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Para
ti, que estás haciendo las maletas:
Hola querido compatriota, me he enterado por amigos comunes que estás
decidido a emigrar. No voy a preguntarte cuál es el motivo, creo adivinarlo en
alguna de las causales tan repetidas en estos últimos tiempos.
Antes hubo otra opción: la política; pero esa ya no cuenta hoy día
porque allí, los orientales vivimos en una libertad de opinión y actos que el
día que dejes el Uruguay vas a añorar. Pero ese sería otro tema para conversar
en otra ocasión. Ahora veamos porqué has decidido irte.
Eres joven y estás harto de seguir semana a semana, e inútilmente, el
ritual de comprar el diario del domingo para buscar en los clasificados un
trabajo, ya ni siquiera acorde a tus capacidades, simplemente un trabajo que te
permita cobrar un sueldo a fin de mes.
El lunes estás a primera hora en la dirección elegida; tuviste que decidirte por
una porque ya, a las otras opciones seleccionadas vas a llegar tarde. Cuando
llegaste a la esquina se borró la sonrisa que habías ensayado para darte ánimo.
La fila de postulantes se extendía varios metros, todos en pos de un solo puesto
de trabajo.
No es la primera vez que te sucede esto ni será la última. El domingo próximo
vas a buscar nuevamente en las ofertas de trabajo. Posiblemente no compres el
diario; tendrías que pedir dinero prestado para hacerlo, te decides por algo más
práctico: lo que vas a pedir prestado será el diario, al menos las hojas de
ofertas laborales.
Quizás eres un padre de familia de mediana edad. Creciste en un hogar
de clase media gozando de una vida tranquila, incluso es posible que tus padres
te hayan podido pagar un colegio privado y hasta hace pocos años podías darte
ese lujito tan caro para los uruguayos que es el de viajar. Para la semana de
carnaval sacabas cuatro pasajes para una excursión fuera del país: tú, tu esposa
y los dos chicos. En semana de turismo (Santa para la mayoría de los países)
cargabas en el autito la carpa, los enseres de pesca, las bici de los chicos y
allá ibas, a la aventura de la naturaleza nacional.
Quizás hasta pudiste ahorrar para comprarte una casita de fin de
semana y llegaste a sacarle buena renta cuando los argentinos iban a visitarnos
y alquilaban todo lo que se les pusiera delante por el precio que le pidiéramos.
Pero este año tuviste que anotar los chicos en una escuela pública y
sortear cuál estudiaría inglés y cual computación porque duplicar las cuotas
desbarataba todo el presupuesto; el precio de la nafta viaja en jet y el autito
está en el garaje, que dicho sea, no sabes por cuánto tiempo más podrás pagar su
alquiler, y por más cuentas que sacas esta semana de carnaval la dividirás entre
Malvín y Solymar.
O tal vez tu caso sea otro. Con cincuenta años de edad, hace quince
meses que pasaste a engrosar la fila de los desocupados. El dinero del despido
se esfumó en poco tiempo, la jubilación está aún lejos y desde hace
cuatrocientos cincuenta días, cada vez que presentas la amplia lista de tu
experimentada trayectoria laboral, invariablemente escuchas decir: “no dudamos
de su valía pero… nosotros apuntamos a alguien más joven”.
¡Joven y con experiencia!, un requisito que tú sabes que no es nada
fácil de encontrar, pero que sirve como excusa… si eres joven no tienes
experiencia y por eso te pagarán menos… si tienes experiencia es que ya no
tienes edad para aspirar al puesto y si por casualidad deciden tomarte será con
un salario “de beneficencia”.
¿Has visto que entiendo el motivo que te lleva a tomar esta decisión?
Bien, partiendo de esta base vamos a charlar un rato como viejos amigos.
Te has decidido por emigrar a Europa. Has sopesado opciones y La
Comunidad Europea con su aureola de progreso y de integración te atrae. No has
elegido mal, aquí hay trabajo, pero ¿has pensado cuánto y cuál?
¿Sabes cuántos miles de emigrantes cruzan legal o ilegalmente las
fronteras de los países europeos en un día… en una hora?. ¿Has pensado que
encontrarás aquí?
Si, ya sé que un amigo del cuñado de la tía de la prima de una vecina de la
abuela de tu compañero de trabajo te dijo que un hermano de la sobrina del
patrón de su primo se había venido sin nada y ahora estaba pasándola “re-bien”
en Europa.
