Chuy, ayer y hoy...

 
Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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¿Se acuerda abuelo?

Zelmar Michelini

Fue sin ninguna duda una de las figuras más relevantes de la política uruguaya. Nacido en el seno del Partido Colorado (Lista 15) culminó en la Cámara de Senadores en representación del Frente Amplio. Lo conocimos en Cebollatí allá por 1958 arengando a los obreros arroceros desde la carrocería de un camión, sobre sus derechos salariales y las condiciones laborales que soportaban por aquellos años.

Era el fiel representante de una corriente nueva del Partido Colorado  que comenzaba a buscar nuevos horizontes cuando todavía el bipartidismo se repartía el país. Fue el secretario preferido de Luis Batlle hasta que conoció la realidad y el verdadero mundo de la injusticia, recorriendo todo el país para ver de cerca los problemas generados por el latifundio, los rancheríos y los marginados.  Surge en esos momentos la autocrítica hacia el partido colorado lo que de alguna manera moldearía su vida, separándose años más tarde de Luis Batlle y fundando la 99 con Renán Rodríguez,  Hugo Batalla, Martínez Moreno y otras figuras del Partido Colorado. En 1967 Michelini ocupa durante algunos meses  el Ministerio de Industria y Comercio en el Gobierno del General Gestido renunciando cuando se implantan las medidas de seguridad. El 8 de febrero de 1971 firma la Declaración constitutiva del frente Amplio y en noviembre de ese año es electo senador por esta coalición  política iniciando una predica implacable contra la violación a los Derechos Humanos.

En junio de 1973 se acentúa el deterioro institucional mientras la Cámara de Diputados rechaza el pedido  de desafuero contra el senador Enrique Erro. El 26 de junio el senado aprueba una investigación de torturas cometido en un cuartel de Paysandú  y al otro día el Poder Ejecutivo envía un mensaje a la Asamblea General anunciando la disolución del parlamento. Ese día Zelmar se encontraba en Buenos Aires alojado en la habitación 75  del Hotel Liberty en Corrientes y Florida.

En mayo del 74 viaja a Europa donde pronuncia el histórico discurso en el Tribunal Russell sobre la situación de los Derechos Humanos en el Uruguay.  El 18 de mayo de 1976 es secuestrado por un comando en el Hotel Liberty  y el 21 un comunicado de la Policía Federal Argentina  señalaba que “en el día de ayer siendo las 21 y 20 horas en la intersección de las avenidas Moreno y Dellepiane fue hallado un vehículo marca Torino, cupé, color rojo abandonado. En el interior del mismo se encontraba el cuerpo de una persona del sexo masculino y al inspeccionar el baúl se hallaron otros 3 cadáveres, uno del sexo femenino y dos del sexo masculino. Las pericias realizadas  permitieron establecer la identidad de 3 de ellos a saber; Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y Rosario del Carmen Barrero. Los cadáveres presentaban varios impactos de bala y sus cuerpos se encontraban maniatados, cabe señalar que el día de su muerte Zelmar estaba cumpliendo 52 años. Mientras esto sucedía en Buenos Aires, en nuestro país la clase media, cada día más empobrecida va generando movimientos sociales. Cuando allá por 1972-73  se presagiaba el desenlace final,  Michelini señalaba a la prensa que “en el proceso que se inicia, el pueblo organizado, los sindicatos y la masa obrera forman un conglomerado fundamental y juegan un papel considerable. Quién esté al lado de ese pueblo, luchando por sus ideas y sirviendo su causa- civiles o no, militares o no, quienes integren ese pueblo triunfarán y quienes estén en contra serán aplastados. Nosotros lo dijimos bien claro, no estamos para ninguna aventura militar, ni propiciamos ningún golpe. Estamos dispuestos a reconocer a las Fuerzas Armadas y la importancia que tienen los pasos afirmativos que han dado.” Por esas ironías del destino Zelmar había escrito días antes que “se muere de muchas maneras y también muchas partes. Reitero que lo que hay que condenar permanentemente es la muerte y sobre todo cuando nadie tiene poder decisorio sobre ella. Yo que no soy creyente, que no soy católico, que no practico ninguna religión, pero que creo firmemente  en que la vida es un don que se da y que no puede ser quitado por ser humano alguno, debo decir se muere de muchas maneras y habrá que examinar las maneras como se muere en este país, de cómo se condena y quienes son los responsables, porque el ambulatorio está lleno de los que se mueren de hambre porque fueron destituidos  por ejercer un derecho que está establecido en la Constitución de la República, que han sido perseguidos, negándoseles el derecho a trabajar en todos lados porque circulan las listas negras. Ojalá que no haya más muertes ni mas secuestros y que el país se pacifique para siempre...”

Chuy, mayo de 2007.

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