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El petróleo fue el oro del siglo XX, sigue siéndolo a principios del actual
pero… ¿cuál será el motivo de las guerras del futuro?
Posiblemente será algo importante para el hombre; algo como el aire o como el
agua potable… ni siquiera potable, simplemente agua dulce, agua que calme la sed
de una humanidad que quizás haya perdido su rumbo enfrascada en crear imperios.
Nos parece extraño pensar en que el aire, el sol, los vientos puedan llegar a
convertirse en nocivos. Nos parece extraño pensar que una gota de agua pueda
llegar a tener un valor superior al de una joya… pero ¿Qué es una joya?
Con nuestra mentalidad una joya es una pieza de arte que podemos lucir para
embellecernos. ¿Es hermosa la joya o es bella la idea que tenemos de la
belleza?
No quisiera siquiera pensarlo pero es fácil imaginar que el mejor obsequio, el
de mas valor llegará a ser un pequeño frasco con agua pura. Y lo cierto es que
me estremezco. ¿Saben porqué?... porqué así como hoy el petróleo es un botín
apetecible para los corsarios modernos, y así como hoy esa riqueza no se
encuentra en el subsuelo de mis países (Uruguay y España), y no temo que su
tierra sea arrasada para conseguir el botín; la guerra del futuro: la que se
dará por agua, esa sí puede librarse en ese pequeño país con forma de corazón
que tiene el honor de ser el receptáculo de una de las más importantes reservas
de agua potable del planeta.
Ya sé que no será en esta década, ni en la próxima… quizás este siglo XXI esté
ya muy avanzado cuando el vital elemento haya desaparecido de las tres cuartas
partes de la tierra pero… ¿realmente pasará tanto tiempo?
No seremos nosotros, ni serán nuestros hijos ni nuestros nietos… pero será la
humanidad que nos habrá sobrevivido… los hijos de los hijos de los hijos de los
hijos... en los que quedará alguna mísera partícula de nosotros. Desgraciado
destino de esos hombres del futuro que cuando sea el momento nos reprocharán…
… ¿Qué pueden reprocharle a una civilización que nunca aprendió a respetar al
hombre?
Muchas veces oí decir que las guerras del futuro serían por agua. No lo dudo,
solo que entonces llegué a pensar que antes de esas no habría otras guerras y
sin embargo, un año sí, y otro también, alguien se arroga el derecho de ser
fiscal, jurado y juez y siempre encuentra un motivo para justificar el veredicto
final.
Almería,
28 de febrero de 2003
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