación que
presenta su economía, demostrando así lo acertado de las
medidas adoptadas y lo eficaz del esfuerzo desplegado,
producto de la voluntad de superación de los uruguayos…"
no podemos menos que dejarnos llevar por el juego de
cambiar la nacionalidad del mandatario visitante. ¿Qué
pasaría si hubiera un despiste?
Claro que aquí no se pueden dar errores porque sabemos
bien que el Rey está muy bien asesorado pero no olvidamos
cierto viaje que realizó el entonces Ministro de Turismo
José Villar al pueblo natal de José Artigas y su posterior
relato refiriéndose a la impotencia que sintió cuando el
Alcalde del lugar repitió varias veces:
“… estos hermanos paraguayos…”.
Sin embargo intentamos afirmar nuestra esperanza cuando el
monarca expresó:
“ la "cálida acogida que Uruguay dispensó a tantos
españoles que se instalaron en aquel país y que
contribuyeron con entusiasmo a desarrollar la riqueza de
su nueva patria de acogida, sin por ello renunciar a sus
raíces".
Y en especial porque oyendo y quizás también escuchando
el discurso de su majestad estaban el presidente Aznar y
la ministra de Relaciones Exteriores de España doña Ana
Palacio, cuando Don Juan Carlos dijo:
"Nos sentimos orgullosos del esfuerzo solidario que
nuestros compatriotas volcaron al servicio del crecimiento
de Uruguay y bienestar de sus habitantes",
y añadió que hoy
son también muchos uruguayos los que han decidido fijar en
España su nueva residencia y aportar lo mejor de su
esfuerzo al desarrollo económico y social español,
por lo que
"Merecen por ello todo nuestro reconocimiento, respeto y
afecto".
Seguro que a esta altura de los discursos, si los
emigrantes uruguayos residentes en España, que pocas horas
antes habían delegado en los representantes de distintas
asociaciones y en velas encendidas a algún santo, el
pedido a Batlle para que instara ante el gobierno de
España la aplicación del Tratado Bilateral de 1870,
plenamente vigente según nuestros catedráticos, nuestros
parlamentarios y la mismísima justicia española a través
de sentencias aplicadas y ratificadas en algunos casos por
el Tribunal Supremo; seguramente, de estar oyendo esas
palabras nos estaríamos regodeando en nuestra buena
suerte.
Pensamos que la hora de la siesta, esa que se aproveche o
no deja su morriña después de almorzar, daría oportunidad
a la parte opuesta de suavizar posturas, más teniendo en
cuenta que el Rey, aunque no manda, es el Rey y hay que
saludarlo con respeto y no echar en saco roto sus buenas
intenciones.
Además Batlle ya había empezado con buen pie la visita del
domingo a FITUR, la mayor Feria Internacional del Turismo,
dónde dio a entender que había alguna posibilidad de que
el sector ferroviario español pudiera explotar el tan
venido a menos ferrocarril uruguayo.
Y ya nos estamos recreando en nuestro próximo viaje a
Uruguay, recorriendo en un tren súper rápido y en pocas
horas nuestro país de norte a sur y de este a oeste y si
más quieren también en perpendicular.
Pero lo cierto es que en la cobertura periodística
española el viaje fue “fantasmagórico”.
Como dije, las Agencias informaron pero todos sabemos que
la prensa toma y desecha según la importancia que dé a
cada noticia y así como no le importó que el 7 de
diciembre pasado Uruguay hubiera vuelto a dar un ejemplo
de civismo (y aquí no me refiero a resultados que no viene
al caso analizarlos en este momento); y no le importó
porque el resultado de las urnas fue acatado por el
Ejecutivo sin denuncias ni gritos de “traiciones a la
patria”, rasgaduras de vestiduras y otras patrañas, ni que
la campaña pre electoral hubiera acarreado heridos,
muertos y destrozos millonarios que pudieran ser elevados
a la categoría de noticia rentable; como Uruguay no da
esos titulares, Uruguay no es noticia.
Y la visita del Presidente de un país democrático, que
tiene sus buenos problemas pero que subsiste y
precisamente acaba de tomar una bocanada de aire, tampoco
lo es.
Por eso casi ni nos enteramos de lo que Batlle habló con
los dos candidatos que a partir de marzo del año próximo
tienen posibilidades de ser, uno de ellos, el próximo
presidente de España: Mariano Rajoy por el Partido Popular
y José Luis Rodríguez Zapatero por el Partido Socialista
Obrero Español.
Después llegó la hora en que la comitiva uruguaya – porque
el Presidente no viaja solo – se dirigió a La Moncloa.
