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Los niños que nacen en España de madres emigrantes (sin papeles) no obtienen en
forma automática la nacionalidad española.
El Defensor del
Pueblo Andaluz, José Chamizo, advirtió que existe la errónea creencia de que al
nacer aquí, el niño se convierte en ciudadano español. La Ley de extranjería no
recoge esta posibilidad y deja madre e hijo en una total desprotección.
El bebé tendrá
la nacionalidad de la madre y, a ésta el gobierno le concederá un “permiso de
residencia por razones excepcionales” el que no le permite trabajar, lo cual,
según Chamizo, le creará muchos problemas para su subsistencia y la hace
proclive a sufrir sucesivas explotaciones.
Generalmente,
después de un largo proceso legal, los niños nacidos en estas circunstancias
llegan a obtener la ciudadanía española lo cual, recién entonces permite a la
madre estar en condiciones de acogerse a la opción de reagrupación familiar que
le permitirá obtener su residencia en España, otro trámite que llevará su
tiempo. Hasta entonces la mujer, con tan solo una autorización especial para
vivir en España, estará inhabilitada para trabajar.
Este será el
caso de Sheril, una liberiana que llegó a Tarifa huyendo de la guerra que asola
su país.
Es otra de las
cada vez más mujeres embarazadas que se arriesgan a embarcarse en una patera
para realizar un viaje difícil, peligroso y agotador a más de ilegal.
Sheril y su
esposo iniciaron la travesía desde la frontera de Liberia, tres semanas antes de
que la atiborrada embarcación en que se acercaban a la costa fuera interceptada
por la Guardia Costera. Para entonces el Sheril, con un embarazo a término, ya
había comenzado con el trabajo de parto. Sus dos hijas mellizas nacerían poco
después ya en tierra española.
Hasta aquí su
sueño cumplido, un sueño que ahora la despierta a una realidad difícil. Separada
de su esposo que no puede acogerse a los mismos beneficios de la ley, la
pregunta queda latente: ¿cuándo podrán volver a ser una familia en la tierra
prometida?
En un país donde
la población extranjera se ha multiplicado por diez desde 1975, casi un millón y
medio de emigrantes que representan el 3% de la población española, y donde no
se abrirán nuevos periodos de regularización para los más de 450.000 que carecen
de papeles que los legalicen, ¿cuál será la suerte de tantas Sherils que siguen
arribando en busca de un futuro mejor para sus hijos?
Almería, 25 de
julio 2003 |