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Con motivo de nuestra nota anterior
sobre la influencia de la televisión en los hogares
uruguayos y donde señalábamos no tener estadísticas
oficiales sobre el tema, un atento lector nos hace
llegar fotocopia de un articulo publicado por La
República en el año 2000 donde se analizan en forma
pormenorizada y con cifras elocuentes los aspectos más
destacados de esta situación. Señala el diario que en
esa oportunidad el 98 % de los hogares uruguayos tienen
un televisor y que los niños y jóvenes consumían un
promedio de 3 horas diarias de TV
y antes de los dos años ya
aprenden a distinguir un programa y son capaces de
mostrar predilección por uno u otro. Señala el artículo
que ante el alto consumo televisivo de personas de las
más diversas edades, se plantea el problema
de qué tipo de información
transfiere
y qué relación
tiene con el contexto
de recepción. Es casi un
lugar común decir que la televisión impacta de una mayor
manera en los sectores más desfavorecidos, pero ante la
intención de restringir el consumo de TV se plantean
varias objeciones que implican muchas veces un
avasallamiento de las libertades.
Si tenemos en cuenta que un niño
mira tres horas diarias la televisión, tenemos que la
permanencia ante el televisor llegaría a las 1.100 horas
al año y sin embargo pasa solamente 700 horas en la
escuela, lo que significa que al terminar primaria ha
visto 11.000 horas de TV y permaneció 5.000 en la
escuela. En la nota aludida se recoge la opinión del
Director de la Licenciatura en Comunicación Social de la
Universidad Católica
Dr. Eduardo Revollo quien
señaló que en general se atribuye una gran
responsabilidad a los medios audiovisuales,
considerándolos como uno de los principales causantes de
la violencia
en la sociedad. Esta
relación con la violencia es histórica y comienza casi
con los inicios de la televisión. Si bien los datos
demuestran
que la cantidad de TV
que miran los niños y
jóvenes es alta, las posiciones en cuanto a sus efectos
negativos sobre la sociedad
son todavía muy discutidos.
Se trata de un tema muy delicado que pasa por los
problemas económicos donde los padres deben salir a
trabajar y los niños y jóvenes deben quedar solos
disponiendo a su antojo del televisor. Hace algunos años
en un programa especial de NUESTRA GENTE emitido por
Canal 4 de esta ciudad, el periodista Guadalquivir Rocha
señalaba que “hay que dividir lo que es la comunicación
en dos aspectos fundamentales; comunicación- información
y comunicación-entretenimiento. En el primer aspecto
pensamos que no se incita a la violencia, sino que se
limita a narrar hechos tal como sucedieron. Cuando la
comunicación pasa por el entretenimiento existen algunos
inconvenientes con los “enlatados” que nos hacen
consumir y nos estamos refiriendo básicamente a lo que
ofrece actualmente la televisión uruguaya. Pensamos que
los medios de comunicación juegan un papel fundamental
en la formación de los jóvenes, por lo cual debemos
aprovechar la imagen de la televisión para ir formando
nuestra juventud, aunque para ello debemos ver en que
manos se encuentran los medios televisivos y porque
motivo llegan tantos enlatados de Estados Unidos,
Venezuela, Méjico y Brasil con tanta violencia. Tampoco
se tiene en cuenta el horario de protección al menor
para establecer una programación que generalmente abunda
en situaciones violentas. En la actualidad –dijo Rocha-
hasta los dibujos animados son violentos con un
enfrentamiento permanente del hombre contra el hombre o
contra la máquina con su destrucción permanente. El
horario de protección al menor debe ser determinado por
las autoridades y los padres para evitar que los
programas nocivos lleguen diariamente al mundo de los
niños.”
Chuy, abril de 2007
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