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Un grupo de
amigos uruguayos, la mayoría emigrados lejos de su
país, inició hace varios meses un periplo por el
mundo. Cada uno de nosotros se convirtió en anfitrión
mostrando la ciudad en la que había construido su
nuevo hogar, su segunda patria.
La idea fue
creciendo y este ‘viaje virtual’ nos ha llevado -a
quienes hace ya varios meses nos atrevimos a tomar el
‘transporte virtual’ que cada anfitrión va poniendo a
nuestra disposición-, por lugares tan dispares como la
9 de julio bonaerense, las playas brasileras, el
exotismo del México rural o la tundra nevada de
Alaska; Australia, el archipiélago japonés, y nos
queda mucho del mundo aún por ver y disfrutar.
Nos hemos
convertido en guías turísticos (en España yo tomé la
posta cuando Ana María dejó al grupo de viajeros en
Sevilla luego de recorrer toda la Andalucía
occidental), abriendo nuestras casas, enseñando
nuestras cualidades gastronómicas, disfrutando,
siempre con el mate amargo en la mano, del maravilloso
milagro que es Internet.
Un milagro que
hoy quiero compartir también con ustedes,
‘ciberamigos’ de todo el mundo. Por eso, si en algún
párrafo de esta etapa en la que estoy recibiendo a
este grupo de viajeros, realizo apreciaciones
dirigidas especialmente a uruguayos, sepan que
quisiera extenderlas a todos los amigos internautas: “hacer
de las uruguayeces una presentación internacional”.
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Estoy
realizando los últimos preparativos para recibir a
mis amigos. Tuve un problema bastante serio…
resulta que las guías turísticas que había
elaborado se evaporaron… no importa, al mal tiempo
buena cara.
Comenzamos
de nuevo a planificar la visita. |
La alegría de
recibirlos está por encima de cualquier contratiempo.
Seguramente ya estarán casi todos aguardando el avión
que los traerá a esta ciudad, pequeña, casi una aldea
grande, como me gusta llamarla, tranquila como pocas,
una ciudad que se está desperezando y yo diría que
recién y a paso cansino, va entrando en el mundo de
las prisas del siglo XXI habiéndose saltado las del
siglo XX.
Pero por ahora
no hay prisas aquí, en la ciudad en donde “el sol
pasa el invierno”. Estamos en el mes de
diciembre, terminando diciembre y la temperatura es
agradable. Nada que ver con lo que marcan los
termómetros más hacia el norte… incluso a poquísimos
kilómetros de aquí en las sierras. Allí sí hay sitios
donde “los jamones se curan solos”, como dicen
los nativos pero aquí, en Almería capital… hasta hace
dos días hubo gente disfrutando de las aguas del
Mediterráneo y no me extrañará volver en cualquier
momento a verles zambullirse en este mar de
temperatura un poquito más alta que en otros sitios
de igual latitud.
Hace dos
semanas nuestro vecino ruso, en ese castellano mezcla,
que es tan común por aquí – y diferentes tonos de
mezclas porque estamos en lo que podemos catalogar de
Babel - nos explicaba a mi marido y a mi, que en su
país el termómetro estaba marcando los 15 grados bajo
cero. Aquí gozábamos de unos fresquitos 14 grados por
encima del cero y, cuando alcancé a sincronizar en mi
mente lo que son -15º y le sumé los +14 que
disfrutábamos, entendí muy bien porqué es tan común
que nos crucemos con él, nosotros envueltos en ropa de
invierno y él de pantalón corto y con la camisilla
como al descuido sobre uno de sus hombros.
Bueno amigos,
mientras damos tiempo para que todos vuelvan a
concentrarse en Sevilla, donde los dejó Ana María
luego del espectacular regalo que nos hizo de
Andalucía, y como sé que a muchos nos gusta conocer la
historia de los lugares que visitamos porque nos ayuda
a comprender mejor lo que luego vemos, voy a
recomendarles “para ir haciendo boca” que se asomen a
esta página
http://www.indalia.es/informativo/historia/
Si, ya lo sé…
la historia por aquí es mucho más extensa que la que
tenemos en nuestra tierra americana. Por eso siempre
he compadecido a los escolares de aquí… demasiado para
aprender… pero yo voy a acortar un poco esa historia y
hacerles un pequeño resumen.
Ayer, 26 de
diciembre se celebró en Almería “el Día del Pendón”.
Esta fiesta es de carácter cívico, militar, religioso
y coincide con el día de San Esteban. Constituye junto
con el día de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad
y que se celebra en agosto con una Feria que dura diez
días, las dos fiestas guardadas por el calendario
local.
Se conmemora
la Reconquista, el 26 de diciembre de 1489, o toma de
la ciudad por los Reyes Católicos. Estos legaron a la
recién liberada el Pendón de sus Armas Reales, el que
se conserva en el Ayuntamiento y que este día se
expone al público desde el balcón principal.