¿Y qué significa ese re-bien, para ti? No creo que vengas a este mundo
de oportunidades para pasarte la vida ocultándote de la policía porque no tienes
documentación legal que te permita vivir con la cara levantada.
Tampoco pienso que quieres dejar ese mundo en el que mal vives pero sobrevives,
para convertirte en mano de obra barata, porque no podrás exigir ningún derecho
laboral: no existes si no tienes papeles que te acrediten como residente legal
en la Comunidad.
Ya sé que tu amigo Juan se vino para España el mes pasado, pero él
había conseguido la ciudadanía como nieto de italiano y, como tal, tiene
libertad de tránsito por toda la Comunidad, pero ojo… que en trabajo aunque
muchos menos requisitos, deberá acreditar algunos según en el país que se
asiente.
Tendremos que estudiar bien la legislación de cada uno. Tú, por el
idioma y por simpatía has decidido venirte a España. Ni siquiera sabes a dónde
ni lo que te van a exigir (me refiero a trámites).
Estás convencido de que es lo mismo llegar a Barcelona que a Andalucía, al País
Vasco que a Baleares, ¿no crees que como un mínimo de respeto al país y a las
Comunidades que te van a recibir deberías conocer sus idiosincrasias, sus
requerimientos y sus posibilidades?
Pero estos temas pueden quedar para después. ¡Tenemos tanto tiempo para
hablar antes de que logres regularizar tu viaje! Porque entiendo que quieres
hacer las cosas bien. Ten en cuenta que eso de que “después de estar aquí todo
se soluciona” es tan incierto como saber si Uruguay va a clasificar para el
próximo mundial.
Actualmente en España no hay abierto ningún periodo de regularización
para emigrantes ilegales. Mira, ayer y hoy, aquí, a Almería, llegaron miles (y
no exagero al decir miles) de emigrantes buscando regularizar sus papeles.
Parece ser que se había hecho circular la voz de que aquí iban a poder obtener
los ansiados “papeles”. Ha resultado ser otro timo de gestorías que desde hace
mucho tiempo vienen lucrando con la desesperación de esta gente.
En dos años las leyes de emigración se han ido endureciendo de tal
forma que dejan poco margen para los ilusos. Hoy, en el informativo de la tarde
dieron una noticia que hace pensar que Europa se apresta a encerrarse en un muro
de cristal: España, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia están trabajando
unidas para evitar los ingresos irregulares de personas por la vía marítima y,
se decía, que se estaba ante el primer paso de lo que apunta a ser la “policía
internacional de fronteras”.
Pero tú sigues teniendo suerte. Por varios motivos te aseguro que aún
tienes posibilidades. ¡Claro que siempre que hagas las cosas bien!
¿Sabes cuáles son los motivos que, sin exigir mucho a la memoria, se me
ocurren para avalar lo que acabo de decirte?
Pues tienes suerte porque eres uruguayo, y los uruguayos aunque aún no
nos conocen bien como país, siempre hemos demostrado que, aunque nos quejemos de
los programas educacionales, tenemos un nivel cultural algo (o mucho) por encima
de la media de los que como nosotros formamos contingentes de aspirantes a
emigrar.
Tienes suerte porque has elegido España, que aún, y a pesar de las
leyes aprobadas a comienzos del año pasado, es hoy por hoy el país de la
Comunidad que menos trabas burocráticas te pondrá.
No te enojes. Yo sé que hace algunas décadas los europeos, los
españoles sobre todo, llegaban a nuestro país y allí los recibíamos con los
brazos abiertos y mil posibilidades de trabajar y salir adelante.
Aquí, hasta hace pocos años, España hacía lo mismo con quienes llegaban
a su tierra pero ¿sabes cuántos millones de americanos han arribado antes que
tú? No son uruguayos. Los uruguayos somos relativamente pocos, poquísimos.
Ahora están llegando más argentinos pero las colectividades grandes son
la ecuatoriana, la colombiana, la peruana… y hay muchos cubanos.
Con algunos de estos países tienen acuerdos laborales y una importante
(no todos) parte de los emigrados llegan con el contrato de trabajo bajo el
brazo. Pero junto con la gente que viene a trabajar han llegado también mafias
organizadas que con sus crímenes, lo que hacen es alimentar una xenofobia que,
ahora parece haberse aplacado, pero tuvo momentos álgidos meses atrás.
