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Con motivo de las reiteradas demandas generadas
por “mala-praxis” involucrando a médicos de Montevideo y
del interior, hemos recogido la opinión de algunos
profesionales locales de reconocida trayectoria en
nuestro medio.
En notas anteriores hemos señalado la
presencia de “sanadores” o falsos profesionales que
haciendo uso de algunos medios han manifestado que
pacientes desahuciados por la medicina han encontrado
curas milagrosas con sus tratamientos. El tema ya
reiterado en esta ciudad ha provocado evidente malestar
entre algunos profesionales por considerar que se está
ejerciendo en forma ilegal la medicina lo que está
terminantemente prohibido por las leyes de nuestro país.
Es evidente que muchos pacientes recurren a estos
“sanadores” por no tener los medios necesarios
para llegar a los médicos y posteriormente a los
medicamentos. Al margen de las opiniones que se puedan
tener sobre el tema, es evidente que resulta muy difícil
realizar una intervención quirúrgica sin anestesia, sin
instrumental y en algunos casos sin dejar cicatrices en
el cuerpo. Se trata de un verdadero desafío a todas las
leyes de la ciencia y la medicina, utilizando técnicas
poco frecuentes y valiéndose solamente de un
afilado estilete, una pinza y una pequeña tijera como lo
pudimos comprobar personalmente durante una intervención
realizada en balneario La Barra.
Aplicando técnicas distintas a las tradicionales “un
médico brasileño” realizó varias cirugías en
presencia de un elevado número de pacientes y familiares
que observaban con incredulidad lo que estaba
sucediendo. Integrantes del cuerpo médico local
han señalado a Informe Uruguay que no se trata de
nada nuevo sino de prácticas ancestrales que ya eran
realizadas por nuestros aborígenes, fundamentalmente por
los hechiceros de algunas tribus. Estos trucos se han
ido trasmitiendo de generación en generación y
gracias a los medios de comunicación se han ido
promocionando por todo el mundo, ejerciendo su
influencia en un importante sector de la población.
También señalaron los profesionales locales que es
frecuente que los pacientes en etapas terminales o
simplemente con algún diagnóstico de gravedad,
adopten una actitud de espera respeto a la ciencia
y prefieran incursionar en la medicina alternativa. Hace
algunos años se pudo ver por televisión la realización
en vivo de una operación, en la cual se utilizaron
ampollas de sangre con viseras de animales ocultas entre
las ropas del paciente. Quienes se oponen a estas
prácticas aseguran que se trata de un engaño
y que las manos de estas personas esconden con habilidad
estas ampollas para engañar a la gente. Para la gran
mayoría de los médicos se trata de un problema de
incultura y la necesidad de aferrarse a una
esperanza, aunque se corra el riesgo de perder la vida.
Llama la atención sin embargo que cuando se está
transitando el tercer milenio estas prácticas
continúen vigentes.
Chuy, julio de 2007.
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