Es blandido
por el Concejal de menos edad al grito de “¡Almería
por los Reyes Católicos!” (Este año ese honor
correspondió a una jovencísima Concejala) que luego lo
portó en un pequeño desfile hasta la Catedral donde se
celebró una misa conmemorativa. Por supuesto que como
toda fiesta que se precie, desde todos los rincones de
la ciudad se ha oído el estruendo de tracas.
Como
pantallaso de la historia local les diré que esta
tierra fue habitada desde épocas prehistóricas durante
el desarrollo de las culturas de Los Millares y del
Argar, luego conquistada sucesivamente por los
fenicios, cartagineses, romanos y árabes.
Todos dejaron
su impronta, pero fue con los árabes con los que
Almería vivió su época de mayor esplendor ya que
hicieron de ella su principal puerto. He leído, y no
tengo porqué dudar de la palabra de los historiadores,
que en Europa sólo la superaban en riqueza Córdoba y
Constantinopla.
Cuando la caída del Califato de Córdoba, Almería pasó
a ser la capital de uno de los más importantes reinos
de taifas y en lugar de entrar en declive, como había
ocurrido con otras ciudades, continuó su auge con
industrias como la textil. Había más de 10.000 telares
en los que se tejían sedas, terciopelos, damascos y
brocados de gran calidad.
El progreso de
la ciudad la hacía “apetecible” y “peligrosa” para los
intereses de los reinos vecinos.
En 1147
Alfonso VII con la colaboración de los reinos de
Aragón, Pisa y Génova entre otros, formó un gran
ejército con el que tomó y destruyó la ciudad que era
su mayor competencia en el comercio del Mediterráneo,
pero, poco después Almería volvió a manos musulmanas
y, gobernada por éstos rechazó en 1309 un nuevo
intento de conquista, esta vez por parte de Jaime II
de Aragón.
Recién en 1489
llegó para los cristianos la reconquista definitiva de
la ciudad lograda por las mesnadas al servicio de
los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando
de Aragón.
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Condensando todo esto, diremos que la Alcazaba,
esa fortaleza de la que en parte podremos observar
su majestuosidad durante nuestros próximos paseos,
fue una gran fortificación islámica dominando la
ciudad que fuera el mayor puerto del califato de
Córdoba. El poblado creció al amparo del gran
tráfico de mercaderías y de las manufacturas de
las Alpujarras hasta que la ciudad fue tomada por
los Reyes Católicos… |
Si!, los
mismos que posibilitaron los viajes de Colón para
descubrir América, todo sucedió por esa época, Colón
llegó hasta muy cerca de aquí para poder hablar con
Isabel y Fernando… pero esa es otra historia.
El siglo XVI
no fue propicio para estas tierras que en 1512, 1522 y
1550 sufrieron grandes terremotos, especialmente el de
1522 que devastó la ciudad, destruyó el puerto, parte
de la Alcazaba, gran número de viviendas. Recién en el
siglo XIX se puede decir que se logró su
reconstrucción.
Pero no
solamente la naturaleza parecía ofuscarse con Almería,
sus costas sufrían los ataques continuados de los
piratas berberiscos que incluso llegaron a ocupar la
Alcazaba.
Todo ello
contribuyó al inicio de un declive económico porque lo
que no habían conseguido los enemigos de Almería por
las armas se produjo por las sucesivas oleadas de
pillaje y otro terremoto, en 1855, que fue seguido de
una larga epidemia de cólera que diezmó la población.
Almería
perteneció al reino de Granada hasta 1833, cuando el
territorio español se reorganizó en provincias. La
ciudad pasó entonces a ser capital de la que llevaría
igual nombre.
En el siglo
XIX se dio un importante crecimiento económico a
partir de la explotación minera, empuje que se
paralizó cuando la compañía extranjera explotadora se
retiró al vislumbrar algunos signos de problemas en la
comercialización del mineral.
Después
siguieron épocas de altibajos, incluso algunas de gran
pobreza acrecentada por la desertización de la costa
sur.
Hoy podemos
decir que la actual Almería tiene una economía firme;
con sus pilares asentados en el turismo, los cultivos
en invernaderos y una gran dedicación a los trabajos
artesanales que están en alza tanto en demanda como en
calidad. El resto lo iremos conociendo en los próximos
días.
Bien amigos,
si ya se han saturado de recorrer Sevilla en coche de
caballo, ahora es el momento de hacer los deberes para
ir empapándose de la tierra almeriense y mañana,
temprano estará esperándolos el vuelo charter que los
traerá aquí. No lo vayan a perder.
En tanto les
dejo esta otra página para recorrer http://www.tempranillo.es/historia.htm
Desde Almería – el sur del norte – enero 2004 |