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Es posible que el periodismo comenzara con Homero o
Herodoto, siguiendo luego con los religiosos y
cortesanos que redactaban las memorias de los reinados y
las crónicas de las guerras. Pero los siglos pasaban
trayendo nuevas tecnologías que también comenzaron a
transformar el mundo. Sin embargo el método para contar
y difundir los acontecimientos que interesan sigue
siendo la capacidad de asombro que puedan tener los
encargados de trasmitir las noticias. En el orden
internacional y teniendo en cuenta los últimos años, la
televisión nos trajo algunas noticias que conmocionaron
al mundo y nos hicieron meditar seriamente sobre
algunos acontecimientos.
Sin embargo nos trajo también el sensacionalismo de
algunos episodios menores que llevados a la pantalla
chica elevarían el ranking de algunos programas
como viene sucediendo con Susana Giménez, Marcelo
Tinelli, El Gran Hermano o la salud de Maradona. Tampoco
debemos olvidar el atribuido romance del salón oval
entre la señorita Liguenky con el dueño del planeta en
aquella oportunidad. Sin embargo muchas noticias
consagradas a cosas fundamentales para la sociedad
quedaron en el olvido como sucedió con una información
que señalaba que en los últimos 50 años el planeta había
perdido 1/3 de sus recursos naturales. Fue en su
momento una noticia perdida en la página de semanario y
olvidada por los grandes medios de la televisión que
poco le importaba que hubiéramos perdido 1/3 de riquezas
no renovables. Esto nos demuestra que hay un divorcio
entre una realidad que es muy dramática y está mal y
otra muy “superficial” que dedica grandes espacios al
sensacionalismo y para muchos está muy bien porque logra
un punto más en el ranking televisivo. Esto nos
demuestra que los grandes medios de comunicación o
incomunicación son los que nos manejan o manejan a la
opinión pública por su gran influencia y no han tomado
conciencia de cuales son en realidad los grandes
problemas de la humanidad.
Hace algunos años participamos en un programa televisivo
emitido por el canal local donde fue analizada en forma
pormenorizada, la influencia que ejerce la televisión
entre la población. Algunos participantes destacaron que
la ética y la responsabilidad son las bases
fundamentales para poder ejercer libremente esta
profesión. El impacto que provocan algunas noticias en
un medio pequeño determina un aumento de la audiencia y
por lo tanto puede inclinar la preferencia de los
televidentes. Relacionado con la guerra de audiencia que
mantienen algunos canales argentinos y brasileños
es fácil advertir que algunos “ganchos” publicitarios
que utilizan algunos programas, se contradicen con los
valores éticos y sociales que dicen pregonar. Sin
embargo no podemos negar que estos programas y algunas
novelas representan una manifestación artística de
consumo masivo que por lógica ocupan un horario “noble”
cuando la familia se encuentra reunida. Uno de los
participantes de aquel programa (NUESTRA GENTE) era el
periodista rochense Alberto Lujan Cabral ya
desaparecido, que hacía hincapié en la importancia que
debería tener el canal Oficial promoviendo la mayor
cantidad de programas culturales que lo transformaran en
un referente para la ciudadanía. Señalaba Lujan que se
debía difundir sin fines de lucro por parte de este
Canal la cultura y la educación como elementos
fundamentales para no perder de vista nuestra identidad.
“No dudamos -dijo Lujan- que la televisión “contribuye a
vincular más a los vecinos entre si, haciéndolos
orgullosos de sus pueblos y fomentando además y sobre
todo en el interior las actividades solidarias y de
apoyo a diversas instituciones. Estos medios están en
condiciones de mostrar valores culturales, tradicionales
y también las costumbres de nuestro pueblo. Es necesario
estimular la televisión oficial dándole los medios
necesarios para que no esté supeditada a la rentabilidad
y pueda competir por la calidad y llegar a todo el
país”.
Chuy, diciembre de 2007. |