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Fue sin ninguna duda la reina de los carboneros
fronterizos durante las últimas décadas del siglo
pasado, marcando presencia en las reuniones bailables y
asistiendo a todos los encuentros del Peñarol
fronterizo. No exageramos al decir que Yolanda asistía
también a las practicas de Peñarol.
Es curioso verificar en las pequeñas poblaciones la
presencia de algunos personajes populares que dejan
huellas transitorias o definitivas en determinadas
instituciones. Ha trascurrido medio siglo y entre
nuestros recuerdos infantiles se mantienen intactos los
bailes del club Peñarol y los reinados de Yolanda. Como
olvidar aquellos carnavales cuando los pocos
habitantes se las ingeniaban para gastar en una semana,
las alegrías economizadas durante el año. Por allí
andaba Yolanda y sus seguidores con el rostro pintado,
golpeando latas en un vano intento de sustituir los
instrumentos musicales y ofrecer a los “socios” la
sana alegría del mundo mágico de aquellos carnavales. Y
vaya que lo lograba. Desde el arroyo Chuy, las bolsas
repletas de “barba de viejo” que desde los añosos
troncos se trasladaba a la cara joven de los
disfrazados.
Los bailes de Peñarol y la figura legendaria de Yolanda
estaban profundamente ligados a los carnavales
fronterizos que centralizaban la asistencia de varias
leguas a la redonda. Los bailes de Peñarol tenían ese
“que se yo” con sabor mundano y reconocida fama
lugareña. Yolanda y sus reinados en la institución,
fueron fieles representantes de una época que pasó
a la historia como una generación con estilo
propio. El paso de los años le fue quitando lentamente
su encanto popular. El Club Social, las discotecas y
otros centros nocturnos, donde la gente se divertía o se
aburría de otra manera fueron marcando su final. Las
últimas décadas del siglo fueron anunciando su final y
también Yolanda se fue quedando sin su disfraz , sin
serpentina, el papel picado y fundamentalmente sin la
alegría que había sido el elemento principal de estas
festividades. El progreso fue llegando lentamente,
mientras iban desapareciendo los carnavales que durante
muchos años fueron el único elemento que inyectaba
alegría a las venas de un pueblo que no necesitaba de
otras inyecciones para ser feliz. Hemos conquistado
muchas cosas. Todo es velocidad y competencia.
Televisión, video, internet, MP3, celulares etc.etc. Los
años se han encargado de blanquear cabezas, pero quedan
en el recuerdo los bailes de Peñarol con las orquestas
de “Bon Suceso” de “Pedro Policía” de los Hermanos
Mello, Sal de Fruta y Víctor Hugo. Para bajar el telón,
nos estaba faltando solamente una necrológica anunciando
la muerte de Yolanda García, la reina legendaria
de los carboneros fronterizos.
Chuy, setiembre de 2007.
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