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Durante algunos años la inestabilidad social que vivía
la frontera con motivo de la crisis comercial, fue
creando algunos conflictos generacionales y
preocupando seriamente a las autoridades locales y a la
población en general. Sin embargo en la actualidad han
desaparecido los motivos negativos y los problemas
siguen manteniendo sus niveles inquietantes, teniendo
una repercusión directa entre la juventud
fronteriza que todavía no ha encontrado la posibilidad
de insertarse en el mercado laboral.
Pero al margen de estas consideraciones que están
supeditadas a la actividad comercial de ambas
poblaciones, se viene notando un considerable aumento en
el consumo de drogas a distintos niveles. El tema
preocupa a las autoridades que pese al esfuerzo que se
realiza para controlarlo, es evidente que el fenómeno a
crecido considerablemente en los últimos años. Pese al
trabajo conjunto que realizan las autoridades uruguayas
y brasileñas son muchos los traficantes que utilizan
esta frontera en procura de “bocas” o simplemente como
punto intermedio de sus actividades para ingresar la
droga a nuestro país. Recientes estudios han
señalado que el consumo de pasta base y cocaína tiene un
alto índice de reincidencia y algunos usuarios han
comenzado a presentar diversos trastornos mentales.
Estos trastornos están situados en un 65 % y consiste
fundamentalmente en ansiedad, depresión y
finalmente psicosis y esquizofrenia. Por lo general el
20 % manifiesta haber tenido una conducta violenta
a partir del consumo de pasta base y cocaína, mientras
el 58 % señaló que alguna vez fue detenido
por la policía.
La mayoría de los consumidores presentan
trastornos mentales y cometen actos violentos. También
se ha señalado que la pasta base es una droga de la
población pobre, sin embargo una encuesta reciente
revela que estos jóvenes aunque son pobres viven con sus
padres y tienen un nivel de educación media. La encuesta
revela además que estos jóvenes también consumen alcohol
y marihuana. De todas maneras las autoridades vienen
haciendo una serie de recomendaciones para implantar
estratégicas de prevención y rehabilitación
de los consumidores. Entre otras cosas se recomienda
promover entre los usuarios de la pasta base el
reconocimiento de los daños físicos, sociales y
psíquicos asociados a su consumo, así como las
estratégicas de reducción de los riesgos y que se pongan
en evidencia los riesgos de contraer infecciones
luego del consumo de pasta base, entre los que se pueden
señalar hepatitis B y C. Ante esta situación es
evidente que los medios de comunicación deben machacar y
mantener el interés sobre este tipo de calamidad que
amenaza seriamente a nuestra sociedad.
Es evidente además que el bajo costo de la dosis
la coloca al alcance de todos y constituye en la
actualidad uno de los grandes desafíos de las
autoridades y de la sociedad en su conjunto.
Chuy, diciembre de 2007. |