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Mientras el tiempo se agota y el mundo ve impotente como se acerca el inicio de
una nueva guerra, la gran potencia ha ganado su primera batalla. En silencio,
sin haber disparado armas, sin haber siquiera insinuado que estaba combatiendo,
Bush se apuntó una importante victoria.
La semana pasada, al oír en el informativo del mediodía, que los presidentes de
España y Francia habían tenido notorias diferencias, incluso llegando el primero
a levantarse para retirarse de la reunión que, ambos mandatarios, mantenían
buscando llegar a un acuerdo sobre la posición que adoptarían en la
Organización de Naciones Unidas ante el requerimiento de los Estados Unidos de
América para atacar a Irak, me puse a pensar en que, cegados por la magnitud de
lo que se anuncia, los europeos le han rendido tributo a los intereses
norteamericanos.
Puedo equivocarme en mis apreciaciones. Después de todo yo solo soy una persona
con berretines de periodista que, por deformación profesional analiza y busca
respuestas hasta donde no hay preguntas.
Pero al menos permítanme compartir con ustedes lo que pensé y de lo que aún nada
me ha hecho desistir de creer.
Los Estados Unidos de Norteamérica, la gran nación, centro económico del mundo
occidental que se vió sacudida por los atentados del once de setiembre siempre
hizo oídos sordos al hecho de que en el mundo los atentados terroristas son pan
diario desde hace décadas. Pero el mundo no formaba parte del sueño americano
hasta ahora, cuando el gigante es herido dentro de su propio, y hasta entonces
considerado inviolable recinto.
Entonces sí el terrorismo se convierte en una amenaza para el planeta. Y la
nación cuya constitución dice que su ejército no obrará en otros países envía a
sus marine --no a sus soldados-- a sus marines a combatir.
Pero los terroristas no desaparecen, ¡si lo sabrá España!, igual que tantos
otros países donde la vida, algunas veces, no tiene más valor que la de estar
vivo.
Y aquí entramos a justificar un ataque a un país donde un dictador es señalado
como una potencial amenaza. Una amenaza que ha sido tal durante más de diez años
pero que este año, sin causa aparente, al menos explicada, se convierte en un
peligro eminente.
Y aquí comienza un tire y afloje que no hace más que dar vida a una ridícula
farsa.
…………………
Las transacciones, exportaciones e importaciones se cotizan en dólares. Todo se
compra y vende en dólares y las monedas de los países parecían perder
estabilidad frente al todopoderoso “dinero verde”.
Por sí solos ni Alemania, ni Francia, ni Suecia habían podido competir con el
poderío económico de los americanos* pero en los últimos tiempos la Unión
Europea se había hecho fuerte y el Euro comenzó a mirar al dólar de igual a
igual e incluso en varias oportunidades le había empujado fuera del polio de los
campeones.
Y Europa sigue creciendo y anexando nuevos países a su Comunidad. Unida Europa
amenaza con destronar al gigante.
¿Se han dado cuenta ya de lo que ha pasado?; ¿Quién no conoce la sentencia:
“divide y vencerás”?
……………………
Adolfo Hitler pregonaba la supremacía de la raza aria y para lograrlo decidió
exterminar a quienes no encajaran en el mundo que su mente enferma había
ideado. Conquistar Europa satisfacía el ego de un desequilibrado, pero debería
ser la historia la que denunciara y juzgara el genocidio.
George Bush está convencido de la supremacía del mundo occidental y también él
apuesta por la invasión y el genocidio como medio de lograr sus objetivos.
Entre un Hitler del siglo XX, que a principios de los cuarenta provoca la
tragedia que el mundo habría de conocer como la Segunda Guerra Mundial, y un
Bush que al iniciarse el siglo XXI está apostando a desbancar al primero, se
levanta una institución encargada de buscar y dar solución pacífica a las
diferencias entre naciones.
La ONU, que nació de la esperanza de los pueblos desvastados por el dolor y no
ha logrado cumplir cabalmente con su objetivo. La muerte, la destrucción, las
guerras se han sucedido a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Pero
aún su nombre es respetado y desobedecerle significa ser juzgado por el resto de
los hombres.
¿Podrá esta organización sobrevivir si los Estados Unidos obvian sus
resoluciones llevando a cabo un ataque a Irak bajo su entera responsabilidad?
…………………………..
Con la ONU desacreditada; con una Comunidad Europea donde aún después de
superada la crisis será difícil hacer desaparecer las cicatrices; con la
tentación del petróleo ante los ojos… y las arcas,
¿Quién puede quitarle el trono al gigante?
Personalmente creo que Bush ha ganado su primera batalla al debilitar a quién
hacía sombra a su país: una Europa unida y fuerte.
Está a punto de ganar una segunda batalla porque si los Estados Unidos atacan
desoyendo las recomendaciones de la ONU, ésta quedará desacreditada ante los
ojos de las demás naciones poniendo en riesgo la supervivencia de la misma
organización. Y sin organismo que intente detenerlo ¿Qué barrera habrá entre el
mundo y la apetencia desmedida de un presidente que llegó a dirigir los destinos
de una superpotencia a partir de un escándalo electoral?
Almería, 28 febrero 2003 |