Batlle habló con Aznar. El Canciller Didier Operti lo hizo
con la Palacios, y algunos medios de prensa uruguayos
echaron a volar campanas por los resultados.
¿Cuáles? Si en lugar de salir de allí apretando una
carpeta con un reconocimiento del Tratado de 1870 apenas
si nos llevamos la promesa de que se va a estudiar la
situación.
Una promesa muy similar a la que una semana antes le fue
dada al Canciller argentino Rafael Bierza.
¿Otro
tratado?
¿Comisiones
de estudio?
El 14 de marzo, dentro de escaso mes y diez días, José
María Aznar y Ana Palacio no serán ni Presidente ni
Canciller de España.
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El futuro no es muy halagüeño porque Rajoy pertenece
al PP, Partido que ha impulsado la actual y nefasta
Ley de Emigración pero el otro candidato, Rodríguez
Zapatero es del PSOE, el Partido tradicional
opositor, en ésto precisamente de la emigración sumó
sus votos a los del gobierno.
Si ya se firmó otro Tratado en 1992 y ni siquiera se
habla de él aunque lo que hace es valorar lo que dice
el de 1870 pero hasta ha querido ser utilizado para
anularlo ¿para qué queremos seguir firmando? Capaz que
un punto o una coma mal interpretada termina arrojando
fuera del ring éste, que por algo será que es
reconocido judicialmente. |
Bueno, es seguro que cuando este artículo se esté leyendo,
si alguien ha llegado hasta aquí, Batlle andará por
Cataluña, pero eso será otra historia.
Después de su encuentro con Aznar y la Ministra Palacios
se dirigió hacia Galicia y allí sí, al menos la prensa de
la comunidad autónoma se hizo eco de su visita.
Casi olvidamos decir que durante su corta estancia en
Madrid el Presidente se reunió con empresarios españoles,
estamos esperando a conocer algunos puntos de vista de esa
reunión. No vaya a resultar como solemos hacer siempre por
aquellas tierras que, cuando alguien quiere invertir le
pongamos tantas trabas y lo miremos tan de reojo que
terminemos ahuyentándolo hacia lugares más amables.
No dejarse esquimar es una cosa pero trabar a la industria
y al comercio porque el capital para general puestos de
trabajo sea extranjero ya eso sí, es cosa de dementes y
suicidas.
En Galicia, Batlle también se reunió con el sector
empresarial y la buena acogida que recibió de los
empresarios gallegos se plasmó con su nombramiento como
miembro de honor del Club de Economía de Iñás, integrado
por los principales empresarios de la Comunidad.
Pocas horas después lo hizo (reunirse), con Manuel Fraga
Iribarne, Presidente de la Xunta gallega, un personaje con
mucho poder no solo en política interna de su comunidad y
que podría llegar a ser un buen aliado de nuestros
intereses. Fraga no ocultó su interés en aceptar como
socio a Uruguay; no pidió sino que casi exigió que Galicia
jugara un papel de primer orden en la unión entre Europa y
Latinoamérica con nuestro país como intermediario.
SI A OTROS
HAS ESCUCHADO LA LECCIÓN HAS APRENDIDO
“Deseamos
buscar, con esta Galicia fuerte y poderosa, las mismas
uniones que antes nos trajeron los emigrantes gallegos y
hoy nos van a aportar empresarios insignes”.
Con estas palabras resumía Batlle, los objetivos de su
visita oficial a Galicia: estrechar los lazos entre ambos
territorios y captar inversiones para nuestro país.
El mensaje formó parte del discurso pronunciado durante la
recepción que el gobierno gallego ofreció a nuestra
delegación en Pazo de Raxoi. Y como conocedor del lenguaje
político (que por algo de familia de políticos viene) dejó
constancia del “impulso
y perseverancia de los gallegos emigrados”
a nuestro país, de los que agregó que “se
integraron tanto con los uruguayos que sólo se les podría
distinguir “por su apego a su tierra, que nunca perdieron”.
Y ni lerdo ni perezoso utilizó el ejemplo de la
integración y destacó las buenas relaciones para señalar
que en el futuro, las conexiones de Galicia y Uruguay
deben ser importantes pero –buscando inversiones- señaló
que en esta ocasión debe lograrse por medio de la llegada
de empresas gallegas a nuestra tierra.
Para dar consistencia y afirmar la propuesta Batlle
destacó ante los anfitriones, que Montevideo es la capital
del MERCOSUR y que la integración propuesta puede ser
ampliada con éxito a otros países.
CLARAS
ABIERTAS Y MUY FRANCAS
Cuando el presidente Batlle se reunió con su colega, José
María Aznar, dijo que si su país (el nuestro, obvio)
“se abre y crece”,
la inmigración no aumentará y por el contrario retornaran
muchos de los uruguayos que emigraron.
