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Con diversas actividades viene transcurriendo la “SEMANA
DEL CORAZON” ofreciendo variada información sobre
prevención de enfermedades cardiovasculares, apuntando a
mejorar la calidad de vida de la gente y detectando los
factores de riesgo que padece la población. En ese
sentido cabe destacar las jornadas organizadas por
CO.ME.RO. en diversas ciudades del departamento, donde
al margen de la información correspondiente, se evacuan
consultas ,se entrega folletería y se realizan controles
de presión arterial. En diálogo con CHUYNET.COM, el Dr
Gerardo Arambillete cardiólogo de esta institución
señaló que “estas jornadas se vienen realizando hace 6
años consecutivos y en esta oportunidad lo hacemos con
Salud Pública, teniendo como meta principal incentivar
en los niños los hábitos saludables como pueden ser la
disminución de los factores de riesgo y que vayan
tomando conciencia de los problemas cardiovasculares y
se lo trasmitan a sus familiares mas cercanos. Esto
significa que los niños pueden actuar como factor de
distribución de esta campaña tan beneficiosa para la
salud.
Entre las recomendaciones hacemos hincapié en que no
deben fumar, hacer mucho ejercicio y comer
saludablemente. En la actualidad las cifras nos muestran
una tendencia a la disminución de las enfermedades o
mortalidad por causas cardiovasculares, lo que
significa que la gente está tomando conciencia de
la verdadera gravedad que estos factores
representan para su salud. En primer término se
deben evitar los factores de riesgo que pasan por el
cigarro, falta de ejercicios, control de presión
arterial en forma periódica a los hipertensos y
fundamentalmente evitar el estrés. En este sentido
debemos señalar que existe la prevención primaria para
las personas que no han tenido una patología
cardiovascular y existe la prevención secundaria
dirigida a quienes ya han experimentado estos problemas
y con los cuales hay que ser mucho más estricto todavía-
dijo finalmente el Dr. Arambillete.
“LOS LATIDOS ANGUSTIOSAOS, DE TU POBRE CORAZÓN”
Por supuesto que el tema va más allá de una simple
conmemoración que nos indique el chequeo integral de los
especialistas, que suelen terminar en factores de riesgo
y las conocidas prohibiciones. En buen romance y sin
mediar explicaciones el médico nos informa sin
mayores rodeos que debido al estado “calamitoso” de las
coronarias y otras irregularidades, debemos pasar
por cirugía. Hasta el momento y superada la sorpresa
inicial (se trata del corazón) nada fuera de lo normal
y la comprobación de que el órgano no ha sido cuidado
como corresponde y vienen ahora los lamentos, los
infartos y las intervenciones quirúrgicas. Es cierto que
existen profesiones de riesgo donde los hombres están
más propensos a estas enfermedades como lo pueden ser
los abogados, los periodistas, los médicos y en
general los hombres de negocio.
Todos recordarán que hace algunos años un médico agarró
el bisturí por el mango y se mandó el primer trasplante
en Africa del Sur asombrando al mundo. La hazaña del Dr.
Barnard dio comienzo a una serie de trasplantes y el
corazón que había sido el órgano vital del ser humano se
sintió agraviado por el bisturí y fue perdiendo
lentamente el encanto misterioso y secreto que
había alimentado el cancionero popular. De esta manera
fueron pasando al olvido los “padecimientos” del corazón
que muchos autores inmortalizaron en sus temas
reflejando situaciones que todos hemos padecido. Sobran
ejemplos de temas inmortales; “Tengo el corazón hecho
pedazos” mientras otros lo pierden definitivamente como
en el tango Pañuelito; “Con este pañuelo, perdí la
ilusión, con este pañuelo perdí el corazón, o los versos
de Adiós Muchachos, “Recuerdan que era hermosa, más
bella que una flor/ y que ebrio yo de amor/ le di mi
corazón, también están los que lo regalan como en el
tango UNO, “Si yo tuviera el corazón/ el corazón que di.
Están además los que laten demasiado fuerte; “Che papusa
oí, los latidos angustiosos, de tu pobre corazón”.
Y finalmente las vivencias sentimentales de Mano a Mano;
“Y mañana cuando seas descolado mueble viejo/ y no
tengas esperanzas en tu pobre corazón” o los lamentos de
MI NOCHE TRISTE, cuando el bacán señala “Percanta que me
amuraste / en lo mejor de mi vida/ dejándome el
alma herida y espina en el corazón”. Claro que con los
cambios que ha experimentado esta frontera son muchas
las espinas que se nos están clavando en el corazón y
nos conviene consultar a nuestro médico de confianza, no
sea cuestión de llegar demasiado tarde y repetir
con otro tango; ¿Donde estás corazón, no oigo tu
palpitar?
Chuy, setiembre de 2007.
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