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El encuentro casual sirve para la
evocación de viejos tiempos con quien ha sido mucho más
que un técnico de fútbol. Mantiene intacta su condición
de hombre integro, equilibrado y modesto que allá por el
50 goleaba en Nacional, San Vicente, Deportivo Chuy y
las selecciones fronterizas. Siempre igual, parco y
sincero en sus declaraciones
y el andar cansino por los
caminos del fútbol y de la vida. Está retirado porque no
quiso volver y disfruta de su “soledad” compartida
para ganar por goleada los
amistosos de la vida diaria. Logró victorias
importantes.
Ganó campeonatos a puro batacazo,
pagando demasiado en los remates. En la actualidad añora
los vestuarios, las charlas con los jugadores, el olor a
linimento, el grito de la hinchada y todo lo que
alimenta
el alma de los deportistas.
De la última entrevista que le realizamos para Canal 4
de esta ciudad nos han quedado algunas reflexiones que
justifican de alguna manera los 11 campeonatos logrados
en el ámbito local, 2 torneos departamentales de Clubes,
1 de selecciones departamentales de mayores y otro de
juveniles. “Como técnico
superamos
los 20
años con suerte diversa y
teniendo en cuenta diversos factores, aunque en
definitiva quienes juegan son los jugadores. Una de las
virtudes fundamentales del técnico es hacer que los
jugadores jueguen, que rindan al máximo, mucho trabajo,
mucha disciplina y buena preparación física.
En principio se debe mentalizar al
jugador sobre sus posibilidades buscándole el sistema
adecuado, moderno, practico y sencillo al equipo
para que los jugadores lo
puedan realizar. Suele suceder que desde la tribuna el
hincha se basa en soluciones teóricas, mientras nosotros
procuramos las soluciones prácticas dentro de la cancha.
En muchas oportunidades se reclama el cambio y protesta
ante los hechos consumados de que el equipo no marcha y
que determinado jugador debe ser sustituido. Por ese
motivo algunos juicios son bastante apasionados
si tenemos en cuenta que el
hincha es una persona muy especial que suele incurrir en
actitudes desmedidas y
emocionales que suelen hacerle mal a las instituciones.
También es deber del técnico calmar
a los jugadores para que no escuchen mucho la tribuna,
si las cosas no están saliendo bien y convencerlos de
que se puede llegar. Somos partidarios de elegir un
líder dentro de la cancha para que se haga sentir, que
hable poco pero bien y que sea escuchado por sus
compañeros. De esta manera se empieza a formar el grupo
que luego debe ser mentalizado hasta que los resultados
se empiezan a dar creyendo siempre en una idea
futbolística”. Al evocar los grandes equipos que dirigió
se detuvo en uno que lo marcó profundamente “que fue
Deportivo Chuy ya desaparecido pero que en aquellos años
fue un gran equipo. Un cuadro con temperamento y alta
capacidad técnica que nos dio grandes satisfacciones y
con el cual ganamos dos campeonatos departamentales.
Entre algunos jugadores que recordamos estaba Mario
Juambeltz, Kerpo de León, Américo Cohello, Mario San
Sebastian y Roberto Cohello entre otros. No tenemos
ninguna duda de que Deportivo Chuy tuvo una gravitación
tremenda en el fútbol de
esta frontera y marcó una
etapa que todavía ningún club de Chuy ha podido
superar.”
Chuy, mayo de 2007
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