Y no es América el único proveedor de trabajadores para Europa. Desde
los países africanos que, por derecho de cercanía tienen una inmensa
puerta-frontera que nunca podrá ser totalmente controlada, llegan y son
repatriados muchas veces en el mismo día, cientos de hombres, mujeres y niños.
Y no hablemos de la otra Europa. De la Europa pobre, esa que quedó
fuera de la Comunidad. Es un torrente de gente fluyendo continuamente buscando
trabajo. Ese mismo trabajo que buscas tú. O el que comienza a reclamar el nativo
de aquí. ¿Porque, te has informado de cuántos miles de españoles están en el
paro?, o ¿te has enterado que Alemania el año pasado tuvo un importante bajón en
su crecimiento?, ¿sabías que el año pasado el presidente italiano propuso que
todo emigrante que quedara sin trabajo ¡escucha bien!, emigrante legalizado, con
papeles, pero que por cualquier causa quedara sin trabajo en Italia, fuera
inmediatamente deportado?
Pero lo que a ti te importa no son estas realidades de las que ya oirás
hablar todos los días cuando estés aquí, sino de cómo acelerar tu partida.
¿Has ido al Consulado de España a preguntar lo que debes hacer? Está
Libertad y Maldonado, entras por el portón que hay en la verja que da sobre esta
última calle, ¿no me equivoco, verdad?, porque cuando uno está lejos del país la
ubicación de las calles se torna algo difusa pero tuve que ir varias veces por
allí antes de emprender mi viaje.
Me dices que ya fuiste pero te exigieron muchas cosas… ¡por Dios,
amigo!, ¿Qué son muchas cosas? No se trata de pasar una semana en la Paloma…
piensa que están en su derecho; eres tú quién quieres vivir aquí, trabajar aquí,
que tus hijos estudien aquí, que los servicios sanitarios de aquí te atiendan a
ti y a tu familia, que algún día los servicios sociales te paguen una pensión
(jubilación) que te permita disfrutar de una vejez sin apremios.
Porque para obtener todo eso es que estás haciendo las maletas ¿verdad?
Bueno, entonces permite al país que te va a recibir conocer algo de ti y,
entonces podrá recibirte mejor.
No te gustó nada que te pidieran toda esa cantidad de exámenes médicos
y algunos análisis para comprobar que no sufres enfermedades que hace años han
sido erradicadas del Uruguay… pero ten en cuenta que estos requisitos no se han
especificado especialmente pensados en uruguayos y hay muchos países en los que
esas enfermedades aún hacen estragos.
Yo te aconsejo que pierdas unos días en cumplimentar estos farragosos trámites.
Ya se que cuesta dinero y que ese es precisamente tu gran problema pero, si
estás ahorrando para viajar, piensa que éstos son también gastos de viaje.
Además ese gasto lo tendrás igual aquí ya que si vienes en forma irregular y
tuvieras oportunidad de regularizar tu situación, tendrías que hacértelos y
también pagar a un médico.
Te piden un contrato de trabajo. Es lo más difícil, pero si aquí quieres y
pudieras regularizar tu situación también tendrías que presentar ese contrato.
Claro, ya lo sé. Estando aquí sería más fácil buscar trabajo… ¿lo crees?, ¿sabes
cuántos correrán al lado tuyo por el mismo puesto?
Quizás aquel amigo que se vino hace algunos meses pueda darte una mano y ponerte
en contacto con alguna empresa o red de ofertas de trabajo. Yo sé que tú tienes
oportunidades de conseguirlo.
¡¿Pero que haces?!... Vas por muy mal camino… no exijas el trabajo que crees
merecer, esos puestos que ves allá… allá arriba… esos no son para emigrantes. Al
menos hasta que hayas pagado el derecho de piso. Porque también es cierto que en
este país tienes posibilidades de crecer, ascender sin límites… pero deberás
comenzar en aquellos otros puestos… los de más allá… los que no quieren los
miles y miles de españoles que no tienen trabajo… los puestos reservados para
emigrantes.
Todos los años las empresas hacen listas de la mano de obra necesaria. Son los
contingentes que las autoridades aprueban y para los que aseguran papeles
legales. Pero algunos de esos contingentes son solamente para trabajos a término
y luego deberías regresar a tu país… ¿Qué queda lejos?... sí, y tal vez tengas
suerte y en ese ínterin hayas encontrado otro trabajo y sea aprobado y tengas,
ahora si, una residencia que deberás renovar en un año.
