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Entre el 12 y el 15 de noviembre pasado se reunieron
en las ciudades de Paris y Saint-Denis, representantes
de las más de 60mil personas que integran el Foro
Social Europeo.
No vamos a analizar todas las decisiones que se
tomaron en ese encuentro ya que lo que egoístamente
queremos rescatar hoy, es el apoyo que desde
determinados sectores de la sociedad europea y más
allá de las decisiones oficiales, se viene dando a los
emigrantes. |
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En ese encuentro el Foro Social Europeo hizo un
llamado a favor de los derechos de todos los
inmigrantes.
Convocó para el 31 de enero de este año 2004, una “Jornada
de acción en toda Europa” a favor de la
regularización de los inmigrantes “sin papeles” y por
el cierre de los Centros de internamiento de
extranjeros: |
“Luchamos
por otra Europa (…) una Europa abierta al mundo, que
permita a cualquier persona circular libremente por ella y
que reconozca la ciudadanía de residencia a todos los
extranjeros que en ella habitan y que respete el derecho
de asilo”.
Desde entonces en una docena de países de la Comunidad
Europea se han venido realizado diversos actos y
movilizaciones de solidaridad Y contra la discriminación
que vienen sufriendo los conocidos generalmente como
“ilegales”.
Como demostración de esas discriminaciones y ya pasadas
las fechas topes previstas para esas reivindicaciones los
diarios siguen trayendo noticias preocupantes. Ahora nos
acercan una información que quizás por repetida no deja
de preocupar:
“Cientos de inmigrantes ilegales (en este caso 350
portugueses y 50 malíes) fueron explotados durante años en
Candé (Francia) por una empresa que los obligaba a
trabajar más de 16 horas diarias en un régimen que la Liga
de Derechos Humanos ha calificado como de esclavitud
moderna”.
En el caso de los trabajadores portugueses éstos viajaban
a Francia atraídos por anuncios publicados en la prensa
lusa ofreciendo trabajo en el embalaje con salarios de
1.500 euros que en destino se reducían casi a la mitad de
la que los trabajadores debían reducir gastos de
alimentación alojamiento y demás”.
PARTICIPACIÓN POR LOS DERECHOS DE LOS INMIGRANTES
En España entre los últimos días de enero y los primeros
de febrero, en distintas ciudades se han celebrado marchas
de protesta y en algunos sitios charlas informativas.
Resultaron un apoyo importante si bien no el suficiente
para crear toda la conciencia que es necesaria a nivel
social y político.
En Madrid el llamado lo realizaron una veintena de
organizaciones que integran la Red Ciudadana por la
Igualdad.
La Red Ciudadana por la Igualdad es una iniciativa que
desde hace un año trabaja para cohesionar las actuaciones
de diversas asociaciones que trabajan con y por los
emigrantes, una lucha según expresan sus comunicados
“por la vigencia de un Estado de Derecho que afecta a
todos (los españoles)”.
En las distintas ciudades donde tuvieron lugar los actos a
favor de los derechos de los inmigrantes las consignas se
unificaron en un total rechazo a la Ley de Extranjería y a
sus sucesivas reformas, especialmente la que entró en
vigencia en diciembre del año pasado y convirtió la
situación de los ilegales que viven en España en un
callejón prácticamente sin salida.
La reforma en cuestión no aportó beneficios ni dio
respuestas a los inmigrantes que llegaron a España y desde
hace años intentan lograr la regularización de su
situación. Por el contrario, pone a niveles difíciles de
alcanzar los requisitos para la obtención de los permisos
de residencia y trabajo y algunas de sus ordenanzas no
hacen más que alejar a los irregulares de los derechos a
la sanidad, la educación, la vivienda o los servicios
sociales y los empuja a hacia una explotación laboral que
resulta irritante.
El 22 de diciembre comenzó a regir en España una
reglamentación que cerró las vías para la obtención de la
documentación de las miles de personas que se encuentran
en situación irregular.
Dificulta la reagrupación familiar reduciéndola solamente
a cónyuge e hijos que a su vez deben presentar contratos
de trabajo.
Aleja del territorio nacional las oficinas donde los
emigrantes deben realizar algunos de los trámites
imprescindibles desplazándolos de las oficinas de
Extranjería a los consulados españoles en los países de
origen de los involucrados.
Prácticamente obliga a los transportistas a denunciar a
los inmigrantes que permanezcan ilegalmente en el país ya
que de no hacerlo pueden ser sancionados con importantes
multas.
Autoriza a la policía acceder a los padrones municipales
con lo que muchos ilegales para evitar ser descubiertos
como tales, omitirán el requisito de empadronamiento que
es a la vez imprescindible para recibir asistencia
sanitaria, educación y servicios sociales.
“TRABAJO Y PAPELES PARA TODOS”
Fue una de las consignas, hubieron muchas pero todas
relacionadas con el mismo tema: “Somos trabajadores, no
delincuentes”; “El padrón no”; “No a la Ley de
Extranjería” y similares.
600 personas manifestaron en Madrid, cinco mil lo hicieron
en Barcelona, seiscientas en Ibiza, medio millar en Murcia
dónde la protesta se desarrolló en un ambiente festivo y
familiar amenizado con música Folk, y encabezado por una
pancarta que no dejaba lugar a dudas y repetía por todo el
territorio español el mismo reclamo: “No a la Ley de
Extranjería”.
En Barcelona se leyó un comunicado que pidió la
regularización de los 850 mil inmigrantes ilegales (otras
cifras hablan de más de un millón) que viven en España (de
los cuales 200 mil residen en Cataluña), sin que sea
necesaria la presentación de una oferta de trabajo previa.
Decíamos que estas manifestaciones no alcanzan para crear
la conciencia necesaria. Aún hay españoles que rechazan a
los inmigrantes. No son una mayoría ruidosa y en muchos
casos no se consideran dentro de ese grupo, pero la simple
indiferencia es rechazo como lo han sido numerosas
reuniones de colectivos que pretenden “ayudar” e
“integrar” a los extranjeros y terminan siendo un “aquí te
aviso” que las condiciones son éstas…. y el éstas implica:
trabajo manual en la agricultura, la construcción o en
cualquier sitio donde sean necesarios peones pero
¡Cuidado!, no intentes valorar un título universitario ni
conocimientos de cultura general…
“Nuestro Ministerio no valorará ningún título de médico
mientras haya profesionales españoles en paro”, se nos
respondió cuando intentamos, con buena fe, hacer entender
a un grupo de “amas de casa” que se reunían para “apoyar a
la mujer emigrante” en Almería que se estaban
“desperdiciando talentos” ya que había (y pusimos este
ejemplo) pediatras trabajando como Canguros (niñeras).
Almería (el sur del norte) 3 febrero 2004 |