Seguro que esto dejó contento a Aznar que veía en esas
palabras alejarse el seguramente temido tema del Tratado
de 1870, pero quizás lo otro que dijo Batlle le haya hecho
pensar que él también tendría que poner algo de su parte
para ayudarnos, como por ejemplo, encender una vela a San
Judas para que evite la segunda coyuntura: “En
la medida en que el Uruguay se abra y crezca no vamos a
tener más inmigración sino que los uruguayos van a volver.
Ahora, en la medida en que nos cerremos y nos asfixiemos,
no vamos a crecer y vamos a hacer que más uruguayos vengan
a España”
Lo cierto es que ninguno de los dos Presidentes tenía
muchas ganas de enredarse en Tratados y Convenios y
pasaron la pelota a sus ministros aunque ambos hicieron
declaraciones sobre el controvertido asunto que, aunque
parecen parecidas, sus diferencias las diferencian.
Dijo Batlle:
“Hemos dispuesto que nuestro canciller continúe con estas
conversaciones y lo vamos a hacer, no sólo a la brevedad,
sino en la línea que hemos conversado con las
organizaciones de uruguayos residentes en España”
y agregó que las relaciones bilaterales son
“claras, abiertas y muy francas en todos los órdenes”.
Dijo Aznar:
“Hemos tratado el tema y vamos a seguir tratándolo en los
niveles correspondientes”
pero no olvidó dejar en claro que
“En España hay una legislación vigente a la que el
Gobierno tiene que ajustarse”.
Y esto nos hace recordar que también la Comunidad Europea
tiene una legislación restrictiva en cuanto a los
emigrantes y que España forma parte del Parlamento Europeo
que aprobó la misma.
CIERTO
PERO NO TANTO
FALSO PERO
NO DEL TODO
Ésto es lo que se dijo durante la visita del Presidente
argentino, y lo que se dijo durante la visita del Dr.
Batlle.
Durante la visita de Batlle:“España
y Uruguay trabajarán bilateralmente para buscar una
solución a la situación de los inmigrantes irregulares
uruguayos, empezando con una reunión dedicada al tema la
"próxima semana",
dijo hoy la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana
Palacio.
Durante la visita de Kirchner
Dijo la Ministra Ana Palacio:
“A
partir de hoy se pondrán en práctica reuniones de trabajo
permanentes entre ambos países para buscar la mejor forma
de resolver la situación con un horizonte de noventa días.
En ese lapso el acuerdo tácito implica suspender, en
principio, la expulsión de los argentinos detectados sin
la documentación adecuada y encontrar el camino menos
traumático para regularizar la residencia de los más de 80
mil argentinos radicados sin permiso.
Durante la visita de Batlle:"Vamos
a trabajar en esto, lo haremos con seriedad, con
responsabilidad y
aportaremos a nuestro poder de creación para encontrar
soluciones",
afirmó Opertti, quien rechazó utilizar el término
"problema" para hablar de la situación de los inmigrantes
ilegales uruguayos, que él calificó de "cuestión" entre
ambos países.
Durante la visita de Kirchner
“Los tres meses son un plazo para tranquilizar a nuestros
compatriotas porque una reunión permanente sine die
generaría preocupación”,
comentó Bielsa agregando:
“Como se dice en la Argentina, un dromedario no es más que
un camello creado por una comisión”.
Durante la visita de Batlle:"La
semana que viene vendrá a España un responsable por parte
del gobierno uruguayo que se entrevistará con sus
interlocutores aquí para empezar a abordar, a balizar el
camino de ver qué áreas tenemos que abordar y las
abordaremos",
dijo Palacio.
"Las dos partes hemos coincidido en la conveniencia de
darle a ésto la atención más rápida posible",
insistió Opertti.
La ministra española se mostró "reticente" a crear una
comisión específica para tratar el asunto de los
inmigrantes uruguayos en España y abogó por el uso de
"equipos de personas muy reducidos" y por que la
negociación esté a cargo de
"un equipo también muy reducido..por una parte y por otra,
muy reducido, casi unipersonal".
Algo similar ocurrió en las conversaciones con su par
argentino.
Durante la visita de Kirchner:
Dijo Bielza:
“Al
descartar la vía judicial se pretende una resolución
política en el mejor de los sentidos del entuerto que
tiene en vilo a cientos de miles de inmigrantes”.
Durante la visita de Batlle:
acotamos nosotros: ¿No querrán quitarnos la vía judicial
que ahora tenemos y dejarnos sin pan y sin tortas?
Almería (el sur del norte) 5 de febrero de 2004 |