Esto me parece mucho mejor. Me dices que el cuñado del amigo de tu hermano que
tiene un primo en España te consiguió un contrato. Llévalo al Consulado y éstos
lo retornarán aquí para que, presentado en el Instituto Nacional de Empleo y
comprobado que ese puesto no es “reclamado” por ningún español, se te dé a ti.
No temas, si tienes el contrato en la mano, casi, casi ya te veo bajando del
avión en Barajas.
¿Me preguntas por los títulos y diplomas? Pues tráelos, pero bien envueltos,
porque por ahora difícilmente los vayas a necesitar. Pero no olvides antes de
embarcar, homologarlos debidamente.
Vas a emigrar y debes mentalizarte de que eres un emigrante. Y aunque los
emigrantes del siglo XXI en lugar de bajar de barcos que demoraban casi un mes
en hacer la travesía del Atlántico, lo hagan de aviones que lo cruzaron en un
día; aunque la valija de cartón o el atadillo de ropa se haya cambiado por la
maleta o la mochila, ¡convéncete!, eres un emigrante.
Hace poco conocí a una chica argentina. Su marido, un contador público, estaba
trabajando como peón de albañil y ella, maestra, había venido a mi casa como
promotora de una cadena de televisión por cable.
Un chef que ha tenido a su cargo la cocina de un hotel de cuatro estrellas
trabaja como peón de cocina, lavando los platos y cubiertos y en Madrid, una
amiga tiene una kanguro (niñera) cubana, que puede considerar de lujo porque es
la persona idónea para atender y cuidar a sus hijos: es una médico-pediatra.
En esta realidad, si pasaste por la Escuela Industrial ¿se sigue llamando así?,
tienes más posibilidades de encontrar trabajo que si eres universitario. Las
profesiones manuales son muy valoradas: pintores, mecánicos, chapistas,
cerrajeros… pero también si has estudiado informática te podrás abrir camino con
relativa facilidad. Se cree que habrá un déficit importante de expertos que las
escuelas españolas no alcanzarán a cubrir.
Pero si todo lo que he dicho no te ha convencido de esperar un poquito más para
venir sobre seguro, entonces hazlo tomando precauciones. Trae dinero para
subsistir algunos meses. Y piensa que aquí los inviernos no son iguales a los de
Uruguay; la nieve, las lluvias torrenciales, el frío de bajo cero grado es común
en casi toda España, salvo alguna excepción como aquí, en Almería.
Yo he visto mucha gente durmiendo en la calle, y no son recuerdos del Uruguay,
son realidades de ahora, de este país. Vas a entrar en una Europa donde también
hay miseria, donde también hay pobreza, y donde hay falta de trabajo. Ven
preparado para enfrentar todo eso, ven dispuesto a realizar trabajos de segundo
y tercer orden pero ten la seguridad de que España te abrirá sus brazos y para
que puedas comenzar a elevarte y llegar donde tu capacidad lo permita, solo
debes tener un papel que te autorice a vivir y a trabajar sin necesidad de
ocultarte ante nadie.
¡Ah!, y no creas todas las maravillas que te cuentan tus amigos que se vinieron
antes. Todos somos humanos y a los humanos no nos gusta aceptar ante los demás
que las cosas no han salido tan bien… Quizás el que te dijo: “¡Estoy de puta
madre!”… pensó que es fácil trasmitir el mensaje si, desde allá no puedes verlo
a las cinco de la mañana, en pleno invierno, en una esquina esperando que un
vehículo llegue para seleccionar los trabajadores que ese día llevará para
recoger fruta. Si tiene suerte ese día trabajará y mañana ya verá si tiene
alguna posibilidad de agilizar los trámites para regularizar sus papeles.
Seguro que tu amigo se arrepiente de no haberse informado más y legalizado su
situación desde el principio pero, el próximo fin de semana llamará a Montevideo
y dirá “Anímense, vengan, porque aquí…¡Estoy de puta madre!”
Y ahora voy a pedirte que cuando hayas llegado, cuando mires de igual a igual a
esta gente abierta, amigable, que te habrá recibido con los brazos abiertos, le
cuentes a otros uruguayos como deben proceder para llegar, sin morir en el
intento.
Un abrazo y suerte, toda la suerte del mundo. No decaigas en tu esfuerzo pero
por favor, no te tires sin paracaídas. Espera que el avión aterrice y podrás
bajar por la escalerilla principal.
Almería,
30 de enero de 2003 |