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Apenas figurábamos en el mapa. Una población estimada en
los 500 habitantes sin los servicios elementales. Sin
luz, agua ni medios de transporte, que nos acercaran en
tiempos razonables a la capital departamental o
Montevideo. Solamente la radio nos acercaba los
grandes acontecimientos, las noticias cotidianas y algún
partido importante del fútbol uruguayo.
Sin embargo el poder irresistible de esta línea
divisoria tendida entre el arroyo Chuy y San
Miguel, fue generando los elementos necesarios para que
la pequeña aldea alcanzara con el paso de los años uno
de los mayores crecimientos demográficos del país. Un
largo y difícil camino ha tenido que recorrer esta
frontera para ir ocupando lentamente un sitio importante
en el concierto turístico del departamento.
Las conquistas logradas en los últimos años mediante
el esfuerzo de sus habitantes y el apoyo de las
autoridades departamentales y nacionales han ido
cimentando un desarrollo turístico comercial que le
permite contrarrestar los años de bonanza que viviera el
comercio brasileño en las últimas décadas del siglo
pasado.
Existe en la actualidad un clima de “histeria
compradora” donde los brasileños favorecidos por los
precios (para ellos) compran de todo sin tener en cuenta
la calidad de los productos ni la fiscalización aduanera
que deberán enfrentar al ingresar a su país. La
cotización de la moneda norteña ha facilitado el auge
comercial que viven los free-shops y otros
establecimientos que se han ido estableciendo sobre la
principal avenida. En los últimos días con motivo de las
vacaciones norteñas, un nuevo récord de visitantes ha
invadido prácticamente el comercio uruguayo superando
los cálculos más optimistas.
Esta situación está repercutiendo favorablemente en
otras actividades donde se destacan las
operaciones inmobiliarias con ventas y alquileres que se
han disparado considerablemente en los últimos días.
Cabe destacar que también se han realizado
importantes transacciones inmobiliarias con valores
promedio de U$ 150.000 (ciento cincuenta mil dólares)
por terrenos o modestas construcciones sobre la avenida
internacional y alquileres que superan los U$ 1.000 (mil
dólares) mensuales.
Esta fiebre comercial con sus buenos dividendos ha
generado además un movimiento inusitado en bares,
restaurantes y hoteles de la zona. Analizando las causas
de este fenómeno los operadores locales coinciden en
señalar que todo está relacionado con la fortaleza de la
moneda brasileña en relación al dólar y el peso
uruguayo, la calidad de los productos importados que
ofrece el comercio uruguayo y la estratégica ubicación
de esta frontera con relación a las ciudades de Santa
Vitoria, Pelotas, Río Grande y Porto Alegre.
Chuy, julio de 2007.
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