Chuy, ayer y hoy...

 
Julio Dornel Sorozábal  (Periodista Independiente)  Biografía

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Dr. Gerardo Arambillete

San Luis: Un ciclo cumplido

Tras haber cumplido dos décadas al frente de la policlínica de San Luis el Dr. Gerardo Arambillete se ha trasladado a esta frontera, donde continuará  ejerciendo la medicina en la sociedad médica COMERO.

Su pasaje por San  Luis quedará integrado definitivamente al recuerdo de varias generaciones  al haber cumplido en forma continua una actividad profesional que le permitió conocer de primera mano   las condiciones socio-económicas del norte rochense  y reclamar los cambios estructurales que reclamaba la salud en  una  zona  de muchas carencias. Analizando para Chuynet su pasaje por San Luis el Dr. Arambillete manifestó que  “la población nos recibió muy bien, teniendo en cuenta además que hacía mucho tiempo que no había médico estable. No habían transcurrido 15 días de nuestro arribo cuando se produjeron las mayores inundaciones en la historia de San Luis. Fue nuestro bautismo de fuego y lo que nos permitió integrarnos rápidamente   con la gente del pueblo. Éramos nuevos y con muchas ganas de trabajar aunque fuera haciendo medicina “acuática” desde los lanchones, surcando canales y lagunas para llegar hasta los pacientes. Fue un trabajo conjunto  realizado con las autoridades locales, la policía, el ejercito y los propios vecinos. Queremos destacar  el apoyo y el afecto que recibimos  durante 20 años por parte de los vecinos de San Luis y las administraciones municipales de Puñales y Riet Correa que facilitaron nuestra tarea. Si bien realizamos medicina general, podemos decir que era medicina rural si tenemos en cuenta las condiciones en que debíamos prestar asistencia a la extensa campaña con reiterados accidentes y partos imprevistos.

Pese a las carencias que presentaban algunos sectores  podemos decir que el nivel sanitario de la población siempre bueno, aunque hubieron años  de muchas dificultades para mantener la policlínica en condiciones, reunir medicamentos o equipar la ambulancia que habían adquirido los vecinos. Sin embargo estas carencias y otras que presentaba la población  nos creaban un compromiso adicional puesto que el médico debía estar en la “línea de fuego”  integrando diversas  comisiones. De esta manera participamos en la Directiva del Club Social, Cooperativa MEVIR, el ómnibus para trasladar estudiantes al Liceo de Chuy y participamos además en la realización de diversos beneficios para recaudar fondos.  Queremos destacar además la construcción del muro que rodea la planta urbana para protegerla de las reiteradas crecientes, lo que facilitó finalmente la construcción de las viviendas. 

Al margen de la población urbana debíamos atender  una extensa zona rural de difícil acceso durante el invierno, debiendo recurrir a los carros, botes y al caballo para poder llegar. El acentuado minifundio que rodeaba al pueblo con sus carencias y caminos intransitables representaron siempre el mayor obstáculo para la asistencia.   Eran tiempos muy difíciles  donde las comunicaciones  estaban limitadas al teléfono a “manija” y supeditadas a la línea que nos unía a otras localidades. Contábamos con una policlínica construida por la población y el Dr. Canclini, la que centralizaba la atención médica que se complementaba con la visitas diarias a distintos puntos de la campaña. Luego la construcción de la ruta 19  fue facilitando el traslado de los pacientes  y en forma simultanea despoblando la campaña. Mi esposa dio clases en la escuela de Rincón Bravo con la asistencia de 20 alumnos mientras que en la actualidad concurren solamente cuatro”. Refiriéndose a su alejamiento de San Luis, el Dr. Arambillete señaló que “nuestro ciclo se cumplió, como sucede en otros ordenes de la vida. Posiblemente los años hicieron el desgaste natural pese a que nuestra relación con la mayoría de la población siempre fue excelente y sentimos que nos queremos mutuamente. Estábamos haciendo medicina general y quizás ese desgaste que mencionamos no nos hacía sentir tan cómodos y seguros como en años anteriores. Ante esta situación hemos decidido dedicarnos más a nuestra especialización (cardiología) sin dejar de reconocer que estos 20 años han sido muy importantes en nuestra vida y donde también hemos aprendido muchísimo, aunque para ello nos hemos  hecho responsables de muchas cosas que cuando salen bien todos aplauden  pero si salen mal en la actualidad es muy difícil que alguien te defienda.  Un médico radicado en un  pueblo chico debe seguir cultivándose, estudiando, leyendo y sobre todo participando de eventos actualizados para volcar luego sus conocimientos en el medio en que actúa. Estando en San Luis realizamos el pos-grado de cardiología  y asistimos a diversas jornadas de medicina para estar actualizados, considerando que de esta manera estamos beneficiando  a la población donde volcamos nuestros conocimientos”.

Chuy, agosto de 2007. 

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